La autoestima en los adolescentes - La Mente es Maravillosa

La autoestima en los adolescentes

Sara Clemente 30 diciembre, 2017 en Autoestima 539 compartidos
Madre consolando a su hija adolescente

La adolescencia es un período de cambios. Una etapa del desarrollo evolutivo en la que estamos en constante búsqueda de nuestro sitio en el mundo. De ahí la necesidad de experimentar, conocer y posicionarse en diversos roles. Por eso, es especialmente importante que la autoestima en los adolescentes sea alta. De lo contrario, pueden emprender un camino desacertado.

Durante la adolescencia adquiere fuerza la necesidad de reflexionar profundamente sobre uno mismo. A su vez, el cerebro va madurando y se adquieren nuevas habilidades. Todo ello influye en el proceso de adquisición de una nueva identidad. De ahí que solo cuando hemos desarrollado un autoconcepto coherente de nosotros mismos, podremos construir nuestra autoestima.

La autoestima es la valoración del autoconcepto

El autoconcepto es la representación mental global que tenemos de nosotros mismos. Se nutre del autoconocimiento. Por ejemplo “soy muy impulsivo cuando tomo decisiones”, “me divierte pasear con mi perro por el parque”, “soy muy competitivo cuando juego al fútbol” o “hablo de manera muy formal con mi tío”.

Durante los primeros años de vida, el autoconcepto es más moldeable. Y, por tanto, más susceptible de incorporar los valores, evaluaciones y expectativas provenientes de las figuras de apego. Pero durante la adolescencia es mucho menos coherente, más arbitrario y cambiante.

Chica adolescente mirándose al espejo

Al darnos cuenta de lo que somos y cómo somos, el autoconcepto también nos da información de cuánto valemos. Por tanto, el autoconcepto contiene la autoestima, la cual dependerá de la valoración que hacemos de nosotros mismos en relación a determinados aspectos.

En concreto, la autoestima en los adolescentes se corresponde con la valoración que hacen de su propio autoconcepto. Engloba los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que han ido teniendo a lo largo de toda su vida. Y los enjuician. Así, pueden valorar positiva o negativamente la consideración que tiene sobre sí mismos.

Cuándo se forma la autoestima

La autoestima se va forjando desde el nacimiento, al igual que el autoconcepto. Y es fruto de la interacción de distintos factores. Por un lado, genéticos (temperamento) y por otro, ambientales (personales, sociales y culturales). Todos ellos se van asimilando e interiorizando a medida que vamos creciendo. Esta valoración de uno mismo puede ir variando con la edad.

¿Cómo se valora un adolescente?

Cuando le pides a un adolescente que se describa a sí mismo, normalmente lo hará atendiendo a atributos externos relacionados con su aspecto físico (atractivo, rasgos, figura…) y actividades realizadas (capacidades intelectuales y formas de relacionarse con los demás).  Igualmente, su visión gira en torno a los conceptos de valía y competencia. Por ello, está muy relacionada con el éxito escolar, la competencia social y el equilibrio emocional.

La autoestima en los adolescentes experimenta diferencias en cuanto al género:

  • Las chicas suelen tenerlo menor y más vulnerable. Les preocupa enormemente su apariencia física, el éxito social y su rendimiento académico.
  • La autoestima de los chicos se rige más por la dificultad de cumplir el estereotipo de hombre como tipo seguro de sí mismo, duro e intrépido.

Chico adolescente mirándose al espejo

Conductas que indican el grado de autoestima en los adolescentes

Dependiendo del nivel de autoestima que el adolescente tenga, así se verán influidos el resto de aspectos de su vida: escolar, familiar, afectivo, intrapersonal… Además, esta valoración influirá decisivamente en su personalidad posterior y en su felicidad.

Adolescentes con alta autoestima

  • Se sienten queridos y aceptados por su entorno.  Además, se encuentran motivados para aprender, probar cosas nuevas y están dispuestos a conocer mundo.
  • Suelen mostrarse optimistas respecto a su futuro y saben abordar sus problemas desde diversos puntos de vista.
  • Se establecen objetivos y metas a corto y medio plazo y son capaces de responsabilizarse de sus propios comportamientos y decisiones.
  • Conocen sus fortalezas y debilidades. Al igual que saben aceptar las críticas, son autocríticos y se enfrentan a los problemas.
  • Tienen estabilidad emocional y dan muestras de empatía.
  • Son sensibles ante las necesidades ajenas, se comunican fácilmente con las personas de su alrededor y mantienen una red saludable de contactos en su entorno.

Adolescentes con baja autoestima

No obstante, las conductas que dan indicios de baja autoestima en los adolescentes están encabezadas por una falta de confianza en sí mismos y en sus capacidades.

  • Se consideran inferiores a los demás, no respetados y no valorados. Esto hace que rechacen realizar actividades grupales en las que han de cooperar con los demás.
  • Sienten inseguridad y un paralizante miedo al fracaso.
  • A menudo, dan muestras de falta de disciplina, de compromiso y de asunción de su responsabilidad.
  • En su intento por sobresalir y dada su necesidad constante de llamar la atención engañan y mienten.
  • Echan la culpa a los demás y a menudo adoptan una actitud agresiva, violenta, regresiva, desafiante y antisocial.

Chica adolescente llorando en el puerto por la violencia en las parejas de adolescentes como la suya

¿Para qué sirve la autoestima?

Erikson determina que la adolescencia es un proceso de búsqueda de identidad y de sentido personal. Por tanto, aunque se establezca usualmente en términos de crisis y de caos hormonal es saludable y contribuye al fortalecimiento del ego del adulto. La conquista de la identidad tiene que ver con la función que se desea desempeñar en el futuro y con las fuerzas educativas a seguir. La búsqueda de la identidad es una tarea vital.

Por tanto, la autoestima contribuye a que nos aceptemos a nosotros mismos y que valoremos nuestras cualidades. Al igual que sabemos cuáles son nuestros defectos, debemos ser conscientes de las fortalezas que tenemos y sacarlas a relucir.

No es ser ególatra, es ser realista y alimentar nuestra autovaloración. La autoestima es una muestra de respeto hacia ti mismo y hacia los demás. Solo el que se respeta se hace respetar. Al igual que únicamente el que se valora, se pone en valor ante el resto de personas.

Sara Clemente

"El impulso fue el Periodismo, mi ilusión y energía emocional es la Psicología. Primo la deportividad, el respeto y la educación."

Ver perfil »
Te puede gustar