Superman: Red Son, el héroe de los trabajadores

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador Juan Fernández
8 abril, 2019
Algunas de las mejores historietas de Superman son las autoconclusivas, que no requieren conocimientos ni lecturas previas. Red Son quizá sea la mejor de todas ellas.

En 2003, uno de los escritores de novela gráfica más reconocido de los últimos años, Mark Millar, presentó Superman: Red Son. Aunque la obra no goza del reconocimiento de otras de sus creaciones, sus virtudes son innegables.

La premisa es bastante simple, presenta una ucronía en la cual el superhombre kryptoniano hubiese aterrizado en Ucrania, en lugar de en Kansas en 1938. Con una educación soviética, la bondad que le inculcaron sus padres adoptivos se mantendría, pero su manifestación sería bien distinta.

Por las páginas de Hijo Rojo desfilan muchos de los personajes clásicos de sus viñetas, con un nuevo acercamiento. No solo los conocedores del mundo de Superman encontrarán curiosas referencias, pues el autor reinterpreta los acontecimientos centrales del siglo XX bajo estas reglas.

La propia iconografía recuerda a la cartelería comunista y nos traslada al ambiente que relata. Como cualquier relato de su género, no busca un realismo que sería absurdo, pero se acerca a ella desde un prisma sugerente.

Superman con los ojos rojos

Camarada Superman

De entre todas las cuestiones sugerentes que puede plantear esta premisa, la más interesante es, sin duda, ¿cómo actuaría un granjero ucraniano omnipotente en el orbe comunista?

Evidentemente, y como recoge uno de los protagonistas de la historieta, la existencia de Superman es la negación directa de la teoría marxista, la prueba de que todos los hombres no son iguales. Esta paradoja enfrenta al sistema soviético con sus contradicciones, exponiendo por otra parte su funcionamiento orwelliano real, unos soviéticos fueron «más iguales que otros».

Pero Millar huye del reduccionismo. La historia es narrada por el propio Superman, no cayendo en el retrato diabólico de la URSS. Al contrario que su contraparte clásico, este superhéroe entiende que la mejor manera de utilizar sus poderes no es de manera individual, privada y más liberal; sino ponerlos al servicio del Estado. Superman, como el resto del pueblo soviético, trabaja políticamente por el bien de la nación y los trabajadores.

Camarada Secretario General

Al contrario que en la historia del siglo XX, una Unión Soviética con el mayor icono pop americano en sus filas solo podía ganar las carreras armamentística y espacial. Como en las pesadilla occidentales de los años 60, el mundo capitalista se va recluyendo a EEUU y Chile, en un guiño a la historia de estos países americanos. El aquí heroico Nixon muere asesinado, y Kennedy vive lo suficiente para arruinar su legado.

Pero el omnímodo poder de Superman parece más una distopía que una utopía. Frente a las limitaciones que pudo tener cualquier gerifalte soviético, ¿dónde acaba el poder del Estado cuando un hombre todopoderoso escala a su cima?

Millar presenta una cuestión básica, por buenas que sean las intenciones de quien lo posea, un poder sin límites deviene en tiranía. El Camarada Superman utilizará los métodos disponibles en la ciencia ficción para reprimir la libertad caótica en busca del perfecto orden, incluido el control mental.

Rivales a la medida de Superman: Red Son

Si el Hombre de Acero es el héroe de la URSS, Lex Luthor deberá encabezar la esperanza estadounidense, no exenta de crueldad. Frente al orden tiránico, surge la disidencia libertaria de Batman. Wonder Woman mostrará la decepción de ver cómo el poder político corrompe las buenas voluntades.

«Podría ocuparme de los problemas de todo el mundo si liderase este país… Y no hay razón para no hacerlo».

-Superman en Superman Red Son-

Superman con brazo en alza

Superman: Red Son, mucho más que una parodia

En definitiva, la obra cuenta con más virtudes que su excelente dibujo o ágil narración. Los constantes guiños históricos van más allá de los personajes que recogen o las visiones dinámicas que ofrece de los mismos. Quizá su mayor logro sea la manera en que capta la histeria de la Guerra Fría.

Un hombre con superoído, supervista y con la potencia de un misil nuclear es la esencia del Gran Hermano. La obsesión que se vivió en determinados sectores de la política y sociedad americanas con el creciente poder ruso estaría aquí más que justificada.

La reflexión política, si bien es bastante tímida, no es por ello menos interesante. Presenta una cierta dicotomía entre libertad y seguridad, vista más abiertamente en obras del género como Watchmen o el trasfondo de Civil War.

Superman, como imagen del poder estatal, plantea tanto los beneficios que este puede aportar como los abusos que puede generar. El equilibrio y límite de estos dos valores se verá ya en la reflexión del lector. No es casual tampoco que el líder del mundo occidental sea Luthor, un villano ególatra; la Guerra Fría no es aquí un conflicto maniqueo. Los grises son un constante en la obra, tanto en el guion como en los pinceles.

  • Millar, Mark (2003) Superman Red Son, DC Comics.