3 caminos de huida que alimentan la angustia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera el 24 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 24 diciembre, 2018
Tomamos caminos de huída ante diversas situaciones que nos inquietan. Descubre por qué, cuales son y qué hacer

La mente humana reacciona de diferentes formas ante las experiencias negativas de gran impacto. Desde bloquearse hasta comenzar a hilar una serie de pensamientos preocupantes o, en algunos casos, crear un camino de huida para escapar de esa realidad displacentera. El problema es que, la mayoría de las veces, esta huida lejos de disipar la angustia, la fortalece y potencializa, sobre todo si está fundamenta en expectativas y suposiciones.

A veces, el ser humano percibe como peligrosas situaciones que no lo son. Suele pasar porque las asocia con experiencias impactantes del pasado, aunque no tengan nada que ver con ello. Como cuando se le teme a todas las personas, porque en el pasado algunas fueron crueles o abusivas.

La huida no ha llevado a nadie a ningún sitio”.

-Antoine de Saint-Exupéry-

Lo cierto es que la mente crea esos caminos de huida como mecanismos para protegerse y controlar la angustia. A continuación te presentamos tres de esos caminos de huida, que lejos de calmar la ansiedad terminan incrementándola.

1. Ubicarse en un futuro amenazante

Lo razonable es que si nos exponemos a una situación amenazante, la analicemos, la enfrentemos y la superemos en la medida de lo posible. Sin embargo, cuando hay experiencias negativas del pasado gravitando sobre nuestra vida, es posible que no logremos actuar de forma razonable.

Sucede en incontables ocasiones que en lugar de identificar y asumir la amenaza, más bien busquemos caminos de huida. Uno de ellos es ubicarnos en un futuro terrible. Veamos un ejemplo. Perdimos nuestro empleo y tenemos deudas bancarias pendientes. Lo razonable sería emplearse a fondo para buscar un nuevo trabajo y quizás intentar una renegociación de las deudas con el banco.

Sin embargo, si alguien en el pasado ha tenido una experiencia traumática relacionada con la exclusión o con el desempleo, podría actuar diferente. Quizás se deje invadir por la ansiedad y dedique mucho tiempo a imaginar un futuro terrible. Se verá a sí misma mendigando en las calles, o en la cárcel. Entonces, ni asume lo que tiene al frente, ni los caminos de huida que se plantea le llevan a resolver su problema.

Persona en un puerto

2. Compararse con modelos ideales, otro de los caminos de huida

A veces, somos muy buenos culpabilizándonos. Y no es raro que la angustia nos induzca a tomar uno de esos caminos de huida relacionados con el martirio. En lugar de analizar cómo reparar un error o aprender de él, comenzamos a fustigarnos pensando en todo lo que podríamos haber hecho y no hicimos. O en todo lo que podríamos ser y no somos.

Uno de los caminos de huida de la angustia es compararnos con los modelos de ideales. Por supuesto, para salir perdiendo. Esto es resultado de experiencias pasadas que nos impactaron emocionalmente, particularmente del rechazo o el castigo por no haber hecho “lo correcto” en algún momento.  Y se reflejan así en el presente, como una angustia desmedida frente a cualquier fallo que tengamos.

3. Volver al pasado para revivir situaciones que ya no están

Otro de los caminos de huida de la angustia conduce hacia el pasado. Esto ocurre cuando estamos frente a alguna situación frustrante o dolorosa que no logramos aceptar. Lo más usual es que esto suceda cuando tenemos una pérdida afectiva, bien sea por muerte o porque una relación que finalizó o se frustró. Como consecuencia, experimentamos mucha ansiedad y tratamos de disiparla volviendo, una y otra vez, a los recuerdos de lo que fue alguna vez, pero ya no es.

Esta forma de actuar tampoco disipa lo angustiante de la situación. Quizás no sentimos algo confortados cuando repasamos esos hechos del ayer. Sin embargo, tarde o temprano tenemos que regresar al presente y volvemos a experimentar la ansiedad con todas sus fuerzas. Es un gran desgaste emocional pasar por esto. Sin embargo, no reparamos en que gastaríamos menos energías trabajando por aceptar lo sucedido, que volviendo una y otra vez sobre el ayer.

caminos de huida

Como vemos, es muy importante que trabajemos por elaborar toda experiencia traumática del pasado. Estas nunca se olvidan, aunque sí pueden relegarse o reprimirse. Pero no por ello dejan de estar ahí, acechando nuestro presente. De ahí la importancia de encarar esas situaciones negativas, trabajarlas y lograr deshacernos de ellas. Cuando no lo hacemos terminan filtrándose como angustia. Por lo tanto, fácilmente nos llevan a alguno de los caminos de huida, que a su vez nutren nuevas ansiedades.

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