El experimento de Arzy, los fantamas están en el cerebro

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Roballo
2 junio, 2019
¿Has sentido alguna vez la presencia de una persona que en realidad no estaba? En este artículo hablamos de esas percepciones comunes e ilusorias que todos hemos experimentado y que son un relato maravilloso del delicado funcionamiento de nuestro cerebro.

El experimento de Arzy se ha enfocado en demostrar lo que muy pocos se han atrevido. Por muchos años, todos los fenómenos de alteración de la percepción, como ver sombras o sentir una presencia, habían quedado relegados a lo paranormal. Gracias al avance de las técnicas de exploración cerebral hoy en día la mayoría de estos fenómenos se pueden estudiar mejor desde una perspectiva científica.

Sentir la presencia de una persona que en realidad no está, pensar estar acompañado o ver un rostro en un papel tapiz son fenómenos que todos hemos sentido.

Al menos una vez hemos dudado de lo percibido por nuestros sentidos y no por eso perdimos el juicio. El cerebro es un organizador de los sentidos tan complejo que cualquier alteración puede derivar en errores perceptivos.

El experimento de Arzy

Shahar Arzy es un profesor del laboratorio cognitivo de neurociencia de la Escuela Politécnica de Lausanne, Suiza. En su trabajo como investigador, ha demostrado de forma experimental la correspondencia fisiológica entre estados alucinatorios y zonas de integración multisensorial.

La sensación de que alguien está cerca cuando en realidad no hay nadie ha sido descrita tato en pacientes psiquiátricos o neurológicos como en sujetos sanos.

Mujer preocupada por efecto Dobby

¿Cómo se aplicó el experimento?

En el experimento de Arzy se logró inducir la sensación de una sombra ajena al paciente, utilizando estimulación eléctrica focal.

El experimento se realizó en un sujeto sin antecedentes psiquiátricos, a quien se le estimuló la unión temporoparietal izquierda (TPJ). Cada vez que se estimulaba dicha zona, el sujeto comenzaba a experimentar la sensación de tener una sombra detrás.

Variantes del experimento

El experimento se repitió con el sujeto en diferentes posiciones, y en cada una de ellas la sombra adquiría una posición idéntica a la del sujeto. Esto corrobora que dicha sombra, muy posiblemente era una proyección del propio cuerpo.

Dicho fenómeno, se debe a la desintegración multisensorial o sensoriomotora, producida por la estimulación en el área TPJ, anteriormente vinculada con el autoprocesamiento y la distinción entre el yo y el no-yo.

Papel de la unión temporoparietal

La unión temporoparietal, como bien lo indica su nombre, es la zona de la corteza cerebral donde se juntan el lóbulo parietal y temporal. El lóbulo parietal esta estrechamente relacionado con el mapeo somatosensorial y motor del cuerpo.

Por su parte, el lóbulo temporal es el encargado de procesar el lenguaje y las conexiones con áreas subcorticales de procesamiento emocional. Pero la unión temporoparietal, además de ser un centro de integración multisensorial, se relaciona con los procesos cognitivos del autoprocesamiento.

La unión temporoparietal y las experiencias fuera del cuerpo

El experimento de Arzy se basa en la activación intensa de esta zona del cerebro por procesar elementos como:

  • Imágenes mentales propias.
  • Perspectiva y ubicación visuoespacial.
  • Distinción entre yo y el otro.
  • Integración vestibular y multisensorial.

Dentro del experimento, cuando se estimulaba la unión temporoparietal, el sujeto no reconocía la sombra generada como una proyección propia, sino como algo ajeno. Dicho fenómeno se basa en el papel del lóbulo temporal en el sentido lingüístico del yo.

La sensación de presencia

La primera pregunta que surge al leer el experimento de Arzy es ¿Cómo no podemos ser conscientes de dichos procesos de disociación? ¿Deberíamos? La experiencia indica que estos fenómenos se presentan como ajenos a los sujetos. El principal motivo es la fragilidad del «sentido del yo» por parte del cerebro.

Cualquier alteración estructural, eléctrica o funcional puede desencadenar errores perceptivos. Entonces el sentido del yo, entendido como la capacidad de diferenciar entre la percepción de mi propio cuerpo y el resto de los objetos no es tan estable como creemos.

El papel de la amígdala

La amígdala es otra estructura cerebral subcortical que forma parte del sistema límbico. Esta estructura nerviosa es fundamental para el procesamiento emocional de las experiencias.

En principio, las alteraciones provocadas por la estimulación del TPJ son extrañas para nuestro cerebro, por lo que reaccionamos con miedo. No estamos acostumbrados a la situación de reconocer nuestro propio cuerpo como ajeno, por eso desde la amígdala da una respuesta emocional negativa, que en muchos casos agrava las alucinaciones.

Amígdala

¿Qué tipo de experiencias puede generar la desintegración sensorial?

Las experiencias pueden ser tan variadas como extrañas y desde el punto de vista clínico resaltan las llamadas experiencias fuera del cuerpo. Las más comunes pueden ser:

  • Sensación de flotar.
  • Observar desde fuera nuestro propio cuerpo.
  • Sentir una presencia.
  • Pensamientos y sueños extremadamente lúcidos.

¿Son experiencias patológicas?

Como bien demuestra el experimento de Arzy, estos fenómenos disociativos pueden darse en sujetos normales sin antecedentes psiquiátricos.

Igualmente, hay una serie de patologías donde los sujetos están muy expuestos a sufrir cambios cerebrales que provoquen esta alteración. Entre ellos podemos enumerar:

  • Parálisis del sueño. Vinculadas a las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas, suceden cuando los sujetos recuperan la conciencia antes de recuperar el control del cuerpo. Al querer reaccionar y no poder por la parálisis muscular, se altera la percepción de movimiento.
  • Epilepsia y migrañas fuertes. La alteración del funcionamiento eléctrico del cerebro provoca un efecto similar al de la condición experimental de Arzy.
  • Enfermedades neurodegenerativas. Las alucinaciones son muy comunes y se deben a la degeneración del tejido nervioso que deviene en fallos de integración sensorial. Por lo general, los ancianos suelen identificar la presencia extraña como un familiar o amigo que añoran.

Por otro lado, la desincronización en la integración sensorial también puede darse bajo circunstancias no patológicas:

  • Exceso de estrés.
  • Privación de sueño.
  • Privación sensorial.

Conclusión: ¡nuestro cerebro es fantástico!

El experimento de Arzy es uno de esos estudios que sorprenden hasta al lector más escéptico. La capacidad para reconocer nuestro propio cuerpo es mucho más compleja y frágil de lo que podríamos pensar.

Además, la revolución de estos experimentos radica en que muchos fenómenos que antes se consideraban paranormales, hoy están en manos de la ciencia.

Ver una sombra al pasar o confundir un maniquí con una persona son pequeñas alucinaciones, pequeños errores de percepción no patológicos. Entender su naturaleza siempre nos ayudará a entendernos mejor como seres humanos.