¿Hacia dónde te diriges?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 mayo, 2018
Claudio Navarro · 27 octubre, 2013

Constantemente, te diriges a algún lugar de manera consciente o inconsciente. Porque todos estamos tomando decisiones, grandes o pequeñas, seguras o arriesgadas. Incluso, decidir no actuar también es una decisión que trae sus consecuencias. Pero saber hacia dónde te diriges te permite ejercer tu máximo derecho:el libre albedrío.Ese que ni la más terrible de las circunstancias te puede arrebatar. Porque, por muy restringidas que sean las alternativas, siempre tienes un margen de elección. 

En nuestras decisiones se reflejan nuestras creencias, nuestros valores, nuestras actitudes y aptitudes y hasta nuestra autoestima. A través de ellas nos convertimos en los creadores de las condiciones de nuestra vida, en los artesanos de nuestro destino. En nuestras manos residen parte de las posibilidades de llegar ser lo que realmente queremos ser o de convertirnos en una pobre versión de nosotros mismos.

Sin prisa, pero sin pausa

Hay algunas decisiones que son fáciles de tomar y con las que sabrás, a ciencia cierta, hacia dónde te diriges. Sin embargo, otras van a quitarte el sueño ya sea porque hay demasiadas opciones o porque las dudas y la inseguridad te hace pensar en posibles consecuencias anticipadas.

Cuando se trata de decisiones difíciles, es vital saber lo que uno realmente quiere, lo cual implica un proceso y una búsqueda dentro de nosotros mismos. Esto, que se dice tan fácil, realmente no lo es, porque implica armarse de valor y honestidad y hacer callar tantas “voces” engañosas que no reflejan nuestra esencia, sino que son el producto de condicionamientos que se dieron a lo largo de nuestra vida.

Mujer mirando por la ventana melancólica

Cuando finalmente se hace silencio en nuestro interior y escuchamos a nuestro corazón, lo que surge puede asustarnos porque puede implicar deshacerse de estructuras que hasta entonces eran nuestra base y nuestra seguridad. Tales como: una carrera, amistades, relaciones, un matrimonio… que quizá responden a la necesidad de buscar la aprobación de los demás y de cumplir expectativas ajenas, o de buscar la seguridad material, o bien, de evitar los riesgos o las críticas.

Vale la pena atreverse a enfrentar nuestros miedos y a seguir nuestra intuición, ya que los inevitables errores en el camino pueden enmendarse. En cambio, autocondenarse a vivir una existencia mediocre es siempre un triste destino.

¿Cómo decidir cuando no sabes hacia dónde te diriges?

Para ayudarte a navegar en ese tenebroso mar de la toma de decisiones y saber hacia dónde te diriges, te proponemos la siguiente guía, que te asistirá paso a paso hasta llegar a puerto seguro:

  • Formula la decisión que quieres tomar, escribiendo una descripción lo más específica y breve posible. Puedes elaborar un collage de imágenes acerca de lo que quieres lograr. Esto puede ser fuente de inspiración y ayudarte a visualizar más claramente tu meta.
  • Identifica el problema o la necesidad subyacente que hace difícil tomar la decisión, anotando tus inquietudes acerca de la misma y los factores que la hacen compleja.
  • Formula el objetivo que quieres lograr, poniendo por escrito las posibles consecuencias de la decisión y lo que quieres obtener de la misma. Considera qué es realmente importante para ti y a qué estás dispuesto a renunciar, tomando en cuenta tus valores.
  • Identifica los recursos que pueden ayudarte a tomar la decisión, como personas u organizaciones que pueden darte una mano, bien sea proporcionándote información, preparación, empatía o sabios consejos.
Consulta del psicólogo

  • Explora otras opciones, otras decisiones que podrías tomar u otras cosas que podrías hacer. Haz una lista para ver la situación desde diferentes ángulos, lo cual puede aportar ideas valiosas. Suma al listado incluso aquellas “ideas locas” que no te convencen ahora, pero que quizás en un tiempo sí lo harán…
  • Sopesa las alternativas, prediciendo las consecuencias positivas y negativas de cada una.
  • Toma la decisión, eligiendo la opción que resuene mejor contigo.
  • Decide qué acciones vas a emprender a partir de la decisión tomada.
  • Evalúa tu decisión, revisando cómo te sientes al respecto.

“Es importante mirar siempre hacia dónde te diriges, en lugar de mirar dónde estabas”.

-El rey león-

Estamos claros en que tomar decisiones es un proceso complejo, por todos los factores que están en juego y porque nadie nos enseña a hacerlo, pero aplicando estos consejos y conectándote con tu fuente interna de sabiduría e inspiración, puedes obtener la mejor recompensa… alcanzar tus sueños. ¿Ya sabes hacia dónde te diriges?