4 consejos para practicar la generosidad con inteligencia

Eva Maria Rodríguez · 29 noviembre, 2014

La generosidad es la cualidad de ser amable y comprensivo con los demás que incluye dar a los otros cosas que tienen valor. A menudo, esta cualidad se entiende como un acto de abnegación. Sin embargo, la generosidad en sí misma es un acto de propio interés. ¿Cómo podemos practicar la generosidad con inteligencia?

Stephen G. Post demuestra en un estudio que las emociones y comportamientos altruistas se asocian a un mayor bienestar, salud y longevidad. En este sentido, practicar la generosidad es un principio de salud mental, y podría ser la clave de una vida feliz y saludable. Podríamos decir entonces que, egoístamente hablando, nos interesa ser generosos con los demás por nuestro propio bien.

Muchos otros estudios han puesto de relieve los beneficios de la generosidad, poniendo de relieve que esta ayuda a reducir el estrés , a tener mejor salud física, a mejorar el propio sentido de la vida, a combatir la depresión o a aumentar la vida útil.

Pero una vida más larga, menos estresante y más significativo no es suficiente para inspirar la práctica de la generosidad. En este sentido, otro de sus grandes beneficios, y que es uno de los factores que más impulsa a las personas a ser generosas, es que la generosidad promueve y mejora las relaciones sociales.

Y es que cuando damos a los demás, no solo hacemos que se sientan más cerca de nosotros, sino que  también nos sentimos más cerca de ellos. Esto se debe a que ser generoso y amable nos anima a percibir a los demás en una luz más positiva y fomenta un sentido de comunidad y  de interconexión, además de que nos hace sentir mejor con nosotros mismos.

La generosidad ayuda a construir la confianza natural en uno mismo y es un repelente natural de auto-odio. Al centrarse en lo que le estamos dando más que en lo que estamos recibiendo, creamos una orientación más hacia fuera, hacia el mundo, que desplaza nuestra atención de nosotros mismos

Hombre sin hogar

4 ideas para practicar la generosidad

Aquí te dejamos 4 ideas para que puedas practicar la generosidad cada día. Introduce estas ideas como hábitos y, poco a poco, empezarás a realizarlos de manera inconsciente.

1. Dale algo a otro que sea importante para él

La generosidad es más eficaz cuando lo que ofreces es importante para el otro. Piensa en lo que la otra persona quiere o necesita, lo cual no siempre tiene que ser algo material. Dedicarle tu tiempo a otro puede ser en sí mismo un acto de generosidad que puede ayudar mucho a otra persona.

2. Acepta el reconocimiento

La generosidad es una calle de dos vías, y es importante dejar que el otro exprese. En este sentido, un estudio ha demostrado que la emoción producida por la gratitud ayuda a construir relaciones de gran calidad entre una persona agradecida y la persona que ha sido objeto de un acto generoso.

Esto que parece tan evidente, es obviado muchas veces cuando intentamos evitar que alguien nos dé las gracias porque no queremos darle importancia u otros motivos.

3. Acepta la generosidad de otros

También es importante dejar que los demás hagan las cosas por ti. ¿Por qué le vamos a robar a otros la alegría de dar? Esto es, en sí mismo, otro acto de generosidad, aunque muchas veces puede hacernos sentir algo incómodos. Y es que la generosidad es muy a menudo un acto de amor y, aunque parezca contradictorio, muchas personas responden negativamente al hecho de ser amadas.

4. Mostrar aprecio

La gratitud es importante. Aunque mostrar  aprecio por la generosidad recibida nos puede hacer sentir incómodos, es importante ser agradecido, y evitar frases como “esto es demasiado”, “no tenías que haberte molestado”, etc. Un simple “gracias” es lo mínimo.

Practicar la generosidad nos hace ser mejores personas

Sentir agradecimiento

La generosidad es realmente el regalo que sigue dando día a día. Cada día, la vida nos presenta  cientos de oportunidades de ser generoso. Haciendo de la generosidad una forma de vida podremos no solo contribuir a un mundo más feliz, sino también sentirnos mejor con nosotros mismos y de crear un entorno en el que todos seamos más felices.

“De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada”

-Aristóteles-