Atención sostenida: concepto y teorías - La Mente es Maravillosa

Atención sostenida: concepto y teorías

Pedro González Núñez 14 junio, 2018 en Procesos psicológicos básicos 0 compartidos
Hombre con pájaros en la cabeza

A veces, inmersos como están muchos de nuestros jóvenes en un sistema educativo obligatorio, no es sencillo seguir aquella máxima de Albert Einstein: “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”. Esta frase viene perfecta para introducirnos en la atención sostenida.

Porque, por mucho que el estudio pueda ser un placer más allá de una obligación, mantener una atención sostenida no siempre es fácil. De hecho, en ocasiones puede ser un trabajo muy difícil, casi titánico, y no solo porque no nos interese una materia, puede haber muchos más motivos, como la fatiga.

¿Qué es la atención sostenida?

La atención sostenida entra en juego en muchas de las actividades que realizamos. Es característica, especialmente, de aquellos procesos que tienen que ver con la vigilancia o la supervisión. Así, para que la vigilancia sea efectiva, la atención se mantenga, es necesario mantener un cierto nivel de activación.

La atención sostenida también entra en juego en muchos procesos relacionados con el aprendizaje. Los alumnos que acuden todos los días a las aulas tienen que esforzarse por sostener la atención en lo que dice el profesor. A veces, la atención sostenida se mezcla con la atención selectiva. Es decir, a veces no solo tenemos que mantener la atención sino que también la tenemos que mantener centrada en un sitio determinado mientras sorteamos la atracción que ejercen los distractores.

Hombre manteniendo un gran nivel de atención sostenida hacia sus tareas

Por eso, la atención sostenida entra en juego cuando ponemos en marcha mecanismos y procesos a través de los que nuestro organismo puede mantener un foco de atención para permanecer alerta frente a ciertos estímulos durante periodos de tiempo de relativa longitud.

¿Por qué perdemos la atención?

Los estudios y nuestra experiencia nos dicen que el nivel de atención sostenida decae con el paso del tiempo. Esta descenso en la eficacia con la que mantenemos la atención puede deberse a diferentes motivos. Los más importantes serían:

  • Podríamos decir que la atención es como un músculo. Se fatiga con el ejercicio y necesita un tiempo de descanso para recuperarse.
  • Además, con el paso del tiempo, la tentación de los distractores, precisamente por esta fatiga derivada de un intento consciente de mantener la atención, aumenta. Es decir, a mediad que acumulamos horas trabajando, la tentación de consultar el teléfono aumenta.

También hay variables que pueden ayudarnos a mantener la atención. La motivación, pequeños descansos, contar con feedback positivo o fluir serían algunas de ellas.

Teorías sobre la atención sostenida

Como es evidente, conocidos estos factores, se han desarrollado diversas teorías que intentan explicar cómo funciona nuestra atención sostenida.

Teoría de la activación

También es conocida como la teoría del arousal o teoría de la excitación. Propone que para que una tarea de vigilancia se lleve a cabo correctamente tiene que haber cierta continuidad en los estímulos. Por ejemplo, si tomamos como referencia a un vigilante. A este le costará menos mantener la atención si se mueve y hace rondas que si se queda todo el rato en un lugar sentado.

Teoría de la detección de señales

También conocida como TDS, defiende que, ante una tarea de vigilancia el número de alertas desciende. Es decir, ante una atención sostenida cansada el estímulo tendría que ser más saliente para ser detectado. Así, encontramos que, a medida que el segundero corre y mantenemos la atención, los aciertos disminuyen, pero también lo hacen los falsos positivos.

Mujer aburrida procrastinando

Teoría de la expectativa

La teoría de la expectativa nos dice que aquella persona que vigila, y que por lo tanto sostiene su atención, la sostendrá durante más tiempo si espera que realmente ocurra un evento. Por ejemplo, el vigilante sostendrá su atención durante más tiempo y a un mayor nivel si realmente espera que alguien entre a robar en la fábrica.

Por el contrario, si la expectativa es baja, será más difícil mantener la atención. De esta manera, para ese alumno que no tiene ninguna esperanza depositada en que el profesor diga algo interesante el trabajo de mantener la atención será muy duro.

Teoría de la habituación

Esta última teoría señala que la habituación hace que la persona pierda interés por lo que sucede y que su atención decaiga. Es decir, disminuye la atención como consecuencia de la repetición regular de señales irrelevantes.

Estas no son todas las teorías que tratan de explicar el funcionamiento de la atención sostenida en tareas de vigilancia o aprendizaje. Sin embargo, sí son las más relevantes y enraízan directamente con lo que conocemos sobre el funcionamiento de la atención.

Pedro González Núñez

Escritor, amante de la vida, de mi chica y de mi gente. La filosofía y la psicología, especialmente infantil, son mi auténtica pasión. Me encanta la libertad que me dan mis ideas.

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