¿Cuáles son los tipos de atención?

La atención es un proceso psicológico complejo. De hecho, podemos dividirla conceptualmente en diferentes tipos: selectiva, sostenida, alterna... Conoce otras más.
¿Cuáles son los tipos de atención?
Francisco Roballo

Escrito y verificado por el psicólogo Francisco Roballo.

Última actualización: 30 abril, 2024

En la actualidad los trastornos de atención están de moda. No deberíamos asombrarnos, vivimos en una sociedad que demanda el procesamiento constante de un sinfín de estímulos. Publicidad, tareas simultáneas y dispositivos tecnológicos, son ejemplo de los elementos que captan nuestra atención en todo momento.

Más allá de todo eso, siempre que hablamos de alguien distraído o que simplemente no nos escucha, decimos que no está prestando atención. Pero, ¿qué es la atención? ¿Cuáles son sus tipos? Entender su multiplicidad es tan importante como potenciar cada una de sus formas.

¿Qué es la atención?

De acuerdo con la American Psychological Association, es un «estado en el que los recursos cognitivos se centran en ciertos aspectos del entorno en lugar de otros». Durante ese proceso, el sistema nervioso central se prepara para reaccionar ante cualquier eventualidad.

La atención integra múltiples procesos como la conciencia, la memoria, la percepción y la acción motora. Así pues, cuando hablamos de ella, no aludimos a un proceso unitario, sino a una serie de mecanismos que operan en conjunto de manera coordinada.

Su principal función es seleccionar estímulos importantes para el estado actual de la persona. Sirve, además, para realizar actividades, aprender, memorizar y alcanzar objetivos.



Tipos de atención

Como ya mencionamos, la atención se produce a diferentes niveles con características muy distintas. De acuerdo con el modelo atencional de Sohlberg y Mateer esta se divide en cuatro grandes tipos, que son los más reconocidos y estudiados en el ámbito neurocientífico.

1. Atención focalizada

Este tipo de atención se basa en la habilidad de responder específicamente a un estímulo. Esto requiere que el sujeto ignore el resto de cosas que lo rodean. Para ello es necesario un alto nivel de alerta y activación.

Un ejemplo de atención focalizada sería cuando estás en una sala de clases y te concentras en lo que dice el profesor e ignoras los sonidos ambientales, como el ruido del aire acondicionado o las conversaciones de otros estudiantes.

2. Atención sostenida

La atención sostenida es utilizada en tareas de tiempo prolongado. Es la habilidad de mantener una actividad cognitiva con persistencia. Por ejemplo, si la tarea es leer un libro para un examen, necesitaremos leer y procesar la información durante varias horas. En muchas ocasiones, la recompensa no es inmediata, por lo que este tipo de atención tiene varios obstáculos:

  • fatiga
  • motivación
  • tarea concisa
  • aburrimiento

3. Atención dividida

Nuestro cerebro es tan increíble que nos permite hacer dos tareas al mismo tiempo. Ahora, si bien estas tareas no pueden ser tan demandantes, es necesario dividir los recursos atencionales para poder tener un buen rendimiento en las dos

Esta capacidad es limitada, ya que a medida que dos fuentes de información simultáneas aumentan su demanda, se deteriora la respuesta. Por ejemplo, utilizamos la atención dividida cuando necesitamos escribir y a la vez escuchar y mirar al profesor.

4. Atención alterna

El aspecto más destacado de la flexibilidad mental, entendida como la capacidad de cambiar el foco atencional y moverse entre tareas muy distintas. Un ejemplo muy claro, cuando preparamos un plato muy complejo que requiere trabajar sus ingredientes en distintos tiempos. Para ello tenemos que cambiar de tarea sin antes olvidar la tarea anterior, ya que en unos segundos volveremos a ella.

Otros variantes de la atención

Los distintos tipos de atención pueden manifestarse de diferentes maneras como consecuencia del control atencional, el estilo sensorial, la intención… Esto da origen a nuevas variantes. Vale la pena aclarar que la siguiente clasificación no es una nueva tipología, sino modos en que los cuatro tipos de atención se expresan como consecuencia de la influencia de otras variables.

Atención sin esfuerzo

Es un tipo de atención dirigida y activa que no demanda mucho esfuerzo. Por ejemplo, cuando leemos una novel absorbente o cuando hacemos actividades en las que somos expertos. Está asociada con el estado de flujo, donde la inmersión y la relajación son aspectos claves.

Atención involuntaria

Conocida también como exógena. Es un tipo de atención que se activa como consecuencia de un estímulo inesperado que destacada en el campo perceptivo. Por ejemplo, cuando nos entra una llamada de manera repentina.

Atención post voluntaria

Es aquella que puede mantenerse de manera voluntaria y que, a su vez, es absorbente y productiva. A diferencia de la involuntaria, no es pasiva, sino activa. Por su parte, se distingue de la voluntaria en que no requiere esfuerzo para preservarse.

Atención abierta

Es aquella que aparece acompañada de manera notoria por reacciones fisiológicas y conductuales (movimiento, gestos, posturas). Por ejemplo, cuando hablamos con una persona y ella asume una postura receptiva, establece contacto visual, sigue la trama de la narración y participa en ella.

Atención encubierta

Este tipo de atención se caracteriza porque la atención no se deposita realmente sobre el objeto aparente de concentración. Por ejemplo, cuando simulamos que estamos concentrados en nuestro celular, pero en realidad estamos escuchando la conversación que tienen otras dos pasajeras del transporte público.

Atención visual

Como su nombre lo indica, esta forma de atención se basa en el uso de la visión para enfocarnos en un estímulo o situación. Por ejemplo, cuando le hacemos seguimiento visual a un ave que vuela por el cielo.

Atención auditiva

Es aquella donde sobresale la utilización del sentido auditivo para concentrarnos en un sonido particular. Por ejemplo, cuando escuchamos la letra de una canción o la conversación entre dos amigos.



¿Cuáles son los modelos de la atención?

A lo largo de los años, diversos pensadores han creado sus propios modelos para explicar cómo funciona la atención. A continuación, mencionaremos algunos de los más destacados.

Modelo atencional de Posner

De acuerdo con la teoría atencional de Posner la atención es un sistema integrado por tres grandes redes: la red atencional posterior o de orientación, la red de vigilancia o alerta y la red anterior o de control ejecutivo.

  • Red de orientación: Es la encargada de direccionar la atención hacia un estímulo relevante que aparece de manera repentina o que posee alguna propiedad novedosa o única.
  • Red de alerta: Su función es mantener un estado de vigilancia para detectar de manera rápida cualquier estímulo.
  • Red de control ejecutivo: Actúa cuando es necesario aplicar un control deliberado o voluntario sobre el procesamiento de situaciones que demandan algún tipo de planificación, solución, estrategias, respuestas.

Modelo atencional de Sohlberg y Mateer

La atención es un proceso multidimensional que abarca diferentes procesos. Por eso, este modelo divide la atención en distintas clases o componentes, que ya hemos explicado con anterioridad:

  • atención dividida
  • atención sostenida
  • atención focalizada
  • atención alternante

Modelo atencional de Kahneman

 Al igual que otros procesos, la atención es limitada y se usa en función de las tareas que se tengan que realizar. En ella participan también dos grandes sistemas: el sistema 1 y 2. El primero es rápido, instintivo y emocional; mientras que el otro es lento, consciente y deliberado.

Modelo del filtro atencional de Broadbent

Este modelo postula que los datos recabados de un estímulo ingresan a un espacio limitado de la mente donde son procesados y pasan un primer filtro. La información que no pasa ese filtro permanece dentro del sistema por un periodo breve; si no se procesan, entonces, se elimina.

Modelo de atención de Treisman

A diferencia del modelo de Broadbent, en este la información que no pasa el filtro no se elimina, sino que pierde intensidad, es decir, se atenúa. Por ende, la persona puede procesar aún los mensajes que no está atendiendo.

Modelo de control atencional de Norman y Shallice

De acuerdo con estos autores, hay dos sistemas: el sistema automático y el sistema atencional supervisor (SAS). El automático no requiere de tanta inversión cognitiva y es más rápido.

El SAS monitorea y controla al automático; además, se encarga de distribuir la atención sobre los estímulos relevantes o cuando se requiere de un control consciente. El sistema supervisor está asociado con la memoria de trabajo.

La importancia del control atencional

La atención no es un proceso único o excluyente, la mayoría de las tareas requieren de la acción conjunta de distintos tipos de atención. El control atencional o la capacidad de alternar y utilizar eficazmente los tipos de atención depende de otras funciones ejecutivas, entre ellas las más importantes son:

  • Memoria. Muchas tareas requieren de la recuperación de material en la memoria de largo o corto plazo, para ello es necesario un buen nivel atencional.
  • Planificación. Otras tareas requieren de la acción conjunta y planificada de muchas tareas, las cuales hay que ordenar y ejecutar de manera eficiente.
  • Inhibición. Esta es la capacidad de inhibir, filtrar y controlar estímulos sensoriales que no corresponden a la acción que se busca realizar.

¿Qué partes del sistema nervioso participan en los tipos de atención?

Las tres redes neurales propuestas por Posner tienen áreas cerebrales específicas asociadas que determinan el funcionamiento de dichas redes. Según el artículo de Funes y Lupiáñez (2003), estás son las regiones corticales involucradas en cada una:

  • Red de alerta. Se relaciona con el hemisferio derecho, los lóbulos frontales y parietales, que reciben proyecciones del locus coeruleus a través de la norepinefrina.
  • Red neuronal de orientación. Implica la región parietal posterior, los núcleos pulvinar y reticular del tálamo, así como los colículos superiores.
  • Red de control ejecutivo. Se asocia con el cíngulo anterior y con el área dorsolateral prefrontal izquierda.

Los tipos de atención son herramientas indispensables

La atención es una función cerebral compleja que ha tenido especial participación en nuestra evolución y desarrollo como especie. Es, a su vez, una habilidad que debe cuidarse y ejercitarse, ya que cualquier daño en las áreas mencionadas suele provocar retrocesos irrecuperables.

Los cinco tipos de atención son igualmente importantes y los utilizamos todos los días para tareas tan automáticas, como hacer el desayuno, o tan complejas, como conducir en el tráfico.


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