Trastorno de adaptación: ¿te sientes desbordada por los problemas?

Francisco Pérez · 26 diciembre, 2017

Puede que después de sufrir un problema (pérdida de empleo, enfermedad grave, divorcio, problemas económicos, etc.) o cambios importantes en tu vida (matrimonio, nacimiento de un hijo, cambio de domicilio, etc.) te sientas desbordada. Puede que te sientas nerviosa, irritable, triste o tengas síntomas de ansiedad.

Si después de estos eventos estresantes, te sientes de esta manera, tranquila, es totalmente normal. Sin embargo, si estos síntomas interfieren significativamente en tu vida cotidiana, entonces podrías estar sufriendo un trastorno de adaptación.

El trastorno de adaptación se encuentra incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) en la categoría de trastornos relacionados con traumas y factores de estrés. El trauma y los trastornos relacionados con factores de estrés son trastornos en los que la exposición a un evento traumático o estresante aparece, de manera explícita, como un criterio diagnóstico.

Mujer preocupada

Los trastornos recogidos en esta categoría son los siguientes:

  • Trastorno de estrés postraumático.
  • Trastornos de estrés agudo.
  • Trastorno de apego reactivo.
  • Trastornos de relación social desinhibida.
  • Trastornos de adaptación.

El malestar psicológico tras haber sufrido un evento traumático o estresante es bastante variable. En algunos casos, los síntomas pueden estar basados en el miedo y la ansiedad. Sin embargo, muchas personas que han estado expuestas a un evento traumático o estresante exhiben síntomas como bajo estado de ánimo, enfado, hostilidad o síntomas disociativos.

Debido a esta diversidad de síntomas tras la exposición a un evento traumático o estresante, se han agrupado los trastornos anteriores en la categoría “trauma y trastornos relacionados con factores de estrés”. Algunas personas superan los disgustos antes que otras. Cuando la adaptación a estos cambios dura más de 3 meses y cuesta mucho reponerse, entonces es posible que se sufra de un trastorno de adaptación.

¿Qué se entiende por trastorno de adaptación?

La característica esencial de este trastorno es la presencia de síntomas emocionales o de conductas en respuesta a un factor de estrés identificable. Este factor de estrés puede ser un solo evento, como una ruptura sentimental. También puede haber múltiples factores de estrés, como dificultades en el trabajo y los problemas matrimoniales.

Los factores estresantes (o problemas, para que nos entendamos) pueden aparecer repetidas veces (como crisis temporales de un negocio o unas relaciones sexuales insatisfactorias). También pueden aparecer de manera continuada (como una enfermedad persistente o vivir en un vecindario con alta criminalidad).

Estos factores estresantes pueden afectarte solo a ti, a una familia entera o a un grupo más grande o comunidad (ej., un desastre natural). Algunos de estos problemas pueden acompañar al desarrollo de determinados eventos (ej., ir a la escuela, dejar la casa familiar, casarse, convertirse en madre, etc.)

Los trastornos de adaptación también pueden aparecer como consecuencia de la muerte de un ser querido. Esto es así si la intensidad, calidad o persistencia de las reacciones de duelo superan lo que normalmente cabría esperar. Asimismo, los trastornos de adaptación se asocian con un mayor riesgo de intentos de suicidio y con un mayor número de suicidios consumados.

Hombre triste procesando el duelo

¿Cómo diagnostica un psicólogo un trastorno de adaptación?

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), se tienen que dar los siguientes criterios diagnósticos:

A. Desarrollo de síntomas emocionales o del comportamiento en respuesta a un factor o factores de estrés identificables. Se producen en los tres meses siguientes al inicio del factor de estrés.

B. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos. Esto se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:

  • Malestar intenso desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor de estrés. Hay que tener en cuenta el contexto externo y los factores culturales que podrían influir en la gravedad y la presentación de los síntomas.
  • Deterioro significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno mental y no es simplemente una exacerbación de un trastorno mental preexistente.

D. Los síntomas no representan el duelo normal.

E. Una vez que el factor de estrés o sus consecuencias han terminado, los síntomas no se mantienen durante más de otros seis meses.

Psicóloga hablando con su paciente en consulta

¿Qué tipos de trastorno de adaptación existen?

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), se pueden dar los siguientes tipos en el trastorno de adaptación:

  • Con estado de ánimo deprimido: predomina el estado de ánimo bajo, las ganas de llorar o el sentimiento de desesperanza.
  • Con ansiedad predomina el nerviosismo, la preocupación, la agitación o la ansiedad de separación.
  • Trastorno de adaptación con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido: predomina una combinación de depresión y ansiedad.
  • Con alteración de la conducta: predomina la alteración de la conducta.
  • Con alteración mixta de las emociones y la conducta: predominan los síntomas emocionales y una alteración de la conducta.
  • Sin especificar: para las reacciones de mala adaptación que no se pueden clasificar como uno de los subtipos específicos del trastorno de adaptación.

El DSM-V también permite especificar si el trastorno de adaptación es agudo (si la alteración dura menos de 6 meses) o si es persistente (seis meses o más).

¿Cómo se desarrolla el trastorno de adaptación?

Después de sufrir un problema o factor estresante en nuestra vida cotidiana, empezamos a sentir los síntomas dentro de los 3 meses siguientes. Una vez que el problema ha desaparecido, los síntomas no duran más de 6 meses.

Si el problema es un evento agudo (p. ej., ser despedido del trabajo) el inicio de los síntomas es por lo general inmediato, en unos pocos días, y la duración es relativamente breve (no más de unos pocos meses). Si el problema o sus consecuencias persisten, el trastorno de adaptación podría continuar y daría lugar a la forma crónica o persistente.

Mujer mordiéndose las uñas

¿Es común el trastorno de adaptación?

El trastorno de adaptación es muy común, aunque la prevalencia puede variar ampliamente en función de la población estudiada y los métodos de evaluación empleados. El porcentaje de personas en tratamiento ambulatorio de salud mental con un diagnóstico de trastorno de adaptación oscila entre el 5 y el 20 %.

En un entorno de consulta psiquiátrica hospitalaria, a menudo es el diagnóstico más común y con frecuencia alcanza cifras del 50 %.

¿Qué factores de riesgo pueden dar lugar al trastorno de adaptación?

Las personas con entorno de vida desfavorecidos se ven sometidas a cotas elevadas de factores estresantes. Estas personas podrían tener un mayor riesgo de padecer este trastorno.

Al mismo tiempo, el contexto cultural de la persona debe tenerse en cuenta a la hora de realizar el diagnóstico. Hay que estudiar si la respuesta de esta al factor estresante es o no desaptada o si el malestar psíquico asociado es mayor o no de lo que cabría esperar.

Mujer pensando

¿Qué puedo hacer si pienso que estoy sufriendo un trastorno de adaptación?

En primer lugar, lo más recomendable es acudir a un psicólogo o psiquiatra. Si hay algún problema que te está desbordando puedes seguir estas recomendaciones:

  • Recuerda si antes viviste una situación similar y cómo la solucionaste.
  • Habla de cómo te sientes con tus familiares y amigos.
  • Ordena tus ideas, ahora puede que te preocupe todo. Piensa un poco, seguro que unas cosas te preocupan más que otras. Escribe en una libreta tus problemas actuales y ordénalos según el grado de preocupación que te causen, de menor a mayor. Verás que algunas cosas son poco importantes.
  • Elige un solo problema. Comienza por el que sea más fácil de solucionar.
  • Piensa cómo llevar a cabo la solución al problema y ponte en marcha. Empieza a cambiar.
  • Realiza ejercicio físico, toma baños relajantes, ten momentos de ocio…

Si tus problemas no se solucionan o no puedes controlar los síntomas, entonces acude a tu médico de cabecera o directamente a un psicólogo. Los psicólogos estamos para ayudarte, con independencia de que exista un trastorno o no.

Referencias bibliográficas:

American Psychiatry Association (2002). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-4), 4ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Popper, K. (1995). La responsabilidad de vivir. Barcelona: Paidós.