¿Hacia dónde te diriges?

19 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
Tener un propósito nos impulsa a mejorarnos y a vivir según nuestras propias convicciones. Y tú, ¿sabes hacia dónde te diriges?.

Nos guste o no, la vida es una constante toma de decisiones. De nuestras acciones depende, en gran medida, el devenir de los acontecimientos. Incluso cuando no hacemos nada, estamos tomando una decisión: la de permanecer parados. Por ello, saber hacia dónde te diriges te ayuda a forjar tu identidad y tus metas.

Tener un objetivo nos impulsa a levantarnos cada día y vivir una vida con sentido. Nos hace desarrollarnos como personas y sentir que nuestra existencia tiene un propósito. Sin este faro, en sencillo perderse y terminar a la deriva entre obligaciones cotidianas y opiniones ajenas.

Si aún no sabes bien a dónde te diriges, pero te gustaría encontrar el rumbo, sigue leyendo. En este artículo encontrarás algunas claves para comprender y transformar la situación en la que te encuentras. 

¿Vives en automático?

Lo primero que has de preguntarte es qué grado de implicación tienes contigo mismo. Muchas veces las obligaciones cotidianas consumen todo nuestro tiempo y energía mental y sentimos que no queda espacio de maniobra. Tras ocuparte del trabajo, los estudios, la familia y los compromisos sociales, no hay horas en el día para dedicarte a ti mismo.

De esta forma nos acostumbramos a vivir en automático, cumpliendo horarios y agendas y sin tan siquiera preguntarnos si lo que estamos haciendo es lo que deseamos hacer. Tal vez no te apetece acudir a la cena del sábado, quizá prefieras pasar la noche leyendo un libro. Pero a veces, sin darnos cuenta, entramos en una dinámica en la que nos acostumbramos a no escucharnos.

Para y reflexiona, deja de vivir como un autómata. Entra en contacto real con las actividades que realizas, con las personas con las que hablas, con los ambientes que te rodean. Sé consciente de cada paso que das y analiza los motivos por los que lo estás dando. 

¿Quieres o debes?

Mujer mirando por la ventana melancólica

Uno de los aspectos que más nos alejan de nuestro propio rumbo son las imposiciones. «Debo sacar buenas notas en el examen», «tengo que ir a visitar a mi amiga», «necesito cambiar mi forma de vestir». Esta forma de plantearnos la realidad nos deja a expensas de normas y opiniones ajenas que nada tienen que ver con nuestra propia meta.

No debo sacar buenas notas en el examen, quiero sacarlas para poder ejercer esta profesión que tanto me gusta. No tengo que visitar a mi amiga, voy a visitarla porque me apetece compartir tiempo con ella. No necesito cambiar mi ropa, porque no necesito agradar a nadie más que a mi.

Este sencillo cambio de enfoque y de lenguaje nos acerca mucho más a nuestros verdaderos deseos. Y, sobre todo, nos pone en el ánimo de diseñar nuestras acciones en función de lo que nosotros deseamos lograr. Recuerda, si vas a hacer algo, encuéntrale una motivación personal que te impulse a ello, pero nunca actúes por obligación.

Consulta del psicólogo

¿Hacia dónde te diriges?

Ahora ya hemos empezado a vivir y actuar de forma consciente y nos hemos liberado de imposiciones ajenas. Sin embargo, sigo sin saber hacia dónde quiero dirigirme. Esta es una situación que se produce con bastante frecuencia. Una vez que nos sentimos libres para decidir, nos damos de bruces con la realidad de que no sabemos lo que queremos para nosotros mismos. 

Esto ocurre porque nuestra mente está llena de limitaciones y nos impide creer que algo totalmente distinto es posible para nosotros. «No tengo suficiente dinero para hacer esto», «no soy lo bastante carismático o talentoso», «ya es demasiado tarde». En este caso la pregunta del milagro puede servirnos de ayuda: imagina que mañana te levantas y, por un milagro, todos tus problemas han desaparecido. ¿En qué podrías notarlo?, ¿qué sería distinto en tu vida?.

Este planteamiento nos libera de inhibiciones y nos acerca a la realidad que realmente deseamos. A partir de aquí podemos establecer ciertos objetivos en los diferentes ámbitos de nuestra vida. Y para lograrlos, el último paso es establecer un plan.

Dividir el camino en pequeñas metas hará que el objetivo hacia el que te diriges no parezca tan lejano. Cada mañana al levantarnos tendremos claro hacia donde nos dirigimos y cuáles son los pasos para lograr llegar hasta allí. Por tanto, no lo dudes, tú también puedes cambiar el rumbo de tu vida.

 

Maríñez, A. (2003). El sentido de la vida en la obra de Viktor Frankl. Entrelineas Editores. Mañas, I., Franco, C., Gil, M. D., & Gil, C. (2014). Educación consciente: Mindfulness (Atención Plena) en el ámbito educativo. Educadores conscientes formando a seres humanos conscientes. Alianza de civilizaciones, políticas migratorias y educación, 193-229.