Teatro, lo tuyo es puro teatro… El trastorno histriónico de personalidad

Ana Quintana · 9 enero, 2013

La principal característica del trastorno histriónico de personalidad es la emotividad excesiva y generalizada y un comportamiento constante de búsqueda y reclamo de atención. Sin ser conscientes, sus relaciones sociales se basan en una teatralidad exagerada.

En ellas, el sujeto juega su propio “papel protagonista”. En ocasiones, actúa con un comportamiento sexualmente provocativo, lo que puede acarrear problemas con sujetos de su mismo sexo, al entender este comportamiento como algo amenazante.

Las personas con trastorno histriónico de personalidad poseen una conducta dramática, extrovertida y emotiva. Son personas propensas a intentos suicidas o amenazas

El trastorno histriónico de personalidad y la necesidad de ser el centro de atención

Estos sujetos tienen una necesidad constante de ser el centro de atención, lo que, cuando no es posible, lleva a enfados e irritación. En este sentido, tienen una necesidad de búsqueda de novedades y excitación, lo que provoca que abandonen sus rutinas frecuentemente y no sean capaces de demorar la gratificación.

Otro de los rasgos de personalidad característicos es la falta de amigos íntimos, si bien tienen gran cantidad de conocidos, cuando éstos profundizan más, se dan cuenta de que son manipuladores, calculadores, y que necesitan permanentemente ser el centro de todas la miradas.

Mujer mirando a través de una ventana

Estudian a aquellos que se encuentran a su alrededor con el objetivo de buscar la forma de obtener su atención, para ello suelen ser competitivos y creativos. Su estilo de comportamiento es voluble, de acuerdo con las circunstancias, por lo que adecua su personalidad en función de la situación, las expectativas del receptor, el ambiente…sin embargo, tiene una falta de empatía sobre los otros.

El riesgo de suicidio en estos sujetos es creciente, dado que suelen provocar varios intentos y amenazas, con el fin de llamar la atención de los demás y, mediante el chantaje emocional y la coacción, conseguir que se ocupen de ellos.

Las personas con trastorno histriónico de personalidad sufren episodios de emotividad intensa que les hacen perder el control

Uno de los indicadores más importantes para diagnosticar el trastorno histriónico de personalidad, es la evaluación del deterioro que provoca en el sujeto y si éste es significativo. La prevalencia de este trastorno se sitúa en torno al 2-3% de la población y no se ha encontrado una diferencia significativa en cuanto a la prevalencia sobre el sexo.

Criterios diagnósticos según el DSM-IV-TR

Para diagnosticar el trastorno histriónico de personalidad hay que seguir determinados criterios que se encuentran en el DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Estos son los siguientes:

  • No se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de atención.
  • La interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
  • Muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
  • Utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre los demás.
  • Tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices.
  • Muestra autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
  • Es fácilmente sugestionable.
  • Considera sus relaciones, más íntimas de lo que en realidad son. Se trata de uno de los trastornos de personalidad menos graves que puede ser conceptualizado como una variante desadaptada de los rasgos de personalidad normal.
Pareja seducción

Tratamiento del trastorno histriónico de personalidad

El primer y fundamental objetivo es ayudar al paciente a pasar de un estilo cognitivo de pensamiento global e impresionista a un estilo de pensamiento mas sistemático y analítico, centrado en problemas específicos.

A su vez, el tratamiento se debe dirigir a incrementar la consciencia del sujeto frente a cómo su autoestima está ligada de modo desadaptado a su habilidad para llamar la atención y cómo la superficialidad de sus relaciones y su experiencia emocional reflejan temores inconscientes.

El individuo debe aprender a modificar sus creencias a otras más adaptativas, de modo que es crucial la conceptualización específica (hipótesis explicativa) de cada caso. Esta hipótesis debemos compartirla con el paciente y será válida en la medida que explique los hechos pasados y presentes y nos permita pronosticar los futuros.

El tratamiento suele ser efectivo y, a pesar de que el sujeto pueda mantener sus características, suele incrementar la consciencia sobre su conducta. Esto les ayuda a modificarlas