La simbolización de las experiencias anómalas

5 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Roballo
¿Qué es una experiencia anómala? Pese al nombre, no es un elemento que vaya asociado a lo que comúnmente entendemos por locura. De hecho, todos hemos experimentado alguna.

Las experiencias anómalas son esas experiencias que salen de lo común y que, en muchas ocasiones, son difíciles de interpretar de manera lógica. Generalmente son errores de la percepción o fenómenos alucinatorios. El cerebro suele presentar fallos a la hora de procesar los estímulos sensoriales.

Igualmente, más allá de analizar las causas de esos fenómenos, intentaremos analizar cómo se procesan y se les otorga significado. Este es un proceso que dependerá de factores culturales, de la personalidad y de las creencias. Así entonces, ver una sombra o una cara donde no hay nada puede tener connotaciones muy distintas según el sujeto.

Nube con forma de corazón

¿Qué son las experiencias anómalas?

Las experiencias anómalas son consideradas como desviaciones con respecto a experiencias comunes y cotidianas dentro del modelo de realidad en el que se desarrolla el sujeto. Pueden ser interpretadas tanto forma negativa o positiva, no pudiendo ser reducidas a meros eventos patológicos.

Thomas Rabeyron, del departamento de psicología de la Universidad de Nantes, enumera las principales experiencias anómalas:

  • Interacción perceptiva inusual con el medio. Sentir, oler o ver algo raro o inusual.
  • Visión y aparición de una presencia inusual y cuasialucinatoria. Estas experiencias van desde ver una sombra hasta una forma con más detalles.
  • Experiencias fuera del cuerpo. Son fenómenos de desincronización sensorial, donde se ve al cuerpo desde la perspectiva de un tercero.
  • Experiencias cercanas a la muerte. Experiencias de coma o accidentes, donde los sujetos pueden tener una visión o experiencia reveladora.
  • Comunicación con difuntos. Sujetos que dicen sentir la presencia o haberse comunicado con personas difuntas.
  • Experiencias místicas. Como viajes astrales o conexiones con dioses y seres extraños.
  • Secuestros de extraterrestres. Una de las formas con un componente cultural muy grande. Son experiencias que se interiorizan como el contacto con seres de otro mundo.

Modelo de estudio de las experiencias anómalas

Es importante aclarar que estas experiencias han sido clasificadas acorde al relato de pacientes. Por ende, el objetivo del abordaje científico de estas experiencias no es el análisis subjetivo de su veracidad, sino de los mecanismos psicológicos y orgánicos que participan en su formación. Estos fenómenos son mucho más comunes de lo que se cree entre la población en general y actualmente su estudio es llevado a cabo por las siguientes disciplinas:

  • Neurociencias. El avance de las neurociencias permite la comprensión de los procesos neurológicos asociados a estos fenómenos, como las áreas de procesamiento sensorial y su alteración por factores externos.
  • Psicología. Se enfoca en encontrar las variables psicológicas asociadas al fenómeno y por consiguiente, crear modelos de abordaje.

La convivencia con lo tabú

La mayoría de los sujetos con experiencias anómalas, evitan consultar a un profesional para permanecer fuera del circuito psiquiátrico. Entonces, la interpretación de estas experiencias queda ligada a las creencias asociadas del sujeto, ignorando la verdadera causa orgánica del suceso. Muchas investigaciones establecen que las alucinaciones son comunes en la población en general y que se producen a causa de una clasificación errónea del cerebro.

Las condiciones emocionales y ambientales

Los factores ambientales y emocionales afectarán de manera positiva o negativa las experiencias alucinatorias. Tanto la historia personal del sujeto como sus condiciones de vida serán cruciales a la hora de otorgar un sentido. La psicología dinámica establece que dichos procesos son causados por una mala integración de las experiencias emocionales. Así entonces, los sujetos tenderían a externalizar pensamiento e ideas que no encajan en un sistema interno.

¿Alucinar es estar loco?

Comúnmente se asocian las alucinaciones con la pérdida de juicio. Si bien estas pueden aparecer en sujetos con rasgos psicóticos de personalidad, también se producen en sujetos con otros rasgos de personalidad. Un claro ejemplo es la parálisis del sueño, este fenómeno se encuentra distribuido entre gran parte de la población y su aparición se ha correlacionado con experiencias de trauma.

Análisis cultural

Respecto al caso puntual de parálisis del sueño, la experiencia anómala podría ser una forma de confrontar el trauma. Por otro lado, dentro de los modelos terapéuticos, el conocimiento de las causas orgánicas del fenómeno son parte fundamental del tratamiento.

Lamentablemente, muchos sujetos acuden a explicaciones coloquiales y culturales, al igual que a consultas «alternativas». Todo ello con el fin de evitar el sistema psiquiátrico y la estimatización, lo que suele empeorar los síntomas.

Factores de personalidad asociados

La personalidad se configura desde edades muy tempranas, por lo que una experiencia de trauma puede provocar que el sujeto se resguarde en la fantasía como mecanismo de defensa. Igualmente, existen muchas características personales en sujetos que experimentan estos fenómenos, entre ellas podemos destacar:

  • Permeabilidad psíquica. Son individuos que suelen verse inundados por situaciones ajenas. Es común el desarrollo de las llamadas patologías de empatía.
  • Alto grado de fantasía. Esta característica se ve reflejada en sujetos que evitan las explicaciones racionales y tienden a refugiarse en un plano imaginario.
  • Hipersensibilidad y sugestión. Cualquier suceso del medio o ajeno, queda impregnado fuertemente en la conciencia, pudiéndose transformar fácilmente en pensamiento rumiante.
  • Apertura a la experiencia. Característica presente en sujetos abiertos a experimentar fenómenos denominados como místicos.

Mente con garabato

El proceso de simbolización

Aquí entran en juego los mecanismos de defensa. Estos se hacen presentes cuando una idea o suceso es insoportable para la conciencia. Es así, que las personas tienden a otorgar un sentido ficticio, reprimir el hecho o exteriorizarlo. Finalmente, según Rabeyron, este proceso se da en dos fases:

  • Simbolización primaria. Se refiere a la interpretación y transformación de las experiencias a nivel no verbal.
  • Simbolización secundaria. En este segundo nivel, el sujeto elabora una descripción verbal de la experiencia. Por ende, lo que una persona relata de una experiencia anómala nos está diciendo mucho de su procesamiento interno.

Conclusión: cerca de la ciencia, lejos del tabú

Podemos resumir entonces que la interpretación que haga una persona sobre una experiencia anómala influirá directamente en su vida y en un posible desarrollo patológico. El avance de la ciencia posibilita que las explicaciones biológicas y psicológicas ganen terreno respecto a las explicaciones místicas y paranormales. Actualmente, se ha demostrado que estos fenómenos son posibles de inducir de forma artificial.

Finalmente, muchos profesionales de la salud no saben qué hacer ante estos casos. Es necesario que cuenten con herramientas para abordar dichas experiencias sin recurrir directamente a la medicación o la derivación psiquiátrica.