¿Cómo percibimos el paso del tiempo?

¿Cómo percibimos el paso del tiempo?
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Última actualización: 24 mayo, 2018

¿Qué es el tiempo? Esta pregunta no es fácil de responder como tampoco lo es contestar a ¿cómo percibimos el paso del tiempo? Para intentar responder a esta última cuestión desde la psicología nos basaremos en los ritmos biológicos, uno de los campos de investigación en la psicología del tiempo.

Según los estudios de los ritmos biológicos, podemos considerar que en nuestro cerebro existen distintos relojes. Cada uno de estos relojes tiene un ritmo diferente y está especializado en medir un rango de duración concreto. Ellos, junto con otros factores como la memoria y la atención son los que van a determinar cómo percibimos el paso del tiempo.

El paso del tiempo según los ritmos biológicos

Uno de los relojes de los ritmos biológicos es el circadiano. Este reloj está sintonizado para medir las horas del día. La ubicación de este reloj la encontramos en el hipotálamo y se encarga de controlar los horarios de vigilia y sueño, y de la alimentación. Cuando realizamos viajes largos, este reloj se desajusta, es lo que llamamos “jet lag”.

Tiempo

Nuestro cerebro, además, cuenta con un reloj cognitivo capaz de percibir los milisegundos. Este reloj es muy preciso y, entre otras cosas, sirve para percibir el habla correctamente. Puede distinguir entre dos fonemas que se diferencian en una pequeñísima duración. Además, es importante al escuchar música para percibir el ritmo y para controlar nuestros movimientos.

“Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo”.

-Napoleón Bonaparte-

Por último, otro reloj cognitivo es el que permite medir duraciones comprendidas entre segundos y minutos y es el que se encarga de la experiencia consciente del paso del tiempo. Este reloj tiene una parte positiva y otra negativo. La parte positiva es que se puede poner en marcha cuando queramos, podemos hacer mediciones del tiempo con gran precisión a nuestra voluntad. Por otra parte, hay muchos factores que pueden alterar las menciones de este reloj con relativa facilidad.

Procesos que intervienen en la percepción del paso del tiempo

La interpretación de la percepción del tiempo que podemos obtener de este último reloj cognitivo es un fenómeno complejo. La percepción del tiempo se ve determinada por distintos factores como la memoria y la atención. De ellos en especial va a depender cómo percibimos el paso del tiempo.

En primer lugar, para percibir el tiempo usamos la memoria. Según Bertrand Russell, “cuando miramos el reloj, podemos ver moverse el segundero, pero sólo la memoria nos dice que las manecillas de los minutos y las horas se han movido”. Por tanto, para percibir el tiempo usamos representaciones espaciales. Nos basamos en nuestra memoria para percibir el paso del tiempo, lo cual vemos cuando intentamos averiguar una fecha en el pasado y recurrimos a eventos que recordamos para averiguar cuanto tiempo pasó.

“La conciencia del tiempo, bajo su forma más pura, es el aburrimiento, es decir, la conciencia de un intervalo que nada atraviesa o que nada puede llenar”.

-Louis Lavelle-

Ojo con un reloj

En segundo lugar, cuando estamos aburridos, enfermos o esperamos a que nos llame alguien percibimos que el tiempo pasa muy despacio. Sin embargo, como indica la frase “el tiempo pasa volando cuando lo estás pasando bien”, esto no siempre pasa. En otras ocasiones percibimos que el tiempo sucede más rápido. Esto se debe a la atención. Cuando realizamos una actividad absorbente que ocupa toda nuestra atención el tiempo pasa rápido, pero cuando centramos la atención en el paso del tiempo, este pasa de forma lenta.

Por otra parte, estas percepciones del tiempo también se ven acompañadas de emociones. Así, cuando percibimos que no nos va a dar tiempo a hacer algo, sentimos emociones negativas como la ansiedad y el estrés. Pero no solo la percepción del tiempo influye en las emociones. Las emociones también pueden distorsionar la percepción del tiempo, por ejemplo, las emociones fuertes hacen que el tiempo pase más despacio. Por cierto, si has tenido la sensación de que el tiempo de lectura de este artículo ha pasado rápido, será que no te ha resultado muy aburrido.


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