La adversidad crónica altera los sistemas de dopamina

30 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
El estrés psicosocial que arrastramos durante años deja mella en nuestro cerebro. Así, una de sus efectos es la menor liberación de dopamina, lo cual se traduce en mayor desánimo, baja motivación para hacer cambios y afrontar la adversidad cotidiana.

La adversidad crónica, es decir, las dificultades, el estrés y las complejidades vitales que uno arrastra desde la infancia alteran por completo muchos de nuestros sistemas neurológicos. Esto es algo que nadie puede percibir a simple vista, queda claro, sin embargo, esa impronta cambia nuestro modo de afrontar los problemas, de relacionarnos e incluso de manejar nuestro día a día.

Así, algo que ya se sabía desde hace años era que dimensiones como el estrés psicosocial mantenido en el tiempo, así como la exposición a hechos adversos desde la niñez, aumentan el riesgo de la aparición de trastornos mentales. Ahora bien, más allá de estas realidades clínicas, están también esos comportamientos más cotidianos con los que muchos nos podemos sentir identificados.

Hablamos, por ejemplo, de nuestra capacidad para comprometernos en un objetivo. También de ser pacientes para resistir la frustración o en tener la adecuada habilidad para manejar la incertidumbre y los fracasos. Asimismo, también podríamos destacar muchos de los problemas en nuestras relaciones sociales y afectivas, factores todos ellos relacionados a menudo con el estrés crónico.

Todas estas dinámicas están mediadas por un neurotransmisor muy concreto, uno que sin duda nos suena bastante: la dopamina. Ella es quien regula la motivación, el aprendizaje e incluso los procesos de socialización…

Saber que esas situaciones de estrés que arrastramos durante años pueden alterar dichas dimensiones resulta, sin duda, tan llamativo como preocupante. Conozcamos más datos.

«La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor».

-Winston Churchill-

Hombre preocupado simbolizando la adversidad crónica

La adversidad crónica deja marca neurológica

Decía Séneca que en la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido. Ahora bien, cuando uno lleva años o décadas transitando por el universo de la decepción, el maltrato, el fracaso, la pérdida o de esas dificultades que nos acaba superando, ya no queda impulso para el atrevimiento.

Lo que hay en realidad es indefensión y no importa que nos den ánimos, que nos digan que todo pasará y que se trata solo de cambiar de actitud. Porque estar expuestos a un estrés psicosocial constante frena la producción de dopamina y ello da forma a diferentes consecuencias, siendo una de ellas, la dificultad para hacer cambios, para aplicar estrategias de mejora.

La adversidad crónica hace también que cualquier problema cotidiano, por pequeño que sea, se magnifique y nos sintamos superados. Son como vemos, situaciones que nos sitúan en un círculo vicioso. Para entenderlo un poco mejor pondremos un ejemplo: llevamos diez años manteniendo una relación afectiva donde sufrimos maltrato psicológico.

Lo esperable en esta circunstancia sería reaccionar, poner fin a esta relación. Sin embargo, no todas las personas son capaces de hacerlo. Además de la dependencia afectiva, puede existir este factor: un nivel bajo de dopamina debido al estrés, lo cual hace que nos sintamos incapaces de reaccionar, de generar nuevas conductas.

Adversidad crónica y las enfermedades mentales

La relación entre la adversidad crónica y la reducción de la producción de dopamina, ya se conocía hace tiempo. Sin embargo, sus efectos y lo que puede provocar en el ser humano, se ha descubierto hace muy poco. Ha sido este mismo mes de noviembre cuando el doctor Michael Bloomfield, del Grupo de Investigación de Psiquiatría de la University College de Londres nos habló de algo muy relevante en un trabajo de investigación.

Ha podido verse que las personas expuestas durante años ha estrés psicosocial tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades mentales. Un ejemplo, las infancias traumáticas aumentan la probabilidad de la aparición de la esquizofrenia. No es causa efecto pero hay un riesgo. Lo mismo ocurre con la depresión.

Estos datos publicados en la revista eLife nos permiten entender por qué los traumas y los abusos psicológicos derivan en un gran número de personas (no en todas) en enfermedad mental y también en adicciones.

Cerebro de piedra simbolizando la adversidad crónica

¿Cómo se trata los efectos del estrés crónico?

Sabemos que los efectos del estrés crónico en el cerebro infantil son inmensos. Los niveles elevados de cortisol, alteran no solo la liberación de dopamina, sino que estructuras como el hipocampo, relacionado con la memoria y las emociones, se reduce.

Por tanto, teniendo claro que la adversidad crónica y el estrés psicosocial deja mella en nosotros… ¿qué podemos hacer? No falta quien habla de la necesidad de ser resilientes, de asumir nuevas actitudes. Sin embargo, como bien hemos señalado, muchas de estas personas presentan una indefensión profunda, ahí donde se sienten claramente incapaces de generar cambios.

En estos casos la terapia psicológica es indispensable. Un enfoque que está de actualidad y que ofrece buenos resultados, es la terapia EMDR. Fue la psicóloga estadounidense Francine Shapiro quien la introdujo al tratar a soldados que sufrían trastornos de estrés postraumático.

La presentó en 1989 en el Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, y hasta el momento, cuenta con el respaldo de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) para tratar este tipo de situaciones. Por tanto, debemos tener claro que cuando pasamos años arrastrando ese estrés crónico, es necesario buscar ayuda especializada. A veces, nosotros solos no podemos con todo y solicitar apoyo es un buen paso. El mejor de todos.

  • Lupien, S. J., McEwen, B. S., Gunnar, M. R., & Heim, C. (2009). Effects of stress throughout the lifespan on the brain, behaviour and cognition. Nature Reviews Neuroscience. Nature Publishing Group. https://doi.org/10.1038/nrn2639
  • Michael AP Bloomfield, Robert A McCutcheon, Matthew Kempton, Tom P Freeman, Oliver Howes. The effects of psychosocial stress on dopaminergic function and the acute stress response. eLife, 2019; 8 DOI: 10.7554/eLife.46797