Las habilidades de un profesional exitoso

Yamila Papa · 16 mayo, 2014

Lo que realmente marca el camino del éxito y los buenos resultados puede ser una mezcla de varios factores, de eso no hay dudas. Los expertos dicen que no son las competencias profesionales las más importantes para lograr este objetivo, sino las conocidas como “habilidades blandas”. Por ejemplo, cuando alguien llega a una entrevista laboral, las “duras” son las que nos consiguen ese primer encuentro, pero las “blandas” son las que pueden determinar si se es contratado o no.

¿Qué diferencia hay entre las habilidades duras y blandas?

En lo que se refiere al ámbito profesional, las habilidades “duras” son todas aquellas competencias que se vinculan a la carrera o sector en si, que permiten encontrar el éxito en una tarea determinada. Si ponemos como ejemplo al sector informático, serían los lenguajes de programación y cómo ponerlos en práctica. Si es el área de la escritura, se trataría del lenguaje y de la capacidad para transmitir los sentimientos y pensamientos.

Ahora bien, es probable que te preguntes, ¿por qué entonces miles de programadores o escritores no han podido llegar a la cima de su carrera profesional y otros que no son tan talentosos lograron el éxito o el reconocimiento?

La respuesta la encontramos en las “habilidades blandas”, es decir, las capacidades o características que incluyen desde nuestros hábitos de trabajo hasta el desempeño en lo social, también el auto conocimiento, el liderazgo y el manejo emocional. Son habilidades que complementan a las duras pero que marcan la diferencia al momento de conseguir el tan ansiado y buscado éxito. Pueden estar presentes en todas las personas, aunque no son muchos los que todavía saben sacarles el provecho debido.

¿Cómo aprovechar las habilidades blandas?

Las competencias, comportamientos o hábitos que te diferencian de los demás son las habilidades blandas. Es decir, aquello que te distingue de tus compañeros, colegas y competidores. Las puedes usar al momento de conseguir un empleo, para alcanzar un ascenso, solucionar un conflicto, emprender un proyecto o relacionarte con otras personas.

En la actualidad, las grandes empresas del mundo no desean sólo contratar a un profesional competente, sino también al que demuestre sus valores, su energía, su compromiso y su eficiencia en cualquier ámbito. Puedes tener decenas de diplomas, títulos o certificados y nunca alcanzar el éxito o el puesto que tanto deseas. ¿Por qué? Porque todavía te falta trabajar o estudiar sobre las habilidades blandas.

¿Cuáles son las habilidades que te permitirán alcanzar el éxito?

1-Las habilidades sociales: como se dijo antes, puedes ser el más competente en relación a la teoría pero si no puedes transmitirlo a los demás, es difícil que llegues muy lejos. Los profesionales exitosos son los que pueden comprender qué es lo que motiva a un grupo y a su vez pueden conectar con los demás desde lo emocional. Es decir, aporta un valor añadido a sus compañeros, no sólo sus conocimientos. Piensa en el mejor profesor que hayas tenido en la Universidad o en el Instituto, ¿se destacó por la cantidad de datos que te enseñó o por su calidad como persona?

2-La apertura hacia la crítica: es cierto que a nadie le gusta ser criticado, sobre todo cuando creemos que somos perfectos o muy competentes en lo que hacemos. Más cuando se trata del trabajo. Estar abiertos a las opiniones o miradas diferentes es fundamental para poder lograr el éxito profesional. Ten en cuenta que los mejores consejos pueden provenir de la persona menos esperada, que no es experta en lo mismo que tú ni cuenta con una docena de certificados colgados en su pared. Pero si te puede aportar una mirada más fresca y objetiva de lo que haces. No te pongas a la defensiva cuando recibas críticas, porque eso te condenará al fracaso. Aprende a escuchar y a valorar en silencio las críticas y si es posible, cambiar el rumbo.

3-Los hábitos productivos: Varias son las costumbres que sustentan la productividad, como ser armar una rutina o llevar una agenda. La mayoría de los profesionales más fructíferos no dejan ni a sol ni a sombra su organizador, colocan alarmas para avisarles la siguiente reunión, son puntuales y se han impuesto una rutina de trabajo cotidiana que no deja lugar para las distracciones. Para el descanso, la diversión y lo personal nos quedan las horas cuando salimos de la oficina o la empresa. No olvides nunca dormir lo suficiente, alimentarte bien, relajarte, olvidarte de los problemas laborales cuando estás en casa y hacer un “stop” en el camino cuando es necesario. Eso también forma parte de un hábito productivo. Si estás más cansado, rendirás menos.

4-La integridad: ante todo, es preciso ser honesto con uno mismo, reconocer los errores a tiempo (que no es sinónimo de cavar la propia tumba ni hacerse despedir). Muchas organizaciones priorizan este tipo de valores a las competencias o habilidades del trabajador. Es que prefieren aquellos que puedan aceptar que se equivocan para no volverlo a cometer desde el arrepentimiento verdadero o bien, que tengan la valentía de decir “no lo sé” o “no lo comprendo”. La humildad es otra característica muy valorada por las multinacionales hoy en día. Así que, para lograr el éxito es preciso ser honesto, objetivo, responsable y confiar en el proyecto.