Mindfulness para regular emociones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 junio, 2017
Raquel Lemos Rodríguez · 30 enero, 2015

“Aparezca lo que aparezca (en la mente), simplemente obsérvalo”

Ajahn Chah

 

Mindfulness, o atención plena, es la capacidad de la mente para observar las experiencias de nuestra vida con aceptación, sin juicios de valor y con la mente abierta. Pero Mindfulness es mucho más.

Su práctica regular favorece el desarrollo de las habilidades sociales, facilita la comprensión y la regulación de nuestras emociones.

Pero ¿qué es regular nuestras emociones?

Os pongo un ejemplo:

¿Cuántas veces hemos entrado en conflicto con alguien por una diferencia de opiniones o puntos de vista diferentes? Y ante esta situación, cuando pasan unos minutos o una hora verdad que pensamos “no debería haber actuado así”, “si me hubiese calmado podría haberle encontrado solución”.

¿Por qué las cosas las vemos claras después y no en el momento? Pues en esto consiste la regulación de emociones, en poder controlarlas en ciertas situaciones para evitar cometer errores y lastimar a los demás.

Algunas actitudes que nos pueden ayudar a esto mediante la práctica del mindfulness son:

 

No juzgar

 

Cuando empezamos en la atención plena, nos sorprendemos haciendo continuamente juicios. Esto no es negativo. Es bueno que sepamos que tenemos esta “capacidad enjuiciadora” para poder actuar sobre ella.

¿Qué podemos hacer? Realmente, nada. No debemos actuar sobre estos juicios, ni intentar bloquearlos, ni aferrarnos a ellos. Tenemos que observarlos con cuidado y dejarlos ir.

No juzgar mindfulness

 

Paciencia

 

La paciencia demuestra que comprendemos y entendemos que las cosas suceden a su debido tiempo. Es algo útil cuando tu mente está agitada.

¿Es difícil? Sí. Hay personas menos pacientes que otras. Pero aquí, tenemos que entender la paciencia como estar abierto, totalmente abierto a cada momento, aceptando todo tal y como es.

 

Mente de principiante

 

Esto significa, mostrar una actitud mental de estar dispuesto a ver las cosas como si fuera la primera vez. Así, estamos abiertos a nuevas posibilidades.

Vivir en estado “mindfulness” significa que dejamos que el momento presente nos sorprenda.

¿Acaso no nos sentimos bien al conocer algo nuevo? Al igual que los niños cuando empiezan a conocer todo. Vivamos las cosas como si fueran algo nuevo y desconocido.

 

Confianza

 

La práctica de la atención plena ayuda a ganar confianza en nosotros mismos. Se recomienda confiar en la intuición aunque podamos cometer algunos “errores”.

Aprender a confiar en nosotros mismos, asumir la responsabilidad de ser uno mismo y aprender a escuchar nuestro propio ser.

 

No esforzarse

 

Aunque resulte paradójico, meditar o hacer “mindfulness”, implica no hacer nada. Cualquier esfuerzo por conseguir que la meditación tenga una finalidad es un pensamiento que interrumpe la atención plena.

 

La aceptación

 

Aceptar no significa resignarse sino reconocer la realidad, asumirla tal cual es.

La resignación, en cambio, es una forma pasiva de enfrentar la realidad. Debemos asumir la ausencia de resistencia y aceptar lo que la vida nos ofrece.

Aceptar mindfulness

 

Ceder o dejar ir

 

Ceder o dejar ir, implica no rechazar o evitar. Así, permitimos aceptar la experiencia tal y como es. Dejamos de lado la tendencia a rechazar determinados aspectos de nuestra vida y aceptar otros.

 

Con estas actitudes lograremos regular nuestras emociones.

El ser humano se caracteriza por la búsqueda del placer y la evitación del dolor. Pero muchas veces, no podemos evitar el dolor y en vez de aceptarlo tendemos a sufrirlo.

Esto nos ocasiona emociones perturbadoras que dificultan la habilidad de permanecer conscientes en el momento presente. Estas emociones no solo abarcan la ira, los celos o el miedo, sino también el orgullo o el deseo.

En resumen…

Los juicios, también denominados condicionamientos aprendidos, impiden nuestra atención emocional plena con la consecuente evitación o sobreimplicación en los hechos.

-La ausencia de juicio nos permite una atención emocional plena, lo que da lugar a darse cuenta y aceptar las cosas tal y como vengan o sucedan. Esto nos permitirá, en el caso necesario, tomar las mejores decisiones.

-Mindfulness nos ayuda a afrontar emociones difíciles que nos superan y nos resultan difícil de controlar.

Algunas emociones son reacciones instintivas que nos permiten responder a peligros de manera inmediata. Aún así, debemos observarlas para conocerlas y saber controlarlas.