7 claves para actuar cuando te dicen que has mentido y no es verdad

¿Te han acusado alguna vez de mentir, encubrir o simular? Si quieres rebatirlo, el primer paso es guardar la calma, dirigir la energía derivada del enfado y confiar en ti. Es momento de hacer uso de la comunicación asertiva.
7 claves para actuar cuando te dicen que has mentido y no es verdad
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 29 octubre, 2021.

Última actualización: 29 octubre, 2021

¿Cómo actuar cuando te dicen que has mentido y no es verdad? La primera clave es no perder la calma y reaccionar con ira o enfado. Como suele decirse, las reacciones subidas de tono y coléricas identifican al culpable. En este sentido, lo mejor es mantener la templanza y entender que estas situaciones, aunque sean muy dolorosas, pueden darse a lo largo de toda nuestra existencia.

Es posible que más de uno haya vivido en piel propia una situación de este calibre. De pronto y sin saber por qué, nos culpan de haber hecho algo concreto que nada tiene que ver con nosotros. Puede incluso que terceras personas pongan en nuestra boca palabras que no hemos dicho. También puede darse el caso en que nuestra pareja nos acuse de haberla engañado.

En estos contextos, al igual que no cabe la respuesta agresiva, tampoco se puede recurrir al escape, el silencio o a dejarlo pasar. Ante la acusación falsa, solo cabe una reacción: la comunicación asertiva, firme y segura. Lo analizamos a continuación.

Hay que confiar en nosotros mismos y en nuestra verdad para defendernos ante quienes nos acusan de mentirosos.

chica pensando cómo actuar cuando te dicen que has mentido y no es verdad

¿Cómo actuar cuando te dicen que has mentido y no es verdad?

Ser acusados falsamente puede doler tanto como un golpe físico. Es un atentado contra la integridad, el autoconcepto y la autoestima. Los estudios al respecto de esta experiencia ahondan siempre en los casos de personas que han sido incriminados falsamente de algún delito. El impacto psicológico en estos casos es devastador.

De este modo, trabajos de investigación, como los realizados en el departamento de medicina psicológica del King’s College de Londres, destacan la importancia de desarrollar mecanismos de salud mental para estos casos. Porque quienes padecen de este tipo de acusaciones erróneas sufren pérdida de la identidad, problemas psicológicos y físicos, problemas de empleo y de adaptación. Sin contar el sufrimiento familiar.

Ahora bien, más allá del ámbito penal, está el escenario cotidiano, ese donde en ocasiones te dicen que has mentido y no es verdad. ¿Cómo actuar? ¿Qué estrategias aplicar para demostrar nuestra verdad y salir airosos de ese agravio? Lo analizamos.

1. Intenta gestionar tus emociones: ni las ataques ni las ignores

Lo señalábamos al inicio. Por término medio, la primera reacción que experimentamos cuando nos tildan de mentirosos es sentir rabia y reaccionar con intensidad. No es lo adecuado. Evitémoslo. Es más, un estudio de la Escuela de Negocios de Harvard y la Universidad de Toronto incide en que los que niegan airadamente la acusación y los que permanecen en silencio son ante los demás igual de culpables.

El primer paso será mantener la calma y confiar en nosotros mismos y nuestra verdad.

2. Pregúntate por qué te acusa esa persona o personas en concreto

Puede que sea un simple error y, en caso de que sea así, el problema se solventará con rapidez. Ahora bien, en ocasiones, pueden acusarnos de mentir por otras razones. En el contexto de la pareja, las acusaciones de este tipo pueden aparecer por falta de confianza. Esto es algo que debemos considerar.

Por otro lado, en los contextos laborales, las falsas acusaciones pueden surgir en contextos de elevada competitividad. Se trataría de atacar a un contrincante o de hacer uso del acoso para obtener así un beneficio.

3. Realiza preguntas abiertas y pide que justifiquen las acusaciones

Cuando te dicen que has mentido y no es verdad hay que comprender de qué te acusan. Evita caer en reproches, ataques y verbalizaciones cargadas de ira ante el agravio. Es mejor que la otra persona explique esas razones por las que se te considera un mentiroso. Escuchemos al otro con paciencia y permitiendo que hable.

Para promover esta situación, empecemos realizando preguntas abiertas del tipo “¿qué te hace llegar a la conclusión de que he mentido?”, “¿puedes justificarme de manera detallada qué te ha llevado a esa conclusión tan rotunda sobre mí?”.

4. Detecta las incongruencias y enfréntalas con asertividad

A medida que la otra persona exponga sus justificaciones, no tardarás en detectar las incongruencias. Ese será tu punto de partida, esas ideas contradictorias y erróneas son el trampolín para actuar con asertividad y rebatir los argumentos del otro.

Es imperante que no pierdas la calma, que regules bien tus emociones para poder explicarte con claridad, seguridad y contundencia. Cualquier gesto fuera de lugar nos hará parecer culpables sin serlo. En este sentido, el equilibrio y la serenidad son los mejores candidatos a sostenernos.

5. Haz uso de las preguntas indirectas

En contextos de injusticias y falsas acusaciones, es bueno hacer uso de preguntas abiertas y directas y también de cuestiones indirectas. Con estas últimas, buscamos que nuestro acusador explore y piense en su propia conducta. Ejemplo de este recurso son las siguientes frases:

“Me gustaría saber qué ganas o qué busca acusándome de mentir”. “La verdad es que no sé por qué no me preguntaste a mi primero antes de deducir que estaba mintiendo”. “Lo cierto es que sigo sin entender qué te ha hecho llegar a esa idea”. “Me pregunto qué he podido hacerte yo para que tengas esa visión de mí tan distorsionada”.

Las preguntas indirectas nos sirven para que el acusador reflexione en su propia conducta.

pareja hablando para simbolizar cuando cuando te dicen que has mentido y no es verdad

6. Busca apoyo

Cuando te dicen que has mentido y no es verdad puede haber alguien que sea capaz de demostrar esa falsedad. Tener apoyo es esencial en esos momentos de contradicción donde se nos acusa de algo que no hemos hecho. Como bien sabemos, hay situaciones en las cuales nuestra sola palabra no basta.

7. Asume que, para algunas personas, siempre serás un mentiroso

Cuando te dicen que has mentido y no es verdad se experimenta un dolor muy particular. Se quiebra la confianza respecto a alguien, es un atentado contra la propia identidad y autoestima. Esa herida perdura durante mucho tiempo, a pesar de que en algún momento, quede demostrado nuestro buen hacer.

Sea como sea, hay algo evidente. Para algunas personas, siempre seremos unos falsos. Por las razones que sean, hay quien siempre albergará esa concepción. Ante esta situación solo cabe aceptarlo y mantener nuestro autoconcepto ileso a toda costa. Conocemos nuestra verdad e integridad.

Afortunadamente, hay muchas más personas que nos conocen y que jamás nos pondrán en duda.

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