Sadfishing: publicaciones cargadas de angustia emocional

"La vida ya no tiene sentido para mí". Son muchas las personas que publican este tipo de mensajes en sus redes sociales. ¿Cómo saber quién está pidiendo ayuda de verdad y quién desea solo llamar la atención?
Sadfishing: publicaciones cargadas de angustia emocional
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 04 marzo, 2021.

Última actualización: 04 marzo, 2021

El sadfishing define una compleja conducta que todos hemos visto en más de una ocasión. Hay personas que publican en sus redes sociales frases, textos o expresiones con un contenido emocional angustiante y hasta preocupante. Son comunes cosas como «la vida no tiene sentido», «está claro que no le importo a nadie y que cada vez estoy más solo» o peor aún «si desapareciera seguro que a nadie le preocuparía».

En ciertos casos, al leer este tipo de mensajes, uno piensa que lo que busca en realidad esa persona es llamar la atención. Y en ocasiones, puede ser así. Sin embargo, los expertos ponen la atención en este tipo de realidades que se aprecian cada vez con mayor frecuencia en el mundo en línea.

¿Cómo saber si una persona está pidiendo ayuda realmente? ¿Cómo discriminar al buscador de atención de quién está llegando al límite de sus fuerzas? Estamos ante un fenómeno al que quizá, deberíamos prestar mayor atención. Lo analizamos.

Mujer con movil en las manos representando el sadfishing

Sadfishing, las publicaciones tristes del mundo en línea

Somos conscientes de que, a menudo, nuestra realidad se llena de anglicismos y etiquetas que cuesta recordar y hasta manejar. Sin embargo, este recurso resulta útil para describir conductas y situaciones que son nuevas, en especial, cuando proceden del universo digital y en línea. De este modo, el sadfishing hace referencia a la persona que hace públicas sus emociones y pensamientos negativos ante su comunidad virtual.

Como bien señalábamos al inicio, esto es algo que buena parte de nosotros hemos visto en numerosas ocasiones. Por esa razón, si nos interesa este fenómeno es por dos hechos muy concretos.

  • El primero, por conocer cómo juzgan y procesan los lectores este tipo de mensajes.
  • El segundo, por la necesidad de detectar si la figura tras ese mensaje está solicitando ayuda de verdad.

Estoy aquí, quiero que me prestes atención

En una parte de los casos, es solo eso: una llamada de atención. Es como el niño que increpa a los adultos, la voz que reclama ser escuchada y que lo logra apelando a las emociones. En este caso, no hay deseo de manipulación ni de engaño, es un ejercicio de catarsis para lograr que alguien le responda y le valide.

En los últimos meses, y a raíz de la pandemia, los confinamientos y la crisis social, el fenómeno del sadfishing ha aumentado. Algo que todos sabemos es que cuando se echa mano de lo emocional, la empatía de siempre va a responder.

Por ello, cuando encontramos publicaciones del tipo «estoy al límite», «todo esto va a poder conmigo», «cada vez me siento más triste» son intentos no solo de llamar la atención, sino también de encontrar respaldo. De percibir que los demás también sienten lo mismo que uno y que no se está solo.

Los jóvenes de entre 14 y 22 años son quienes más practican el sadfishing (y hay que darles validez)

Ante la duda de si alguien busca solo llamar la atención con su mensaje o si realmente está pidiendo ayuda, siempre es mejor quedarnos con lo segundo y responder. No cuesta nada preguntarte a esa persona si necesita algo. Nunca está de más contactar por privado con quien ha escrito esa frase llena de angustia emocional y consultarte si desea hablar con nosotros de lo que sea.

Estudios, como los realizados por el departamento de pediatría del Providence St. Joseph Health de Washington, nos señalan algo relevante. Buena parte de los jóvenes de entre 14 y 22 años que padecen depresión o ansiedad ven en las redes sociales el único modo de tener contacto con los demás. Por tanto, los mensajes que publican son llamadas auténticas de ayuda.

La mejor recomendación es responder siempre a quien publica este tipo de mensajes

Internet es nuestra ventana al mundo. Hemos llegado a un punto en el que las redes sociales son el mejor altavoz para muchas cosas y hay quien las usa incluso como mecanismo para desahogar pensamientos y necesidades. Los jóvenes de ahora hacen de este medio su lenguaje, su canal y su refugio y esto es algo que no podemos pasar por alto.

Ante prácticas como el sadfishing resulta muy complicado diferenciar qué es cierto de lo que no lo es. Por ello, es importante reflexionar en lo siguiente:

  • La mejor respuesta ante estas situaciones es comunicarnos en privado con esa persona y ofrecerle apoyo.
  • A la hora de responder ante esos mensajes cargados de angustia emocional, evitemos recurrir a la mera simpatía. No nos quedemos con un like o con un “a mí me pasa igual“. Hagamos uso de la empatía. Frases como “siento lo que estás pasando. ¿Cómo puedo ayudarte?” son lo más acertado en estas situaciones.
Hombre leyendo los mensajes del móvil sobre el Sadfishing

El peligro de publicar cómo nos sentimos en las redes sociales

No es bueno. No es recomendable. Mejor no hacerlo. Cuando atravesemos un momento adverso y negativo, no es adecuado hacer públicos en redes sociales nuestros sentimientos. No lo es por varias razones. La primera porque esa huella digital no se va a borrar y todo lo expresado será público.

La segund, porque los trolls existen, porque hay quien usará eso en nuestra contra y casi sin darnos cuenta puede ridiculizar lo que hemos escrito para humillarnos. Esto puede agravar aún más nuestro sufrimiento. Así, la tercera razón por la cual no es bueno hacer este tipo de publicaciones es porque no todo el mundo está capacitado para darnos consejos.

Puede que alguien con toda su buena intención nos diga o proponga algo que en realidad empeore cómo nos sentimos. Al fin y al cabo, lo que más necesitamos en esas circunstancias es la comprensión y el apoyo. Es mejor que la ayuda real la ofrezcan los expertos.

Para concluir solo nos cabe incidir una vez más en lo señalado. No pasemos por alto este tipo de mensajes, no los obviemos ni los dejemos en visto. A veces, quien más necesita es el que menos grita y más escribe donde no debería: en su muro de Twitter o Facebook.

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