El sentimiento de merecimiento: ¿beneficioso o perjudicial?

Desde pequeños, construimos y manejamos una idea de nuestro valor. Lo hacemos en apartados muy específicos, pero también de una forma general. Uno de los puntos más trascendentes de esta idea es que va muy ligada al sentimiento de merecimiento personal.
El sentimiento de merecimiento: ¿beneficioso o perjudicial?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 01 agosto, 2022

¿Qué percepción tienes acerca de ti mismo? ¿Qué expectativas sostienes respecto a tu vida? ¿Te consideras digno de tener éxito, bienestar y relaciones saludables? ¿Sientes que eres una persona extraordinaria? Todas estas cuestiones están relacionadas con el merecimiento, un concepto que se ha estudiado desde diferentes perspectivas por las implicaciones que tiene en la vida diaria de las personas.

Desde que somos pequeños comenzamos a desarrollar las primeras nociones respecto al automerecimiento. A través de la interacción con el entorno y los mensajes recibidos por parte de los adultos más significativos aprendemos a sentirnos más o menos dignos y valiosos.

Algunos padres, sobreprotectores o excesivamente permisivos, educan a sus hijos en la creencia de que ellos son el centro y todas sus expectativas han de ser satisfechas. Otros, en cambio, condicionan en exceso el valor de los hijos en función de sus logros; por ejemplo, ofreciendo premios y castigos en función del comportamiento o el rendimiento académico. Todas estas vivencias van moldeando nuestra comprensión del mundo y tienen repercusiones a futuro.

Padre hablando con su hijo

El lado oscuro del merecimiento

Algunos autores definen el merecimiento como la creencia personal acerca de obtener algo a cambio de nada o el sentimiento de ser digno de ciertos privilegios. De esta manera, las personas con un alto merecimiento esperarían recibir tratos favorables y esperarían que sus expectativas se cumplieran de manera inmediata.

Esta concepción de ser especiales y diferentes y sentirse con más derecho que otras personas es uno de los rasgos del trastorno narcisista de personalidad; pero también parece ser una cualidad común en la denominada generación millennial. Por las condiciones sociales y culturales en las que han crecido, estas personas pueden tener la convicción de que merecen todo lo que desean sin tener en consideración el esfuerzo naturalmente necesario para lograrlo.

Esta actitud puede causar dificultades a diversos niveles:

  • Durante la etapa formativa, la responsabilidad del bajo rendimiento académico se desplaza hacia profesores e instituciones en lugar de ser asumida por el estudiante.
  • En el ámbito laboral, las altas e infundadas expectativas pueden llevar a abandonar rápidamente un puesto de trabajo al no obtener el beneficio o reconocimiento esperado.
  • Esta intolerancia a la frustración puede causar malestar y dar lugar a conflictos interpersonales, al adoptar una actitud de superioridad, egoísta o carente de empatía.

El merecimiento es necesario

Sin embargo, visto desde otra perspectiva, el merecimiento es necesario para el bienestar psicológico y emocional. Podría entenderse como el sentimiento de valía y dignidad personal con independencia de los logros, fallos o cualidades. Supeditar el merecimiento a factores externos puede traer consecuencias negativas, por ejemplo:

  • Sentir que la valía personal depende de la imagen corporal puede contribuir a la aparición de trastornos de la conducta alimentaria
  • Del mismo modo, la falta de merecimiento puede llevar a aceptar y mantener relaciones nocivas. Si una persona no se considera digna de amor y respeto por sí misma, puede terminar por justificar agresiones y malos tratos.
  • Además, algunas investigaciones han encontrado que la falta de merecimiento puede inhibir los esfuerzos por lograr resultados positivos y estados de ánimo agradables. Es decir, el sentirse indigno reduce significativamente la motivación para mejorar los estados internos negativos, especialmente en las personas con baja autoestima.
Mujer triste

Alcanzar un equilibrio

En definitiva, las consecuencias del merecimiento son muy diferentes en función de la definición adoptada. Finalmente, una de las claves para gozar de bienestar personal y de relaciones interpersonales enriquecedoras se encuentra en alcanzar un equilibrio. Es importante contar con un amor propio incondicional que nos permita cometer errores y aceptarnos con ellos; pero, del mismo modo, hemos de hacernos responsables de nuestros actos.

Considerarnos dignos y merecedores de buenos resultados no implica desentendernos del trabajo que se requiere para alcanzarlos, ni tampoco menospreciar el camino de otras personas. El respeto por nosotros mismos y por los demás no está reñido, sino que es complementario, y sentirnos valiosos no significa restar valor al resto.

Por otro lado, pese a que el optimismo sea una buena actitud vital, este no debe conducir a sostener expectativas irreales e inflexibles. Y es que, si bien podemos esperar que el devenir de los acontecimientos nos sonría, no podemos pretender que estos sucedan siempre y sin trabajo por nuestra parte.


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