Juan Ladrillero, biografía de un aventurero

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 6 agosto, 2019
Edith Sánchez · 6 agosto, 2019
Juan Ladrillero se empeñó en hacer detalladas anotaciones de su viaje por la Patagonia, sin un ápice de queja o malestar. Se limitó a describir lo que veía. Sin embargo, su travesía, que proporcionó los primeros mapas de esa región, fue realmente algo descomunal.

Juan Ladrillero fue el protagonista de una de las aventuras náuticas más impresionantes de toda la historia. Fue el primero en navegar el Estrecho de Magallanes en ambos sentidos, algo que para la geografía y la navegación de la época era fundamental. También fue el encargado de destruir la leyenda de que en aquellos parajes había riquezas descomunales.

La travesía que llevó a cabo Juan Ladrillero estuvo llena de vicisitudes, momentos de angustia, desorientación y mucho valor. Se adentró en una región inhóspita, de la que se conocía muy poco. Adelantó su viaje casi a ciegas, por un territorio que desafía los límites de cualquier ser humano.

El viajero tiene su filosofía de andar, piensa que siempre, todo lo que surge, es lo mejor que puede acontecer”.

-Camilo José Cela-

Lo más sorprendente de este hombre de mar fue la decisión con la que enfrentó su viaje y el coraje con el que enfrentó innumerables dificultades. Durante varios siglos sus diarios de viaje fueron la única referencia confiable para todos los que se adentraron en la Patagonia, el territorio más austral del mundo.

Barcos en el mar

Algo sobre la vida de Juan Ladrillero

No se sabe mucho acerca de la vida de Juan Ladrillero, antes de su famosa travesía. Se trata de un héroe algo olvidado en España, su tierra natal. Por contraste, en Chile se le recuerda vívidamente. Lo que se sabe es que este aventurero nació en Moguer (España), en una fecha indeterminada entre 1490 y 1505.

Desde muy joven se dedicó al estudio de la cosmografía, astrología y las artes de la navegación. Muy pronto mostró sus dotes como navegante diestro, por lo que obtuvo el título de piloto. Terminó instalándose en lo que hoy es Nicaragua, después de haber cruzado el océano desde España en 22 ocasiones.

Mäs adelante se trasladó a Perú. Allí participó en el conflicto civil liderado por Francisco Pizarro. Poco después se casó con Francisca de Cabrera y se instaló en lo que hoy es la ciudad de La Paz, en Bolivia. Estando allí recibió un llamado del Virrey de Perú para que comandara una expedición con destino al Estrecho de Magallanes.

Este era un punto estratégico, pues en ese entonces era el único lugar del planeta por el que se podía cruzar del Océano Atlántico al Pacífico por mar y viceversa. Quien llegara a dominar ese territorio, dominaría la navegación del planeta.

Una travesía descomunal

En aquella época la región de la Patagonia era todavía una incógnita para los europeos. Se le llamaba la terra incognita y se especulaba con las grandes riquezas que podría albergar. Pocos se atrevían a explorar esos lugares porque se sabía que era una región de vientos huracanados, tempestades traicioneras y un clima helado que no perdonaba a nadie.

Se dice que Juan Ladrillero era un hombre sumamente reservado y leal a la corona. Por eso aceptó la orden, sin ningún reparo. La expedición se inició con dos barcos, el San Luis y el San Sebastián, y con bergantín. En total eran 60 hombres los que se aventurarían por esas tierras ignotas. En aquel momento no se disponía ni de un mapa, ni de una carta náutica referida a esos lugares.

Si se observa el mapa de Sudamérica, se ve que en la zona más austral hay un complejo sistema de fiordos. Son canales naturales, llenos de bahías y cabos que parecen un laberinto. A poco tiempo de partir, el bergantín desapareció. Un poco más adelante, los temporales separaron a la San Luis y la San Sebastián. En esta última iba Juan Ladrillero. Nunca más se reencontraron.

Placa Juan Ladrillero

Una hazaña feroz

Los temporales destruyeron a la San Sebastián en buena medida. Los navegantes llegaron a una isla desconocida, en la que con los restos del barco hicieron otro navío más pequeño y artesanal. El clima era tan helado que quemaban leña constantemente para calentarse, pero esto a su vez les irritaba los ojos en forma brutal.

Con esa nave, a la que llamaron San Salvador, se aproximaron hasta los rincones más australes del planeta. Juan Ladrillero y su tripulación se perdieron en varias ocasiones por los fiordos del sur. Los diarios de viaje son muy escuetos, pero los nombres con los que fueron bautizando las distintas regiones dan una idea de lo que vivieron. El Golfo de Penas, por ejemplo. O el cabo de La Última Esperanza.

Este último no volvió a ser visitado sino hasta tres siglos después de que Juan Ladrillero pasara por allí. Finalmente, los hombres de mar lograron encontrar el Estrecho de Magallanes y cruzarlo en ambos sentidos. Ladrillero tomó posesión de aquellas tierras, en nombre de la corona española.

Los españoles no eran los únicos que buscaban ese punto del planeta. Los piratas también andaban tras él. Cuando Ladrillero volvió, se le pidió que ratificara una leyenda que se había abierto paso durante su viaje: que el estrecho se había cerrado por obra de la naturaleza. Juan Ladrillero obedeció, como era su costumbre. Quizás por ello, su nombre pasó desapercibido durante buena parte de la historia.

De Cortés Hojea, F. (1879). Viaje del capitán Juan Ladrillero al descubrimiento del Estrecho de Magallanes. Anuario hidrográfico de la Marina de Chile.