Cómo implicar al niño en las tareas de casa

Pedro González Núñez·
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
Lograr que el niño se implique en las tareas domésticas es dotarlo de un desarrollo más eficaz y empático, ya que mejora su capacidad de responsabilidad, autoconcepto y sentimiento de pertenencia.
 

Implicar a un niño en las tareas domésticas en ocasiones es un proceso tan necesario como costoso, en especial cuando no tiene una responsabilidad doméstica, aunque sea mínima, desde que es pequeño.

Vestirse, dejar doblada y guardada la ropa, ordenar su habitación, limpiar el polvo… hay toda una escala de tareas que va a poder ir asumiendo de manera gradual.

En este sentido, que todos los integrantes de la familia se impliquen en las labores del hogar permite que las cargas se distribuyan, que la presión individual baje y que mejore el ambiente. De esta manera, todos pueden disfrutar de más tiempo libre.

Además, que los pequeños realicen labores de casa tiene muchos más beneficios para su educación, desarrollo y crianza. Veamos algunos de los que se consideran más interesantes.

Niña recogiendo la ropa con su madre

Beneficios de la implicación infantil en las tareas de casa

Antes de ver cómo podemos implicar a los niños en las tareas de hogar, definamos sus beneficios. Y es que, más allá de una limpieza y un orden en el hogar, la implicación de los pequeños en las tareas domésticas marca una senda para que estos se sientan útiles:

 
  • Se hacen más responsables. Según van teniendo tareas de mayor importancia en la casa, aumenta su sentido de la responsabilidad y el hogar familiar funciona mejor.
  • Mejora su autoestima. Si los niños son conscientes de que los demás miembros de la familia confían en su desempeño, se sentirán gratificados y sabrán que son miembros valiosos del grupo.
  • Se vuelven más independientes. Su implicación en las tareas del hogar es un buen estímulo para que crezcan en autonomía y madurez.
  • Mejora su sentido cooperador. Con su sentido de la colaboración estimulado, se sienten parte del grupo, aumentan su pertenencia familiar y desarrollan la capacidad de seguir instrucciones y desarrollar nuevas habilidades cooperativas.
  • Se vuelven más organizados. Si la casa en la que viven está organizada y ellos forman parte de dicha organización, es más probable que continúen de manera natural con esta línea cuando crezcan.
  • Los pequeños desarrollan sus habilidades motoras. Tanto la motricidad fina como la motricidad gruesa mejoran si el pequeño ayuda en las tareas del hogar. Que aprendan a organizar su habitación, hacer la cama o vestirse solos estimula su coordinación motora.
 

“Los niños son aún el símbolo del matrimonio eterno entre el amor y el deber”.

-George Eliot-

Madre recogiendo muñecos con sus hijos

Cómo implicar al niño en las tareas del hogar

Identificados los beneficios, ¿cómo hacemos para convencer al pequeño de que es positivo que aporte en las tareas del hogar?

En realidad, no es difícil que colabore si se comienza desde que es bien joven, aproximadamente a los 3 años, cuando ya entiende y ejecuta órdenes sencillas. Poco a poco irá ganando en responsabilidad.

La clave, por tanto, es que la implicación del pequeño comience pronto. A los tres o cuatro años ya puede empezar con tareas sencillas, como guardar sus juguetes o llevar su ropa sucia al cesto destinado para ello. Para lograrlo, puedes poner en práctica las siguientes estrategias:

  • Por norma, el niño es más capaz de lo que parece. Sí, su edad y su desarrollo cognitivo hace que no podamos otorgarles las responsabilidades que le otorgaríamos aun adulto esperando un nivel de ejecución perfecto. Sin embargo, no pasa nada porque se equivoquen, no ponen a nadie en peligro doblando la ropa mal; por contra, su implicación nos da la oportunidad de enseñarles a que lo hagan bien.
  • Las tareas se deben adecuar a su edad. Si antes hablábamos de mejorar su autoestima, poco sumaremos a esta si absolutamente todo lo que les mandamos va a estar por encima de lo que ellos pueden hacer. Por lo tanto, lo ideal es combinar tareas nuevas y que pongan a prueba sus capacidades con tareas que ya saben hacer.
  • No es bueno discriminar por sexos. Niños y niñas harán las mismas labores.
  • Haz que las actividades del hogar sean divertidas. Evita la repetición excesiva y el sentimiento de obligatoriedad.
 

Aplicando estas estrategias será más fácil implicar al niño en las tareas de casa. Con su participación no solo conseguiremos en un corto espacio de tiempo distribuir de manera real la carga que supone mantener un hogar, sino que también estaremos guiándoles en sus primeros pasos por el camino de la responsabilidad, del cuidado del entorno. Ese que a su vez les lleva a sentirse parte activa de un grupo; el más importante para ellos: la familia.

Walter, G. (2005). Las tareas del hogar: Juegos y actividades para que los niños se diviertan colaborando: 62 (El Niño y su Mundo). Barcelona: Ediciones Oniro.