Intervención psicosocial en salud mental

8 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la trabajadora social Elena García
Pese a la creciente normalización de la enfermedad mental, la intervención psicosocial en este campo sigue siendo una gran desconocida. Así, hoy queremos hablar del papel que puede jugar en el marco de una intervención, definiendo sus objetivos y posibilidades.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) «la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades«. Pues bien, para alcanzar o conservar este estado se pueden utilizar diferentes estrategias enmarcadas en diferentes campos. Uno de estos espacios de conocimiento y aplicación es precisamente la intervención psicosocial.

Antes de profundizar, debemos comprender qué es la intervención psicosocial. Según Alvis (2009), la intervención psicosocial es un proceso dirigido a incrementar la capacidad de desarrollo del ser humano, la familia y la comunidad.

Permite que los sujetos ejerzan control y poder sobre su ambiente individual y social. Por lo tanto, incrementa el bienestar de las personas y la calidad de vida, capacitando y dotando al individuo de herramientas que le permitan afrontar y solucionar problemáticas y lograr cambios en el entorno social.

«El estado de tu vida no es más que un reflejo del estado de tu mente».

-Wayne Dyer-

Hombre con barba mirando hacia abajo

¿Qué entendemos por salud mental?

Como se cita en Oramas, Santana y Vergara (2013), la salud mental consiste en el aprendizaje de la realidad para transformarla a través del enfrentamiento, manejo y solución integradora de conflictos, tanto internos del individuo como los que se dan entre él y su medio. Cuando dicho aprendizaje se perturba o fracasa en el intento de su resolución, puede comenzarse a hablar de enfermedad.

Otros, como Riviere, siguiendo la misma línea, dicen que “la salud mental se concibe como la capacidad de mantener con el mundo relaciones dialécticas y transformadoras que permitan resolver las contradicciones internas del individuo y las de este con el contexto social” (Citado en Oramas, Santana y Vergara. 2013).

Según la OMS, la salud mental se define como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Aunque la capacidad de la propia personas para manejar los conflictos del día a día y para transformar su realidad es importante, hay otros factores que son determinantes para la salud mental:

  • El contexto social: situaciones de pobreza, maltrato, pertenencia a grupos minoritarios…
  • Antecedentes familiares.
  • Comorbilidad con otras enfermedades crónicas.

La adquisición de unos hábitos saludables y la prevención son imprescindibles para prevenir la enfermedad mental. Según FEAFES, la enfermedad mental es una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento en la que quedan afectados procesos psicológicos básicos.

Algunos de esos procesos básicos son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta… Por lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en el que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo.

Intervención psicosocial en salud mental

Aunque la enfermedad mental en algunos sectores es todavía un tema tabú, la normalización predomina en base a una idea compartida: cualquiera de nosotros somos susceptibles de desarrollar una enfermedad mental. No hay que olvidar que, como dice la OMS, una de cada cuatro personas presenta un trastorno mental a lo largo de su vida. 

Algunos tipos de enfermedad mental son:

La intervención psicosocial se lleva a cabo a través de dos contextos relacionados entre sí: la psicología y lo social. Se parte del individuo teniendo en cuenta todo el entorno social que le rodea y con el que interacciona. A la hora de intervenir, hay que tener en cuenta que el papel de los profesionales de atención primaria es clave. Este servicio es el más próximo y accesible para cualquier persona. Desde aquí, el profesional de referencia evaluará y derivará al usuario.

Si bien es cierto, la actuación coordinada de los diferentes profesionales es imprescindible para alcanzar objetivos. Aunque el tratamiento farmacológico puede ser importante, siempre prescrito por un profesional, debemos tener en cuenta que la intervención psicosocial también tiene un papel relevante.

Personas hablando sobre la intervención psicosocial en salud mental

Como señalan en la Guía de Buenas prácticas en intervención por personas con enfermedad mental (2016), esta intervención debe incluir soporte social, seguimiento, acompañamiento y rehabilitación social. El principal objetivo de su práctica es contribuir a la autonomía de la persona con enfermedad mental.

La atención prestada a los usuarios debe ser individualizada y personalizada. Hay que tener en cuenta:

  • Necesidades propias del individuo.
  • Apoyo y necesidades de la familia o del entorno más cercano.

La intervención psicosocial en personas con enfermedad mental comprende, entre otras:

  • Actividades relacionada con la vivienda: supervisión, apoyo en la búsqueda…
  • Actividades de la vida diaria.
  • Apoyo para las actividades instrumentales de la vida diaria.
  • Supervisión y entrenamiento para la administración de la medicación.
  • Entrenamiento para la organización y gestión del tiempo.
  • Entrenamiento para la vida social y familiar.
  • Asesoramiento socio-jurídico.

En definitiva, aunque el terreno conquistado es mucho, todavía queda para hablar de una sociedad comprensiva, tolerante e integradora en lo que se refiere a la enfermedad mental/trastorno mental.

Por esta y otras razones, es importante «animar» a aquellas personas que puedan necesitarlo a acudir a un grupo de profesionales que tenga presente todo lo que puede aportar una buena intervención psicosocial.

  • Alvis. A. (2009). Aproximación teórica a la intervención psicosocial. Poiésis, 9(17).
  • Bernal, P., Diana, J. J., Carroza, E., Fábregas, D., Fernández, C., González, C., Jímenez, A., Jurado, P., López, P., Luque, S., Pareja, N., Rosa, J.J., Ruíz, F., Sánchez, N., Torres, A. y Torres, S. (2016). Guía de Buenas prácticas en intervención por personas con enfermedad mental. Feades Andalucia Salud Mental.
  • Hernández, B. (2013). El Trabajo Social en la intervención psicosocial con personas con trastorno mental severo: una reflexión sobre el papel de las familias. Documentos de trabajo social: Revista de trabajo y acción social, (52), 314-325.
  • López, M., & Laviana, M. (2007). Rehabilitación, apoyo social y atención comunitaria a personas con trastorno mental grave: propuestas desde Andalucía. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría27(1), 187-223.
  • Oramas, A., Santana, S, & Vergara, A. (2013). El bienestar psicológico, un indicador positivo de la salud mental.