La baja tolerancia a la frustración, una bomba de tiempo emocional

Paula Aroca · 10 noviembre, 2013

La frustración es un sentimiento de impotencia, una respuesta emocional que emerge cuando ciertos deseos y expectativas no pueden ser cumplidos. Junto con la ira, la frustración es una de las emociones humanas más comunes, que si no aprendemos cómo manejarla y eventualmente superarla, acarrea como consecuencia un sentimiento estable de decepción. Hoy hablaremos de cómo nos afecta la baja tolerancia a la frustración.

No poder resolver los sentimientos de frustración puede llegar a provocar desmotivación y abandono de todas las metas y proyectos en cualquier plano de nuestra vida. Claro, la vida en sí no es fácil y la capacidad de controlar los reveses que el destino nos depara requiere de paciencia, si no ¿qué sería de nosotros si al primer signo de frustración “tiráramos la toalla”?

La baja tolerancia a la frustración nos hace tirar la toalla cuando en realidad tendríamos que ponernos en marcha

¿Por qué es importante aprender a ocuparnos de la baja tolerancia a la frustración?

Como cualquier otra emoción, la frustración tiene que ser controlada y canalizada de manera positiva, de forma que la persona sea capaz de afrontar las dificultades y limitaciones que se le presentan en el día a día.

Superar las dificultades

Es importante recordar que la frustración en sí, es un sentimiento transitorio, un estado de incertidumbre que no nos define como personas. Debemos comprender que pasar por una situación frustrante no significa fracaso alguno, y que desarrollar una tolerancia a la frustración envuelve un proceso de aprendizaje que se inicia desde la infancia misma y nunca se acaba.

Pero, ¿de dónde viene toda esta frustración? ¿Cuáles son sus causas? La baja tolerancia a la frustración depende de estos aspectos principales:

  • El individuo tiene una percepción distorsionada de las situaciones que vive, pues sólo ve el aspecto negativo de las cosas.
  • La persona tiene tendencia a querer controlar cada evento de su vida, y la inhabilidad de mantener este control se ve reflejado en un sentimiento de desánimo.
  • De igual manera, el sujeto siente incapacidad de soportar el malestar que implica afrontar las situaciones dificultosas de la vida.

“Cada día me miro en el espejo y me pregunto: “si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?”. Si la respuesta es “no” durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo”

-Steve Jobs-

Las personas que aprenden a tolerar la frustración viven con menos estrés, porque son capaces de ver en cualquier problema una oportunidad y, consecuentemente, tienen la claridad suficiente para buscar soluciones adecuadas, pues no responden con una intensidad desmesurada ante cualquier inconveniencia.

Cómo manejar la frustración

Cualquier ser humano se ha sentido frustrado en un momento u otro, y a pesar de que la frustración es una emoción que no puede ser eliminada por completo, con un poco de paciencia sí es posible aprender a controlarla.

Mujer respirando en su lugar de trabajo

Para ello, debemos:

  • Crear consciencia del tipo de sentimientos y emociones que la frustración genera en nosotros y analizarlos.
  • Aprender a asimilar el hecho de que los deseos no son necesidades que requieren una resolución inmediata.
  • Reconocer que la perfección no existe, y que ser absurdamente exigente con uno mismo precipita la frustración, pues paraliza la productividad y capacidad de ser creativo.
  • Controlar los impulsos negativos que son perjudiciales para las metas y la estabilidad emocional del individuo. Recordar las consecuencias negativas que los impulsos causaron en situaciones pasadas permite a la persona aprender a no tomar decisiones apuradas como resultado de su frustración.

La baja tolerancia a la frustración hace que tu vida se desequilibre

La tolerancia a la frustración es una virtud que necesita desarrollo y mucha paciencia. No hay mal que por bien no venga, y a pesar de que ciertas situaciones pueden causar molestias o malestares en el presente, la satisfacción de haber superado las dificultades, a largo plazo, será infinita.

Pon en práctica todos los consejos que te hemos brindado y descubre cómo dejar de tener baja tolerancia a la frustración. Tu vida volverá, entonces, a gozar del bienestar que te mereces.