¿Qué hacer para que un grupo de trabajadores afronte el conflicto?

¿Qué hacer para que un grupo de trabajadores afronte el conflicto?

Gema Sánchez Cuevas 12 febrero, 2013 en Psicología 0 compartidos

En el ámbito laboral, sobre todo el que se lleva a cabo en organizaciones, empresas o equipos multidisciplinarios, el conflicto puede asomar de vez en cuando. Si somos el líder o directivo de este equipo ¿Qué podemos hacer para afrontarlo?

Equipos conflictivos

Un equipo conflictivo, suele ser aquel que no se enfrenta al problema de buenas a primeras, sino aquel que pospone y evita el conflicto, o que incluso lo difiere de alguna determinada manera, hasta que al final termina por explotar. Y es aquí, cuando afloran los sentimientos de egoísmo, competitividad e individualidad que empiezan a crear un clima resentido y amenazante, oscureciendo el futuro y las posibles soluciones. Así podemos hacer el contraste con los equipos que funcionan eficazmente. Estos equipos sí afrontan el conflicto desde una sólida base de confianza, a través de una visión constructiva, en la que la información y las ideas circulan libremente, sin miedo a ser cuestionadas.

Cuando no existe esa base de confianza, se da pie a que comiencen los recelos y las inseguridades, que conlleva a que las personas no se muestren como son, no ofreciéndose por lo tanto al equipo. Se comienza a utilizar un filtro de defensa ante los actos, ideas o planteamientos de los demás, pensado mal desde el primer momento. Es decir, se inicia una dinámica de ocultaciones, cuestionamientos y distanciamientos en los que no se afronta el conflicto, y acaba estallando de forma virulenta. Pero no es aquí cuando nace el conflicto, sino que éste se ha estado sembrando desde hace mucho tiempo.


Por lo tanto, ¿Cómo debemos actuar?

Si somos el líder, directivo o jefe de equipo, tenemos que tener en cuenta que este proceso conlleva un conjunto de actuaciones sobre uno mismo y los demás, de forma sostenida y armonizada. Una de las principales tareas que debemos abordar, o incluso enfrentarnos a ella, es la gestión de nuestro propio ego. Tenemos que saber que demanda nuestro ego, ponerle en su sitio y hacer que trabaje para nosotros, y no someternos a él. Por lo que miraremos por el bien del equipo, y no sólo, por los propios beneficios. Otro elemento importante, siendo este de carácter grupal, es el fomento de la cohesión en el grupo. Esto hará que la confianza fluya. Por lo que podemos organizar situaciones, tanto en el trabajo como fuera de él, para que se compartan experiencias y los miembros del grupo puedan conocerse mejor. El desarrollo de una cultura de cooperación también es otro factor importante, ya que fomentará la idea de que el éxito y el esfuerzo es de todos, dejando a un lado el clima competitivo. Así, se trabajarán además valores como el respeto o la humildad.

También podemos emitir críticas constructivas, dar feedbacks sobre las tareas o actuaciones realizadas, así como alimentar el propio aprendizaje de los errores. Esto nos ayudará a combatir el miedo al rechazo y al fracaso. Algo que tampoco debemos olvidar es el fomento de un diálogo abierto y constructivo tanto de las experiencias positivas como negativas, y realizar de vez en cuando reuniones grupales, no solo para hablar sobre aquello que se debe llevar a cabo o subsanar los errores, sino también para hablar de los logros y éxitos conseguidos. Opiniones y formas de hacer las cosas, hay tantas como personas, pero la gestión de un equipo desde un clima constructivo, nos ayudará a enfrentar los problemas desde otra cara del prisma, facilitándonos las tomas de decisiones y las posibles soluciones.

Imagen cortesía de Kevin dooley y Arno Meintjes

Gema Sánchez Cuevas

Psicóloga, docente, editora y redactora. Mi pasión es la psicología, mi motor la curiosidad y mi arma la escritura. Todos tenemos recursos para el cambio, ¿comenzamos a buscarlos?

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