Dificultades cotidianas de las personas con esquizofrenia

29 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Calle Guisado
Las personas con esquizofrenia sienten que además de tener que cargar con el trastorno, también tiene que hacerlo con la incomprensión y la estigmatización social. Por ello, ellas reclaman que la sociedad y los profesionales las escuchen.

Son muchas las dificultades cotidianas de las personas con esquizofrenia. Son muchas y variadas y deben enfrentarse a distintos niveles: biológico, psicológico y social.

Cualquier persona que padezca una enfermedad sabe que esta irá acompañada de dificultades cotidianas, cuando esta enfermedad es de tipo mental, como es el caso de la esquizofrenia, se suman otros factores como el estigma social.

En el documental Sigue el desafío de la esquizofrenia , en el que Eduard Punset entrevista a la neuropsiquiatra Maria Ron para el programa Redes, se pone de manifiesto otra forma de entender y vivir la enfermedad por parte de las personas que la padecen.

Se muestran especialmente críticas con temas como el diagnóstico y sus etiquetas, el tratamiento farmacológico generalista, el estigma social y la ausencia de vías terapéuticas alternativas a las farmacológicas que les permitan integrarse socialmente (relación directa con el entorno, la familia, etc.). Manifiestan que no se trata de un problema individual, sino de la comunidad y que es tan complejo que no puede reducirse a un simple manual diagnóstico.

«La esquizofrenia no puede entenderse sin comprender la desesperación».

-Ronald Laing-

Mujer con esquizofrenia

Tipos de síntomas

Según la neuropsiquiatra Maria Ron, actualmente la esquizofrenia es considerada un síndrome que presenta un conjunto de síntomas que pueden manifestarse de diversas formas, durante un determinado periodo de tiempo. Estos síntomas pueden ser de dos tipos:

  • Positivos: son aquellos síntomas relacionados con las alucinaciones, trastornos del pensamiento, ideas delirantes, entre otros.
  • Negativos: son aquellos síntomas relacionados con el comportamiento social y el estado de ánimo. Así, por afectar a áreas tan importantes, afectan de manera significativa a la persona con esquizofrenia. Algunos de estos síntomas son: falta de voluntad, anhedonia, aplanamiento afectivo, factores cognitivos a nivel intelectual, entre otros.

Destacar que, en general, los fármacos resultan útiles para el tratamiento de los síntomas positivos; en cambio, con los síntomas negativos la intervención farmacológica no es tan eficaz. A cambio, sí se benefician mucho de que la intervención se complete con otro tipo de terapias no farmacológicas, como la estimulación cognitiva, musicoterapia, técnicas de relajación, entre otras.

Por otro lado, cualquier tipo de tratamiento, sea o no farmacológico, debe adaptarse a las necesidades del paciente. No debemos olvidar que todavía no contamos con un perfil neuropsicológico global y asentado de la esquizofrenia. Esta es la consecuencia de la propia heterogeneidad del trastorno, a pesar de las coincidencias en algunas alteraciones neuroquímicas, funcionales y anatómicas, entre pacientes.

Factores de riesgo

Entre los posibles desencadenantes o factores con peso como predictores, la genética es uno de los que más peso tiene. Como complementos, se pueden añadir una serie de factores externos o precipitantes:

  • Consumo de drogas (cannabis, cocaína, anfetaminas, etc.).
  • Cambios en el patrón del sueño.
  • Acontecimientos vitales estresantes.
  • Factores sociales/competitividad/sobreesfuerzo.
  • Separación de la madre en la primera infancia.
  • Edad del padre en la concepción.
  • Vivir en zonas urbanas y no rurales.
  • Coeficiente intelectual bajo. Según algunos estudios, las personas con CI bajo tienen una mayor probabilidad de desarrollar una esquizofrenia.

La importancia de escuchar

Existen numerosos proyectos socioeducativos que favorecen la integración de las personas con esquizofrenia en la sociedad y ayudan a tratar los síntomas negativos del trastorno (aquellos que con medicación se muestran más resistentes).

Entre ellos el proyecto Radio Nikosia con el lema “El poder curativo de las palabras”, que hace referencia a que hablar abiertamente de la esquizofrenia y de todo lo que conlleva ya es en sí una ayuda. Este proyecto de radio promociona un espacio libre que les permita ganar autoconfianza, sentirse más integrados, salir del rol o identidad de enfermo mental, sentirse útiles y ser vistos como personas con potencialidades más allá del trastorno que padecen.

Algunas personas que conviven con el síndrome muestra su disconformidad ante el hecho de que consideran que los diagnósticos y la medicación son estándares, es decir, se suelen utilizar los mismos criterios y se trata por igual a todos los afectados. Indistintamente de sexo, edad, peso y otros factores importantes.

Lo que reclaman es ser tratados como personas, y no como “enfermos” con la etiqueta de esquizofrénicos y peligrosos.

Las personas que padecen esquizofrenia suelen considerarse potencialmente peligrosas, a pesar de que los datos con los que contamos desmienten esta idea. Los hecho analizados nos dicen que los crímenes en personas con esquizofrenia son raros; en muchas ocasiones, lo que sí se ha encontrado es la utilización de la esquizofrenia como causa de un crimen para el que no se encontraba motivo.

En cuanto a los actos delictivos que sí son consecuencia de la esquizofrenia, encontramos como especialmente peligrosas a las personas con un delirio paranoide: atacan porque se sienten amenazadas por un peligro que ellas sí consideran real. Sin embargo, esta segunda idea no debería hacernos olvidar la primera.

«No se trata de tener derecho a ser iguales, sino de tener derecho a ser diferentes».

-Anónimo-

Terapia grupal

Dificultades cotidianas de las personas con esquizofrenia

Las personas con esquizofrenia defienden que la cura pasa por atacar la causa de la enfermedad. Por contra, la mayoría de intervenciones, pasadas y actuales, se centran en tapar los síntomas desagradables con un tratamiento paliativo, que tranquiliza a la persona y hace que no moleste.

Solicitan que se les escuche, que profesionales y afectados por el trastorno trabajen conjuntamente para dar forma y llevar a cabo una intervención adaptada.

Hacernos conscientes de la complejidad del trastorno y verlo en su conjunto, con síntomas positivos y negativos, es un primer paso para entender las dificultades cotidianas a las que se enfrentan los pacientes.

Además, es fundamental escuchar todas las demandas de las personas que padecen el trastorno y buscar soluciones conjuntas.

Así, intervenciones interdisciplinares podrían cosechar resultados más prometedores, al mismo tiempo que serían un reconocimiento a la complejidad de un trastorno al que en muchos casos solo logramos narcotizar, con lo que esto supone a nivel biológico, psicológico y social.

«La integración no es ir al mismo ritmo, es valorar que hay diferentes ritmos».

-Anónimo-