¿Cómo puede ayudarte la terapia centrada en soluciones?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 3 abril, 2018
Francisco Pérez · 3 abril, 2018

La terapia centrada en soluciones es aquella intervención cuyo foco de atención son las soluciones… más allá de los propios problemas. Así, se basa en el estudio de las soluciones que se han utilizado hasta el momento frente a una determinada problemática. Esta terapia pretende explorar alternativas no consideradas y, por tanto, obtener resultados novedosos.

Podemos definir la terapia centrada en soluciones como el arte de hallar soluciones a problemas irresolubles mediante una lógica ordinaria/rutinaria/más accesible. Para ello en muchos casos se utilizan recursos que en principio pueden ir en contra de todo sentido común. Estos recursos ofrecen posibilidades antes inaccesibles porque estaban ocultas bajo esquemas rígidos.

La terapia centrada en soluciones afirma que no hay que saber mucho sobre la naturaleza de los problemas para resolverlos. Los clientes realmente quieren cambiar y tienen recursos propios para hacerlo.

¿Cuáles son los objetivos de la terapia centrada en soluciones?

El objetivo de esta terapia es buscar una nueva solución para un problema que se tiene y/o se repite. La idea es utilizar el pensamiento racional, lógico y analítico en la resolución de problemas.

¿Cómo se hace? Esto se consigue definiendo metas terapéuticas explícitas, estudiando intentos de solución anteriores, buscando información sobre excepciones (aquellos momentos en los que el problema debería aparecer pero no lo hace), buscando soluciones alternativas y aplicando soluciones nuevas.

“Como terapeutas, tenemos un deber muy claro. Primero, conseguir claridad en nosotros mismos; y buscar luego cualquier señal de claridad en los demás y apoyarles y reforzarles en todo lo que haya de sano en ellos”.

-Gregory Bateson-

Psicóloga hablando con paciente

Las premisas de la terapia centrada en soluciones

Todos los problemas tienen una solución: esta es la primera premisa de este enfoque. Muchas veces nos centramos en aplicar la misma solución a un problema. Es conocido por muchos el refrán “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

Cognitivamente, ir más allá y buscar soluciones distintas a las primeras que se nos han ocurrido o que implican a los procedimientos con los que mejor nos desenvolvemos, tiene un coste alto. De esta forma insistimos en aplicar determinadas estrategias, obteniendo resultados parecidos.

Por otro lado, si se pregunta a un grupo de personas la solución a un determinado problema, seguramente obtendremos tantas soluciones como problemas. Esto denota la variabilidad que existe en forma de respuesta.

En ocasiones, puede que éstas soluciones no sean del todo ortodoxas, formales e incluso, en ocasiones, pueden que no tengan una relación directa con el problema. Por tanto, personas con un problema similar pueden plantear diferentes soluciones. De ahí que el interés no sea el problema, sino la solución.

Lo importante es encontrar lo que funciona

El énfasis se pone en identificar lo que funciona, siempre con el fin de identificar y amplificar estas secuencias de solución. Así, el eje de atención del proceso de esta terapia son las soluciones intentadas, así como las excepciones (momentos en los que se espera que aparezca el problema, pero no ocurre).

La terapia centrada en soluciones se centra en los problemas actuales, no del pasado o del futuro. El análisis se realiza a partir de los problemas que experimentamos ahora. Analizar el origen de estos problemas pueden inspirarnos formas de actuar, pero siendo siempre estas alternativas el foco de atención.

Asimismo, se considera que cada persona tiene los elementos y habilidades necesarias para solucionar su problema. No se pide a la persona nada con lo que no cuente ya. Cualquier solución que se haya intentado y haya fallado no se considera un error, sino una posibilidad de aprendizaje y de mejora.

“El foco de atención no es el problema, sino su solución”.

-Nardone-

Dedo sobre una rueda

La persona es responsable del cambio

Las soluciones las aplica la persona que tiene el problema y, por tanto, es su responsabilidad realizar los diferentes intentos requeridos hasta llegar a la solución óptima. El psicólogo no cambiará la realidad de la persona, sino que será ella misma la que propondrá, intervendrá y finalmente cambiará su propia situación.

Además, se debe analizar la situación en un contexto de interacciones determinado. De esta manera, un cambio en una persona movilizará al resto de de miembros del sistema. De ahí que sea necesario el contacto con los diferentes miembros implicados en la problemática.

La relación terapéutica será de respeto e igualdad. Los terapeutas adoptan una postura de expectación o de “ir por detrás”. El respeto se entiende en el sentido de observar y analizar las soluciones al problema e igualdad, considerando la importancia de este acompañamiento y del uso de un lenguaje común en una relación basada en el diálogo.

Es importante remarcar que el terapeuta no mantiene la posición de experto que debe dar la solución. El terapeuta ejerce el papel de acompañante del proceso. En este contexto, la terapia se establece como proceso comunicativo o juego de lenguaje. Esto significa que se basa en un diálogo en el que cliente y terapeuta exploran las soluciones de un problema. También se basa en un juego de construcciones de significado, ya que tanto uno como otro son partícipes de un proceso continuo de construcción de significados.

La terapia centrada en soluciones se ha aplicado en diferentes ámbitos. Es efectiva, y sobre todo, en aquellos ámbitos en los que se mantengan patrones de conducta repetitivos y que supongan un problema para la persona, sin olvidar aquellos que los que se presenten puntuales y específicos que se resistan a las intervenciones tradicionales o de protocolo.