Un niño feliz es más responsable

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 16 diciembre, 2015
Pedro González Núñez · 16 diciembre, 2015

Hay que comenzar a desterrar frases como “la letra con sangre entra”. Esos dichos y formas de educar no solo están caducos, además, son una aberración para el ser humano, máxime sabiendo que un niño feliz es mucho más responsable.

Es de vital importancia comenzar a interiorizar los conceptos de la felicidad en la educación de un niño. Es la mejor forma de que interiorice y disfrute del conocimiento y evolucione a una existencia más plena y amable.

No confundir conceptos en la educación del niño feliz

Cuando hablamos de un niño feliz, no debemos confundir el concepto del pequeño al que hay que dárselo todo y debe tener cuanto pida para no frustrarle.

Niño mirando con alas al cielo

Es evidente que la frustración, por poco que nos guste, es una parte de la vida, y tu hijo, en ciertos momentos, la sufrirá. Sin embargo, un niño feliz y bien formado, tendrá las herramientas necesarias para superar cualquier fase o trauma.

Es decir, que un niño feliz no es un niño mimado. El pequeño debe saber dónde están sus límites y qué puede y no puede hacer. Sin embargo, ese conocimiento no tiene por qué ser dramático ni traumático.

Un niño que se sabe querido, que es feliz en su entorno, que diferencia las limitaciones de su vida y las acepta, es un pequeño pleno que crecerá en un ambiente excelente y será más responsable y consciente de si mismo y cuanto sucede a su alrededor.

“No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.”

-Madre Teresa de Calcuta-

¿Por qué un niño feliz es más responsable?

Vamos ahora a enumerar una serie de características que describen a un niño feliz, y cómo estas le hacen ser más responsable de todo cuanto sucede en su vida y a su alrededor:

  • Un niño feliz tiene mejor carácter: Todo pequeño que vive feliz en su entorno desarrolla un carácter bueno. Esto es muy saludable, puesto que logra que el pequeño interiorice mejor los conceptos de justicia y honestidad.
  • El buen carácter del niño feliz le confiere varias virtudes: Un pequeño que crece en un mundo feliz aprende virtudes como la honestidad, la templanza, el amor, el sacrificio por los demás, la empatía, la generosidad, la humildad y la capacidad de esforzarse para superar etapas adversas de la vida.
  • Un niño feliz es más positivo: Todo pequeño feliz, es un niño con una visión de la vida mucho más positiva. Es proactivo e íntegro, y verás antes las soluciones a los problemas que lo mucho que estos le pueden perjudicar. Trabajará muy duro para superar la adversidad y será muy agradecido.
  • El niño feliz es más receptivo: Además, un niño feliz que tiene una relación sana con sus padres, será más receptivo al amor, al apego emocional, a la comunicación con los demás y a todas las enseñanzas que el pequeño reciba.
  • Un pequeño feliz aprende más: Como decimos, el niño feliz es más receptivo, y por tanto, más permeable a las enseñanzas y conocimientos. En este sentido, entiende mejor los ejemplos, presta atención cuando se le habla y escucha las diferentes opiniones de sus progenitores, siendo capaz de discernir el bien del mal, sacando sus propias conclusiones.
niño asomado a una ventana

  • El niño feliz distingue prioridades: Un niño que vive en un ambiente feliz, aprende a distinguir sus prioridades. Por ejemplo, sabe que el acceso a los juguetes, la tecnología y los premios son un privilegio, nunca un derecho. Entiende el valor de las cosas y lo respeta.
  • El pequeño tiene conciencia: Un pequeño feliz entiende bien los mensajes, y sabes distinguir entre o bueno y lo malo, pues desarrolla una poderosa conciencia. Y esto es gracias a la educación emocional, que le hace más receptivo y consciente.
  • El niño feliz sabe cómo desarrollar su vida: Un niño feliz aprende a darle importancia a las prioridades de la vida, como la familia, la amistad, el amor, el altruismo y la solidaridad o los valores y la ética. De esta forma, estará menos desorientado, desarrollará antes su capacidad de discernimiento y evitará caer en conductas de riesgo.

“La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.”

-Jorge Bucay-

Es evidente que un niño feliz tendrá una existencia más plena y completa. Pero recuerda, jamás lo confundas con el exceso de mimo, libertad sin límites y apego por lo material, pues es un error que crea conductas tiránicas y dependientes. Deja sencillamente que sea él mismo en un ambiente emocional de cariño y comprensión.