La teoría de los seis grados

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 18 julio, 2018
David Sánchez · 18 julio, 2018

¿Crees que sería fácil llegar a conocer a tu actor favorito o a los integrantes del grupo que te apasiona desde hace años? Según la teoría de los seis grados, no sería difícil. Esta hipótesis plantea que cualquier habitante de la Tierra está conectado con todos los demás por un máximo de seis relaciones personales, de conocidos o de amistad.

Por tanto, podríamos llegar hasta cualquier persona del planeta mediante no más de cinco intermediarios. Imagina que deseas llegar a conocer al famoso actor Will Smith. Quizá tienes un familiar que trabaja en una agencia de publicidad, y quizá su jefe trabajó antes en EEUU, donde conoce a un representante de artistas que ha trabajo con un músico, el cual en ocasiones colabora con el famoso actor. Suena enrevesado, pero te sorprenderías.

Los inicios de la teoría de los seis grados

Esta curiosa teoría fue inicialmente propuesta por el escritor húngaro Frigyes Karinthy, en el año 1930, a partir de un cuento llamado Chains. Según el escritor, la idea de la teoría de los seis grados se basa en que el número de personas conocidas crece exponencialmente con el número de relaciones en la cadena.

De esta forma, tan solo un pequeño número de enlaces serían necesarios para que el conjunto de individuos que cualquier persona podría conocer se convirtiese en toda la población del planeta. Este concepto fue recogido por el sociólogo Duncan Watts en el libro Six degrees: the science of a connected age.

Elementos conectados por hilos de colores

Funcionamiento de la teoría de los seis grados

Por supuesto, esta teoría debe basarse en números, por lo que se establece una media de las personas que cada individuo puede conocer. Según la teoría de los seis grados, cada persona del mundo conoce a otras cien, entre amigos, familiares y compañeros de trabajo. Aunque, en principio, nos cueste enumerar a cien personas que conocemos, bastaría con un rápido vistazo a las lista de amistades de cualquier red social para ver que no solo es posible, sino bastante habitual.

Bien, si cada uno de nuestros 100 conocidos está relacionado con otras 100 personas, el número aumentaría a 10.000 con tan solo el segundo enlace de la cadena. En principio, no conocemos a la mayoría de estas 10.000 personas, pero serían fácilmente accesibles al perdir a nuestros amigos o familiares que nos los presenten.

Por supuestos, la hipótesis también considera que ninguno de nuestros 100 conocidos tiene relaciones en común con los 10.000 siguientes. Aunque, en la práctica, esto no sería verdad, también hay que considerar que es bastante probable que muchos de nuestros conocidos tuviesen acceso a más de 100 personas, lo que podría equilibrar la situación.

Continuando con los eslabones de la cadena, en el siguiente paso podríamos aumentar el número de personas a 1.000.000 y, con otro más, a 100.000.000. En un quinto nivel, llegaríamos a 10.000.000.000, y a 1.000.000.000.000 de personas en el sexto nivel. Esto supera con creces la población total del planeta, por lo que las relaciones que los integrantes de la cadena tengan en común podrían compensarse sin problemas.

La teoría de los seis grados y el networking

Esta teoría está muy relacionada con el concepto de networking. Esta es una práctica profesional y empresarial basada en la creación de una red de contactos sólida y útil. Además, ya que es una forma bastante eficaz de conseguir un puesto de trabajo, el networking se fomenta mucho en los estudiantes universitarios, quienes desean integrarse en el mundo laboral. Ahí es donde entra en juego la teoría de los seis grados como una forma de establecer relaciones profesionales interesantes.

Personas conectadas

Pensemos en otro ejemplo: el portero de un hotel conoce al dueño de dicho hotel. Él conoce al dueño de un hotel más prestigioso, quien, a su vez, conoce a un alto cargo del gobierno, el cual conoce al presidente. De esta forma, con solo cinco relaciones hemos llegado desde el portero de un hotel hasta el presidente. Por supuesto, no tienen que ser relaciones de amistad sólidas, y en la mayoría de casos, no lo serán. Sin embargo, esto no es necesario para poder establecer una relación.

Poder establecer una relación con cualquier persona de una manera aparentemente tan sencilla es increíblemente útil para conseguir oportunidades profesionales. Además, es un entretenimiento curioso pensar en cuántas relaciones podríamos necesitar, y a través de quién, para llegar hasta cualquiera.