¿Por qué nos fascina la naranja mecánica?

Cristina Roda Rivera · 27 julio, 2015

El mundo no puede estar lleno de gente como yo.

(Alex)

La naranja mecánica se estrenó en 1971, y su director es el legendario Stanley Kubrick.

Mucho se ha dicho y escrito de esta película, que desde su estreno fue un verdadero escándalo. Poco a poco se convirtió en una película de culto.

Naranja mecanica

Odiada por unos y venerada por otros, lo que está claro es que hoy en día puede considerarse como uno de los eventos filmatográficos de siglo XX.

La película empieza con la reunión de de cuatro amigos en el bar lácteo Korova:

“Ahí estaba yo. Es decir, Alex y mis tres drugos. O sea Pete, Georgie y Dim. Estábamos sentados en el Korova Milk Bar, exprimiéndonos las rasureras para encontrar algo con que ocupar la noche. En el Korova Milk Bar servían lacta plus. Leche con velloceta o con dencromina… que es lo que estábamos tomando. Eso nos aguzaba los sentidos y nos dejaba listos para
una nueva sesión de ultra-violencia”.

Con este comienzo algo inquietante, Kubrick nos deja adentranos en una historia de ultraviolencia enmarcada en una estética futurista y con tomas y diálogos que se dejan adornar por lo surrealista.

Pero si es así de molesta, ¿Por qué nos atrapa?

1. Alex el malo, Alex la víctima.

Lo que un canalla como Alex produce en el público en general es asco y repulsa.

Pero la película nos adentra a su caótica vida y a sus gustos más que refinados y curiosos; sus penetrantes ojos azules nos miran y no podemos evitar saber que es lo que le pasa a este chico.

No tiene pinta de ser un salvaje, escucha música clásica y sus modales son perfectos como vecino.

Nos sentimos incómodos por querer saber más de él pero ya no hay marcha atrás. Su personalidad nos ha intrigado, y queremos saber como sea que va a pasar con él.

2. Perspectiva cónica perfecta. Perspectiva surrealista

Kubrick utilizaba su perspectiva cónica central en muchas de sus películas.

El resultado era de una perfección en su imagen,recién sacada del mejor dibujo técnico o del mejor juego de distancias y luces.Ofrece una toma que parece estar al milímetro estudiada.

Pero lejos de gustarle como experimento estético, esto desconcierta al espectador.

Naranja Mecánica

De tanta perfección, la imagen termina por parecernos rara, ajena a nosotros. Es como si estuviéramos asistiendo a un experimento visual de alto calibre, pero a diferencia de otros este cada vez nos perturba más.

¿No debería las imágenes perfectas causarnos sosiego, y no una sensación lejana y violenta?

3. La estética en la violencia

La estética utilizada por Kubrick está llena de colores, música y movimientos que parecen evocar una actuación de arte de unos cuantos chicos locos ; en lugar de estar cometiendo atrocidades.

Naranja Mecánica

Esta estética tan poco adaptada al momento de violencia representado, golpea la conciencia del espectador hasta decir basta porque….no le gusta lo que ve, pero no puede dejar de mirar.

4. La esperanza de la curación : El experimento Ludovico

Hemos visto continuamente como Alex es un sociópata en toda regla.

Pero no nos resignamos a verlo como tal . Por ello, cuando un grupo de expertos se entregan a la causa de poder alejarlo de esos instintos asesinos, albergamos esperanza.

Mediante el condicionamiento clásico, Alex empieza a ver escenas de violencia que son emparejadas con descargas sin que pueda evitar miralas. También lo hacen con la música de su amado Beethoven.

“¡No pueden hacerle eso al gran Ludwig Van! ¡Él sólo hizo música!”

5. La recuperación

Tras estos experimentos Alex se queda bastante traumatizado, cualquier deseo de violencia es neutralizado por una sensación de malestar extrema.

¿Pero es esa consecuencia aversiva lo que hace no actuar a Alex? ¿Es que realmente su mente, no solo sus impulsos, están curados?

Para eso, os animamos a ver la película y que saquéis vuestras propias conclusiones.