Leonhard Euler, biografía de una mente prodigiosa

Edith Sánchez · 26 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 26 abril, 2019
Hay tantos descubrimientos y tantos aportes de Leonhard Euler en matemáticas, física y astronomía, que su nombre dejó de usarse para identificarlos, por pura saturación. Este genio suizo fue una de las mentes más brillantes de la historia.

Quizás la memoria colectiva no le ha hecho suficiente honor a la memoria de Leonhard Euler, una de las mentes más prodigiosas de todos los tiempos. Fue el matemático más importante de todo el siglo XVIII, pero también podría considerarse el más destacado de toda la historia.

Leonhard Euler fue un genio de las matemáticas, pero esta no era su única área de trabajo. También incursionó en la física, la astronomía, la filosofía e incluso la literatura y las lenguas clásicas. Se estima que una compilación de todas las obras de Euler abarcaría algo así como 80 tomos.

Mejor que de nuestro juicio, debemos fiarnos del cálculo algebraico”.

-Leonhard Euler-

Aunque universalmente es conocido principalmente por el famoso “número de Euler”, la verdad es que sus aportes son innumerables. Sus descubrimientos e investigaciones son tantas, que dejaron de llevar su apellido simplemente por saturación. No es gratuito que un asteroide y un cráter lunar tengan su nombre.

Rostro de Leonhard Euler

Leonhard Euler un genio precoz

Leonhard Euler nació en Basilea (Suiza), el 15 de abril de 1707. Su familia era profundamente religiosa y esto lo marcó de por vida. Fue el mayor de los hijos y tuvo dos hermanas menores, Anna María y María Magdalena.

Siendo apenas un niño fue enviado a vivir con su abuela, para facilitar su formación. Desde muy pequeño se aficionó a las matemáticas, ciencia que prácticamente aprendió por cuenta propia, leyendo libros sobre el tema. Con solo 13 años ingresó a la Universidad de Basilea. A los 16 recibió el título de maestro en filosofía.

Por aquel entonces ya había entrado en contacto con Johann Bernoulli, que era amigo de la familia y el matemático más célebre de Europa. Fue él quien persuadió al padre de Leonhard Euler para que le permitiera cambiar los estudios de teología, que ya había iniciado obedeciendo una orden paterna, por el área de matemáticas.

Euler, el matemático

Con tan solo 19 años recibió el título de doctor en matemáticas y también publicó su primer artículo científico (1726). También sabía griego y hebreo. En 1727, participó en un concurso organizado por la Academia de Ciencias de Francia, que buscaba la mejor posición para el mástil de un buque. Euler obtuvo el segundo lugar. En los años siguientes, ganó el premio 12 veces.

Su gran objetivo era convertirse en profesor de física en la Universidad de Basilea. El titular había muerto y quiso quedarse con la plaza. Para lograrlo, escribió un artículo sobre la acústica, que luego se convirtió en un clásico de la física. Sin embargo, no le dieron el cargo, quizás por su extrema juventud.

Bernoulli, su mentor y benefactor, colaboró para que obtuviera una cátedra en San Petersburgo (Rusia). La ocupó en 1727 y dos años después fue elegido miembro de la Academia de Ciencias de la ciudad. También en ese entonces sirvió como teniente médico para la marina rusa.

La consagración del genio

En 1733, Leonhard Euler se quedó con el cargo de profesor titular en San Petersburgo. Al año siguiente se casó con Katharina Gsell, con quien tuvo 13 hijos, de los cuales sobrevivieron cinco. Euler decía que varios de sus más importantes descubrimientos habían tenido lugar con un bebé en brazos o con los hijos jugando a su alrededor.

En 1735, contrajo una extraña fiebre que le quitó la visión de uno de sus ojos. Estuvo al borde de la muerte. Sin embargo, y a base de muchos esfuerzos, continuó con su prolífica labor. Para 1740 ya tenía fama continental y Federico El Grande lo invitó a formar parte de la Academia de Ciencias de Berlín.

Allí se convirtió en el maestro de la sobrina del rey y escribió su famosa obra Cartas a una Princesa de Alemania. Esta fue la más leída de su tiempo en Europa y Norteamérica. Vivió 25 años allí, pero la relación con el rey se fue deteriorando. Este lo llamaba “El cíclope” y lo veía muy vulgar para su corte.

Leonhard Euler

Muerte y legado

En 1766, Leonhard Euler decidió volver a San Petersburgo. Poco después quedó completamente ciego. Este genio tenía una memoria absolutamente asombrosa. Se dice que podía recitar La Eneida letra por letra. Esa facultad extraordinaria le permitió continuar con su labor, a pesar de su ceguera.

Sus hijos le ayudaron en esa labor titánica. Más de la mitad de la obra de Euler fue elaborada en condiciones de ceguera. Su esposa murió en 1773, después de 40 años de matrimonio. Euler se volvió casar tres años después.

A las 5 de la tarde de 1883, Leonhard Euler sufrió un malestar muy fuerte. “Estoy muriendo”, dijo, antes de perder la conciencia. Murió a las 11 de la noche, de una hemorragia cerebral. Su figura aparece en billetes y sellos postales suizos. Siete calles del mundo llevan su nombre.

De la Fuente Martínez, C., & Doxiadis, A. (2006). Pasión por los primos. Revista Suma, 113-118.