El experimento del gorila invisible, un clásico sobre la percepción

Edith Sánchez·
20 Abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
20 Abril, 2020
El experimento del gorila invisible es uno de los que más sorprenden a las personas que no lo conocen. Sus resultados nos hablan de cómo funciona nuestra atención selectiva y de los errores que podemos cometer con ella.

El experimento del gorila invisible se volvió un clásico de la psicología. A pesar de que se llevó a cabo en 1999, sigue citándose como un ejemplo típico de las limitaciones de la percepción. También de la resistencia de las personas a aceptar que muchas veces son ciegas frente al mundo que las rodea.

Los creadores del experimento del gorila invisible, Christopher Chabris y Daniel Simons, no imaginaron que este ejercicio se convertiría en una experiencia tan curiosa y repetida. Ha sido replicado infinidad de veces, en distintos países y con gente de todas las edades y niveles educativos con un resultado similar.

Si quieres realizar tú mismo el experimento, solo tienes que ver el siguiente vídeo y seguir las instrucciones; eso sí, antes de empezar a leer el siguiente punto.

Basta con que cuentes la cantidad de pases que el equipo de camisa blanca se hace entre sí. Debes permanecer atento y tomar en cuenta tanto los pases aéreos, como los pases que se dan por rebote. Haz la prueba y luego continúa con la lectura.

Poca observación y muchas teorías llevan al error. Mucha observación y pocas teorías llevan a la verdad”.

-Alexis Carrel-

El experimento del gorila invisible

En el tercer párrafo de este artículo te dimos las mismas instrucciones que Chabris y Simons le dieron a un grupo de estudiantes voluntarios antes de hacer el experimento.

Cuando los participantes terminaron de mirar el video, se les formularon las siguientes preguntas (respóndelas tú también si viste el video):

  • “¿Notó algo inusual mientras contaba los pases?”.
  • “¿Notó alguna otra cosa, además de los jugadores?”.
  • “¿Notó a alguien además de los jugadores?”.
  • “¿Notó un gorila?”.

La última pregunta es la que más le causó sorpresa a los voluntarios del experimento del gorila invisible. Al menos, al 58 % de ellos. Siempre que se ha repetido el experimento, el porcentaje de sorprendidos es más o menos el mismo. Sí: había un gorila en el video, pero más de la mitad de las personas no lo notaron. ¿Tú lo viste?

Las reacciones frente a lo sucedido

La primera vez que se hizo el experimento del gorila invisible y todas las posteriores, la mayoría de quienes participan, y que no notaron la presencia del gorila, se han mostrado incrédulos con la transparencia de la práctica. Les parece imposible que hayan pasado por alto semejante “detalle” en lo que vieron.

Cuando se les pide que vuelvan a ver el video, todos captan la presencia del gorila. Algunos creen que se les han mostrado dos videos diferentes, pero no es así. Este experimento ganó el Premio Ig Nobel. Este es un galardón que se concede a aquellas actividades científicas que “primero hacen reír y luego pensar”.

¿Por qué tantas personas son ciegas a un estímulo tan evidente y de semejantes magnitudes? Esa es la pregunta que sobreviene después de este experimento. También, por supuesto, llama la atención que tantos se nieguen a aceptar que su percepción les engaña. Creen ver la realidad tal y como es y, sin embargo, no lo logran.

Mujer con una venda en los ojos

Las trampas de la percepción

Los investigadores Steve Most y Robert Astur realizaron un experimento análogo años después. En este caso, se empleó un simulador de conducción. Se les dijo a los voluntarios que debían frenar al llegar a una esquina si veían una flecha azul. Si, en cambio, veían una flecha amarilla, no tenían por qué detenerse.

Sin embargo, cuando los voluntarios estaban realizando esta actividad, dos motocicletas pasaron por frente de ellos en el simulador. Cuando la motocicleta era azul, los conductores virtuales la notaron y frenaron. En cambio, cuando era de color amarillo, casi el 60 % atropelló al motociclista. De alguna manera se replicaban los resultados del experimento del gorila invisible.

Lo que ocurre en estos casos es que las personas fijan su atención solamente en el punto que les interesa. En el primer caso, en los pases del equipo blanco; en el segundo caso, en la flecha azul. En el fondo, enfocaban toda su atención hacia el color. Como el gorila era negro y algunas de las motocicletas amarillas, los voluntarios no captaron ese estímulo.

Todo esto se debe a que algunas personas solo pueden concentrarse en una variable a la vez. Otros, en cambio, tienen un patrón de atención más amplio y flexible. Por ejemplo, esta es la razón por la que es recomendable no hablar por teléfono mientras conducimos.

Chabris, C. F., Simons, D. J., & Ferrari, G. (2011). El gorila invisible y otras maneras en las que nuestra intuición nos engaña. Siglo Veintiuno Editores Argentina.