En los tiempos del adviento…

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 noviembre, 2017
Noemí Carranza · 25 noviembre, 2012

No soy especialmente religiosa. Considero el tema de la fe religiosa algo que debe ser interpretado por cada uno, a su manera. Eso no quita que me sienta emocionada por las tradiciones. Me gusta el tiempo de adviento y me gusta la Navidad por la algarabía propia de esas fechas.

Me entusiasma tener noticias de aquellos que no vemos o escuchamos tanto, me alegro en diciembre y me arrepiento en enero; de los excesos de compras y de olvidar la báscula.

Las dos caras del adviento y la Navidad

Pero también me entristezco porque las fiestas suponen nostalgia. Lloramos lo que hemos perdido y anhelamos lo que quizá nunca alcanzaremos, me enfurece la ligereza humana en los tiempos del adviento…

Velas en adviento

No estoy reprochando la celebración de la Navidad ni nada por el estilo, y lo que me enfurece seguro es que tú lo tengas tan claro como yo… ¿Notas que en esos días previos a la Navidad, todos parecen mudar de temperamento y de intenciones?

Mi malhumorado compañero de trabajo parece haber recibido una dosis mayor de dulzura, los entristecidos de repente son más alegres, y quienes jamás se acuerdan de ti, reaparecen de la noche a la mañana.

Todos están empeñados en ser generosos con regalos, y hasta mostrarán un poco de generosidad con un necesitado en medio de la calle… Es el tiempo del adviento. No es difícil ser generoso con alguien más.

“La Navidad no es una fecha; es un estado en la mente”

-Mary Ellen Chase-

La generosidad no tiene fecha

La generosidad está presente en muchos niveles de la existencia. Puedes ser generoso cuando gastas un poco de tiempo en escuchar a alguien más, cuando te interesas por las personas que te rodean, cuando lejos de volver el rostro, estás dispuesto a afrontar las miserias de la vida, y darle un euro a quien quizá no mejore su vida con ello, pero de alguna manera le recuerdas, que a alguien puede importarle su existencia.

Es tocar la vida de alguien, y no debería de ser solo durante una época, apenas unas semanas en las cual contamos los días para la llegada de la Navidad. No se acaban la tristeza ni la soledad, tampoco el abandono, ni  siquiera el paro ni la falta de dinero para muchos.

Lejos de llenarnos de propósitos de año nuevo, que casi nunca cumplimos, ¿por qué no pensar en lo que podemos hacer con nuestro granito de arena? ¿Has pensado en regalar un poco de tiempo a la semana como voluntario? ¿Pensaste en donar un poquito aunque fuera un euro, para paliar el hambre en los muchos lugares donde se vive con escasez a diario?

Regalo de adviento

Pequeños gestos durante todo el año

Y, sin ser más poéticos, hagamos más cercano el espíritu del adviento, no unos cuantos días decembrinos, sino muchos días del año… Así, al menos es como debería ser.

“Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año”-

-Charles Dickens-

Dedicarle más tiempo a tus hijos, escuchar más a tu pareja, visitar a tus padres a los que apenas recuerdas en las fiestas, olvidar las ofensas que te han hecho y asumir que perdonar es algo saludable para ti mismo.

Quizá debas pensar en hacerte el propósito de retener ese entusiasmo navideño y ser más tolerante, como siempre esperas que lo sean contigo; puedes intentar no enfadarse tanto, ser menos crítico, estar más cercano a tus amigos y tu familia.

Podrás así encarnar el verdadero sentimiento de la Navidad, tratar a los demás como quieres que te traten a ti. Date cuenta de que no es la época, que día a día puedes ser tan especial como durante los días de adviento. Todo es posible si estás dispuesto a pensar en alguien más que en ti mismo.