Una visión de la criminalidad a través de The Wire

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 3 marzo, 2018
Cristina Prieto Rodríguez · 3 marzo, 2018

The Wire es una serie emitida por HBO entre los años 2002 a 2008. Toda ella transcurre en la ciudad de Baltimore, una ciudad independiente del Estado de Maryland. Su creador es David Simon, el cual fue durante años periodista de la crónica negra del diario The Sun.

La serie se centra en los barrios bajos de Baltimore, donde conviven la droga y la delincuencia. Pero no solo ello, sino todo lo que les rodea: la situación social de muchas personas del barrio, la actuación policial, las luchas internas entre las propias bandas de narcotráfico, etc. The Wire nos ofrece una visión amplia de todos los agentes que operan este mundo: desde el pequeño consumidor hasta las altas esferas políticas.

El mundo de The Wire

Se oyen varios disparos contra la mañana; gritos desgarradores que cortan el aire, algunas cabezas que asoman a través de la ventana y luego… nada. Solo silencio. Cada uno a su rutina y a sus quehaceres. Los vecinos de este barrio marginal de Baltimore están ya acostumbrados a las olas de violencia que sacuden las calles por donde pasean a diario. La droga está instaurada en cada una de las esquina; jóvenes que desde bien pequeños empiezan a trabajar para las diferentes bandas distribuidoras puesto que su entorno es la única posibilidad que les ofrece.

“Todos en el negocio”.

-Típico del Oeste de Baltimore-

Vecinos del barrio de Baltimore

La policía

La policía trabaja cada día contra las bandas organizadas, poniendo de manifiesto la inutilidad de sus procedimientos y sin la posibilidad de evolucionar y mejorar sus recursos y efectivos, pues se topan de bruces con un sistema jerárquico, estático; un sistema basado en la “cadena de mando” por encima de todo y cuya única preocupación es alcanzar las estadísticas límite que se imponen desde arriba. Ello limita en términos logísticos las diferentes operaciones policiales, haciéndolas muchas veces ineficaces y teniendo que lidiar con un problema a mayores: el factor sorpresa.

“Nadie gana. Un bando solo pierde más lentamente”.

-Prezvalousky-

La criminalidad corresponde a una retroalimentación entre la propia policía y el delincuente. La primera no puede actuar si el primero no crea los medios a través de los que delinquir y el último creará nuevas formas de eludir a las fuerzas de seguridad cuando los primeros vayan estrechando el cerco en torno a ellos.

Así, la realidad que se pretende demostrar es que es prácticamente imposible adelantarse al crimen. Son los propios delincuentes quienes lo crean y la policía debe ir actuando en función de su evolución.

La política y el contrabando

Por otra parte, nos encontramos con las rivalidades políticas. La lucha por el poder justifica todos los medios a través de los cuales este se pretende conseguir: los sobornos, la malversación de fondos públicos, etc. Instrumentos que alimentan la inercia de un círculo vicioso que marca el paso del resto de las situaciones.

Las limitaciones impuestas “desde arriba” son una barrera para acabar con la delincuencia organizada y el tráfico de drogas, poniendo de manifiesto que en muchas ocasiones las altas esferas políticas son cómplices porque se benefician, directa o indirectamente, de este mundo de criminalidad. No obstante, la serie refleja otro fenómeno: los políticos, al mismo tiempo que se nutren del dinero de las bandas criminales, les impiden el paso a su círculo, marcando claramente la posición en la que se encuentran unos y otros.

“El Rey se mantiene el Rey”.

-D’Angelo-

Igualmente, The Wire trata de poner su punto de mira en los proveedores de la droga, los contrabandistas que la mueven de su salida a su destino final. El puerto de Baltimore es el principal punto de tráfico. Las demandas de los sindicatos a los políticos no son escuchadas, por lo que en muchas ocasiones deben recurrir al robo y a actividades ilegales para poder conseguir un incentivo que motive a los poderes públicos a escuchar lo que tienen que decir.

“Negocios, siempre negocios…”.

-El Griego-

Político en el barrio de Baltimore

La escuela

La educación es otra de las grandes instituciones que fomenta la propia delincuencia en torno a la droga. La estandarización de los cursos y de las clases promueve el absentismo escolar, tratando a los jóvenes como números que deben completar las tasas requeridas legalmente para que la escuela pueda seguir funcionando. De esta manera, la única preocupación es que los chicos asistan a clase el primer día para que se contabilice el registro.

Así mismo, la preocupación estriba sobre la necesidad de mantener los cursos estables y equilibrados, pasando a los chicos de curso sin haber adquirido las competencias requeridas, puesto que el hecho de hacerles repetir curso implica una desestructuración y una inversión de fondos y tiempo que el sistema no está dispuesto a asumir.

Los medios de comunicación

Se presenta a la prensa, sobre todo a la escrita, como medio confabulador. Los periódicos necesitan nutrirse constantemente de información para mantenerse a flote. De esta manera, inflan sus propias noticias para despertar el interés en la sociedad y así seguir generando ventas. De esta manera, la propia delincuencia y la propia orientación de la política se ve manipulada por unos medios informativos espurios cuyo único interés es seguir siendo relevantes.

“Una mentira no es parte de la historia. Es simplemente una mentira”.

-Terry Hanning-

Dos hombre sobre un coche

The Wire nos habla sobre la influencia del sistema y su incapacidad para evolucionar. Está creado para no salir de él. Al final, todo se reduce a un círculo de violencia y de poder en el que los más pequeños, dadas sus circunstancias sociales, deben adaptarse a un mundo hostil.

Un ecosistema al que se enfrentan con pocos recursos y que los empuja directamente a un mundo de violencia y destrucción. Fueron los mayores, antes que ellos, los que se convirtieron en lo que son, y serán ellos los que en un futuro ocupen ese lugar. Será el propio sistema que los creó el que les haga sucumbir a la violencia de sus propias actividades.

“Solo un gángster, supongo”.

-Avon Barksdale-