Cómo aceptar el pasado de otra persona

Eva Maria Rodríguez · 22 junio, 2016

Todos tenemos nuestra historia personal. Tal vez no siempre estemos orgullosos de todo lo que hemos hecho o incluso nos avergoncemos de algunas cosas. Puede que simplemente prefiramos no hablar de ciertas cosas por vergüenza o para evitar ser juzgados por los demás. Y con razón. Al fin y al cabo, no todo el mundo es capaz de aceptar el pasado de los demás.

Esto es especialmente delicado cuando hablamos de relaciones de pareja. No es extraño que, a pesar de las emociones desencadenadas al principio de una relación, con el tiempo aparezcan prejuicios o dificultades para aceptar el pasado del otro, especialmente su pasado sexual. Pero eso es solo una parte.

Pero, ¿por qué nos cuesta aceptar el pasado de otros? Todos tenemos nuestras cosas y sabemos que lo pasado pasado está. ¿Por qué no vale esto para los demás? Si nosotros somos capaces de dejar atrás el pasado, si somos capaces de cambiar, ¿por qué no aceptamos para los otros las mismas reglas?

Perdonarse para poder perdonar

Muchas personas tienen problemas para aceptar el pasado de los demás porque ellos mismos tienen remordimientos y deudas pendientes del pasado. No hemos sido capaces de dejar nuestro pasado atrás o de perdonarnos por algo y por eso no lo hacemos con el otro, aunque esto no es fácil de reconocer.

Mujer agachada

Es decir, hay algo en el otro que nos recuerda eso que queremos dejar atrás y no sabemos cómo, algo que nos gustaría olvidar. De este modo, castigamos al otro por nuestras faltas.

Perdonarse a uno mismo no solo nos permitiría vivir más a gusto, sino que nos permitiría relacionarnos mejor con los demás, brindándonos la oportunidad de crecer acompañados y de vivir una vida más plena y enriquecedora.

Celos infundados por hechos del pasado

Cuando se trata de un problema de aceptación del pasado sexual de la pareja entran en juego otros elementos. Uno de estos ingredientes se refiere a los celos, los cuales suelen venir siempre acompañados de inseguridad, puede que también de baja autoestima o autoconfianza.

Por otra parte, para muchas personas, el hecho de descubrir el pasado sexual de su pareja puede hacer que muchos de sus sueños se derrumben, porque de algún modo ese pasado mancha su ideal de relación o sus planes. De algún piensan que sus sueños ya no pueden hacerse realidad o se sienten inseguras al pensar que el otro ya tiene su historia. Una historia que sienten que, por mucho que se esfuercen, nunca podrá ser superada por la que ahora comparten.

Esto se debe a que solemos crecer con una imagen idealizada del amor y, cuando nos sentimos atraídos por alguien, en el fondo lo que nos enamora es la propia idea del amor, que ya que es la que construimos en nuestra mente. Pero construir una relación no consiste en encontrar a alguien que encaje en nuestra mente como quien hace un casting para una película y hace los cambios necesarios para que el sujeto dé el perfil, recordémoslo.

El problema del qué dirán

A todo lo anterior se suma un ingrediente fundamental. Muchas personas no son capaces de aceptar el pasado de los demás por miedo al qué dirán. Esto ocurre tanto en las relaciones de pareja como en las relaciones sociales. Ese miedo a la reacción de los demás puede hacernos levantar la barrera para evitar problemas.

Pero esto no es más que un juego mental, una disculpa para no aceptar la realidad, para no enfrentarnos a nuestros miedos y a nuestros fantasmas. No podemos vivir pensando siempre hacia fuera, renunciando a nuestra libertad y a nuestra individualidad.

No podemos valorar a otro pensando en lo que pensarán los demás, como si todos fuéramos parte de una misma mente pensante. Tienes que sentirte libre y darle la oportunidad al otro de darse a conocer, de mostrar su valor actual. 

“Nunca podemos juzgar la vida de los demás, porque cada uno sabe de su propio dolor y de su propia renuncia. Una cosa es suponer que uno está en el camino cierto; otra es suponer que ese camino es el único”

-Pablo Coelho-

Aprende a conocer y a confiar en los demás

No se puede cambiar lo ocurrido, pero sí podemos cambiar la manera en que miramos hacia delante. Esto vale para uno mismo y para los demás. Por eso es tan importante preocuparse por conocer al otro.

Todo en nuestra historia nos hace lo que somos. Todas nuestras experiencias, incluidos todos los tropiezos, fallos, faltas, malas decisiones, todo lo que nos hayan hecho que nos haya hecho daño nos hace crecer, nos hace más fuertes. Incluso en la desgracia hay una oportunidad para ser mejor.

No juzgues al otro

Muchos aspectos del pasado de los demás que nos cuesta aceptar no resultan vergonzantes para el otro. De hecho, puede que la otra persona se sienta orgullosa de ello o haya hecho lo que quería hacer. Simplemente no estamos de acuerdo o no encajan con nuestros valores o nuestra idea para el futuro.

pareja

Nadie es perfecto. Solo con mirarte tienes suficiente para recordarlo. Si no quieres que los demás te juzguen por algo que no encaje en sus moldes o en los estereotipos sociales, no lo hagas tú con los demás.

En cualquier caso, tu juicio no es más que una opinión sobre algo aparente.las apariencias engañan. Si quieres vivir una vida más plena e interesante tendrás que superar eso y darte la oportunidad de ver más allá.