Piel y emociones: ¿cuál es su relación? - La Mente es Maravillosa

Piel y emociones: ¿cuál es su relación?

Sara Clemente 25 diciembre, 2017 en Psicología 0 compartidos
Mariposa sobre un hombro desnudo para representar la relación entre piel y emociones

Cuando estamos tristes o estresados, nuestra piel parece estar menos lustrosa, más áspera, deshidratada y con menos color del habitual. Sin embargo, si nos sentimos bien, nuestra tez parece encontrarse en perfecta armonía. Esto evidencia la relación tan reveladora que existe entre piel y emociones.

Con cerca de 2 metros de largo y más de 5 kilos de peso, la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Y es un libro abierto sobre el estado de ánimo y los problemas de salud. Por eso, cualquier sensación negativa intensa puede hacerse visible a través de ella.

Alergias, picores, aspereza, palidez, enrojecimiento, ronchas, sequedad, agrietamiento, heridas, cambios de pigmentación, sudor, deshidratación… Son muestras difíciles de ocultar y algunos de los cambios que pueden aparecer en la piel que carecen de desencadenante fisiológico. Pueden ser alteraciones psicosomáticas cuyo origen es psicológico y de raíz emocional.

Piel y emociones están íntimamente relacionadas. La piel a veces expresa lo que en el fondo silenciamos.
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Alteraciones cutáneas momentáneas

Cuando sentimos vergüenza, se nos ponen las mejillas rojas. Si tenemos miedo, un tono pálido nos invade. Cuando estamos enamorados, se nos ilumina la cara. Si algo nos estremece, se nos eriza la piel. Son muchos los casos en los que pequeños cambios en la piel nos muestran cómo nos encontramos.

Mujer tocándose la espalda debido a el trastorno por excoriación

No obstante, es preferible acudir a un médico o dermatólogo ante la aparición repentina de este tipo de cambios cutáneos. De esa manera, podremos asegurarnos de que no son signos subyacentes de ninguna enfermedad o patología grave.

Los estímulos que recibimos del entorno activan una serie de sistemas en nuestro organismo. Por ejemplo, al sentir rabia, nuestro cuerpo pone en marcha el sistema nervioso, el endocrino o el inmunológico, entre otros. Ese sentimiento tan negativo produce una serie de cambios en nuestro cuerpo, que tienen una manifestación tanto interna como externa (Schwarzer y Koo Chon, 1998).

Las emociones en la zona de piel alterada

El área en el que se produzcan esos cambios, evidencia el impacto y la intensidad de la emoción en esa parte del cuerpo.

  • Si nos aparecen pequeños granitos o ronchas en la cara podemos estar sintiendo miedo a perder prestigio, un complejo de inferioridad o incluso, tener la necesidad de estar protegidos.
  • En la cabeza pueden ser señal de un atasco creativo o de una necesidad de cambiar nuestro pensamiento y romper con lo establecido. También pueden estar relacionados con la añoranza de un pasado que queremos recuperar o con heridas emocionales.
  • Los herpes en los labios y los orzuelos suelen ser signo de intranquilidad y nerviosismo. En estos casos, piel y emociones se unen para tratar de exteriorizar nuestro pánico, ira, temor, desesperanza o blindaje emocional. De salir en los genitales significa que estamos enfrentando un sentimiento de culpa o castidad. Se suele decir que el herpes en esta zona del cuerpo es señal de ambivalencia entre deseo sexual y vergüenza.
  • Las alteraciones de la piel en los pies posiblemente reflejan insatisfacción con el sitio en el que habitualmente nos encontramos y la necesidad de experimentar cambio.
  • Si las alteraciones se encuentran en los brazos pueden denotar falta de cariño y ausencia de contacto emocional. También pueden ser indicativos de la existencia de conflictos en el trabajo o los estudios, especialmente si la alteración se produce en los codos.
  • Cuando se producen en las manos, el desequilibrio se manifiesta entre los actos de dar y recibir.

Hombre de espaldas

Dependiendo de la capa de la piel

La piel se compone de tres capas: la epidermis es la más superficial, la dermis la intermedia y la hipodermis, la más profunda. Así, en función de en cual de ellas se produzca la alteración, los tipos de conflictos emocionales serán distintos. Sin duda, esta es otra evidencia más de la relación entre piel y emociones.

  • Los problemas en la epidermis suelen reflejar un conflicto por separación, pérdida de pareja, dificultades relacionales con algún familiar, amigos o con el grupo de pertenencia. Los eccemas en esta capa son signo de un miedo o pavor a quedarse solo y aislado. La esclerodermia puede reflejar una separación dramática, sin solución. La psoriasis muestra un problema de separación doble: con uno mismo y otro de contacto.
  • En la dermis muestran problemas de separación y de pérdida de identidad física. Las verrugas en esta capa de la piel muestran una especie de cicatriz causada por un ataque anterior. Es un escudo que ha dejado una marca de un ataque o una agresión. Si aparecen en las extremidades inferiores el conflicto se asocia a la infancia.
  • Por último, en la hipodermis indican una desvalorización estética de uno mismo, falta de confianza, sobrepeso o retención de líquidos. También se relaciona con un juicio autodevastador.

Enfermedades emocionales

Cuando no nos funciona correctamente el hígado, la acumulación de bilirrubina en el organismo produce ictericia. Es decir, la piel se vuelve de color amarillento. Un signo clarificador de la relación de este órgano con otros tejidos, ¿verdad?

Aunque la evidencia científica aún es poco reveladora, se cree que albergar odio, rencor, envidia o rabia durante mucho tiempo repercute seriamente en nuestra salud física. 

Mujer de espaldas

Igualmente, la dermatitis atópica se relaciona con la presencia de ansiedad y fobias. Las personas con estos problemas suelen tener un control muy estricto de sus impulsos agresivos, los cuales dirigen hacia su piel. Por otro lado, la urticaria se asocia con la fantasía de ser agredido. Por eso, las personas que la sufren suelen ser miedosas, pasivas y sensibles, sobre todo en sus relaciones sociales.

Como vemos, piel y emociones mantienen un vínculo integral. Es por eso que cualquier alteración exterior en este órgano ha de ser atendida. Y no solamente mediante cremas hidratantes o fármacos, sino revisando nuestro interior.

Sara Clemente

"El impulso fue el Periodismo, mi ilusión y energía emocional es la Psicología. Primo la deportividad, el respeto y la educación."

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