Los efectos del estrés en la piel

¿Cómo afecta la ansiedad a nuestra dermis? ¿Qué podemos hacer para que nos se produzcan en las épocas de más estrés? Si quieres saberlo, en este artículo te lo contamos.
Los efectos del estrés en la piel
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 01 agosto, 2022

Un estado de nervios continuado es malo para el organismo en su totalidad. No obstante, los signos más visibles son los efectos del estrés en la piel, la primera barrera defensiva del cuerpo. Además, estos llevan el añadido estético.

A pesar de que los trastornos mentales están cada vez menos estigmatizados, siguen sin recibir la atención necesaria por parte de las instituciones. Esto lleva a muchas personas (en especial aquellas que no tienen recursos para acceder a la sanidad mental privada) a buscar formas de gestionar estos problemas por su cuenta.

La piel es uno de los órganos del cuerpo más delicados. Por ello es de esperar que sea de las primeras afectadas cuando el estrés se convierte en la normal de nuestras vidas. En este espacio encontrarás todos los signos de que tu nivel de cortisol está empezando a afectar a tu organismo.

¿Cuáles son los efectos del estrés en la piel?

Es probable que hayas notado que cuando sufres estrés, tu aspecto desmejora. Y no se trata solo de que tu expresión sea más sombría o tengas ojeras cuando duermes mal, sino que el acné aparece con mayor facilidad o las heridas cicatrizan más despacio, entre otros efectos.

Todos estos signos responden a mecanismos químicos regulados por hormonas en sangre que, a su vez, están respondiendo a un estado de alerta psicológica que dura demasiado. Vamos a ver los más importantes.

Chica rascándose el brazo
El estrés puede provocar urticaria y otros tipos de erupciones cutáneas.

1. Acné

Está demostrado que el estrés psicológico empeora el acné. Al aumentar el nivel de cortisol en la sangre, la piel segrega mayor cantidad de grasa, por lo que la aparición de puntos negros y espinillas suele incrementarse.

2. Dermatitis atópica

La piel se vuelve más sensible en estados de estrés. Esto tiene utilidad, pues los sentidos se agudizan durante momentos de peligro, pero no de forma continuada.

El círculo vicioso entre el picor y el rascado acaba por complicar el estado de la piel, haciendo aparecer esta enfermedad. La dermatitis cursa con ronchas, eccemas o erupciones.

3. Dermatitis seborreica

Siguiendo la línea anterior, en la que se comentaba que el cortisol aumenta la producción de sebo en la piel, también es posible encontrar una dermatitis producida por este fenómeno. Al igual que en la atópica, aparecen lesiones en la piel que se agravan con el rascado continuo.

4. Rebrotes de psoriasis

La psoriasis es una enfermedad crónica caracterizada por la aceleración del ciclo vital de las células de la piel, que mueren antes de tiempo. Sin embargo, se sabe que el estrés propicia la aparición de episodios más frecuentes que los que se tendrían en su ausencia.

5. Signos de envejecimiento de la piel

Cuando la piel detecta eventos estresantes en el exterior, como la temperatura o la presión, envía señales al eje hipotálamo-pituitario-suprarrenal, lo que propicia la liberación de cortisol y otras hormonas que mueven al sujeto a solucionar el supuesto problema.

Este mecanismo de defensa, cuando se activa de forma crónica, afecta al riego sanguíneo que recibe la piel, pues se desvía a músculos y órganos encargados de poner en marcha las respuestas de lucha, parálisis y huida. Así es como aparecen los efectos del estrés en la piel más llamativos:

  • Arrugas.
  • Flacidez.
  • Manchas.
  • Piel apagada.
  • Pérdida de elasticidad.
Mujer con manchas en la cara
El estrés genera la producción de cortisol que inflama la piel.

6. Infecciones y problemas de cicatrización

El estrés también debilita el sistema inmunitario. Por eso, es muy probable que, además de caer enfermo más a menudo, notes que tus heridas cierran más despacio y tienden a infectarse con mayor probabilidad. Esto se observa especialmente en el caso del acné.

Qué hacer para evitar los efectos del estrés en la piel

Puesto que la raíz del problema es el estrés crónico, lo primero que debes atacar es eso. Solucionarlo, sin embargo, es más fácil de aconsejar que de poner en marcha, como sabrán todos aquellos que han recibido el típico consejo de “intenta no estresarte”.

Por eso, nunca desestimes la ayuda de un profesional de la psicología. Afrontar los problemas de la vida en un estado de miedo, nervios y angustia no es fácil y muchas veces no se sabe ni por dónde empezar. Aliviar este estrés no solo mejorará la salud de tu piel, sino tu vida en general.

Por otro lado, mientras solucionas este problema, puedes combatir los efectos del estrés en la piel con un tratamiento que mejore su aspecto y su salud. Para esto puedes consultar a tu médico o a tu personal de estética de confianza.


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