Trainspotting, los efectos de las adicciones

Leah Padalino · 17 enero, 2018

Trainspotting es una película escocesa de 1996 dirigida por Danny Boyle; una película clave del cine europeo que hasta tuvo una secuela 20 años después, T2: Trainspotting. Lo cierto es que, por mucho tiempo que pase, resulta difícil olvidar a sus icónicos personajes, sus peculiares reflexiones sobre la vida y el turbio mundo por el que se mueven. Trainspotting no es una película para todos los públicos y tampoco quiere serlo, no es una película dramática, pero tampoco es una comedia…

Trainspotting es otra cosa, es una outsider, es el retrato de una sociedad que se volvió adicta a las drogas, especialmente, a la heroína. Y allí es dónde nos lleva, ante unos auténticos filósofos del siglo XX que eligen vivir al margen de la sociedad, cuya única aspiración en la vida es estar colocados. Todo esto puede sonar muy violento, pero al ver la película descubrimos todo un universo fascinante, un punto de vista que pocas veces se ha tratado con tanta profundidad en el cine.

Trainspotting es agresiva, directa y sarcástica. Los personajes están realmente bien dibujados y las escenas son de lo más variopinto: tenemos las calles de Edimburgo, el peor baño de Escocia, una sobredosis amenizada por la mítica Perfect day de Lou Reed, la perturbadora escena del bebé, etc.

Sin duda, una película imperdible, que habla sin tapujos, aunque plagada de metáforas, y amenizada por una banda sonora de lo más acertada. Toda una obra de arte del siglo XX.

“Más o menos por entonces, Spud, Sick Boy y yo tomamos la saludable, documentada y democrática decisión de volver a engancharnos a la heroína lo antes posible”.

-Renton, Trainspotting-

La filosofía de Trainspotting

La película se centra especialmente en 4 personajes, cada uno de ellos con motivaciones y perspectivas de la vida muy distintas:

  • Renton: es el protagonista, un joven adicto a la heroína que un día decide desengancharse.
  • Spud: amigo de Renton, es probablemente el personaje al que vemos más enganchado y más afectado por el consumo, caracterizado como el típico “colgado” o “tonto” por culpa de las drogas. Sin embargo, Spud no presenta ningún tipo de maldad, es el único al que se podría llamar realmente amigo.
  • Sick Boy: es otro de los amigos de Renton, aunque su lealtad es muy dudosa; al enterarse de que Renton va a dejar las drogas, decide hacer lo mismo solo por fastidiar. Se caracteriza por ser un fanático del cine y totalmente amoral.
  • Begbie: es el mayor del grupo, pero también el más conflictivo, no es un adicto, pero es un personaje muy violento. Convive con el resto porque huye de la policía, parece que los demás le tienen miedo y es una especie de líder.

La idea de la vida que nos plantean es una especie de esclavitud: trabajar para pagar facturas, para tener una tele gigante, elegir una pareja, unos amigos, una profesión… Todo parece ser a base de elecciones, pero son elecciones realmente condicionadas que encajan en el molde social establecido. ¿Qué ocurre con aquellos que no quieren elegir? Deciden decantarse por vivir totalmente al margen de este sistema.

“Coge el mejor orgasmo que hayas tenido, multiplícalo por mil y ni siquiera andarás cerca”.

-Renton, Trainspotting-

Para Renton, elegir una vida y seguir el modelo social es muy complicado, es aburrido y vacío. Por ello, decide ser un adicto, así, su única preocupación es conseguir dinero para poder consumir. Trainspotting nos acerca a otra filosofía de vida, nos acerca al punto de vista del adicto. El propio Renton nos explica que su elección es muy sencilla, es por puro placer, no hay más; claro que sabe que las consecuencias de su adicción no serán buenas, claro que sabe los riesgos que corre al adentrarse en ese mundo; pero aún así, decide entrar.

Estamos, por tanto, ante una especie de hedonismo contemporáneo, al margen de lo establecido, donde la felicidad y la finalidad de la vida se resumen en una palabra: placer, y a esa búsqueda del placer absoluto se llega a través del consumo.

Personajes de Trainspotting sentados en un sofá

A pesar de toda esta búsqueda del puro placer, Renton nos explica que todos, o casi todos, en algún momento dado han decidido alejarse de las drogas, volver al mundo real y llevar lo que se considera una vida normal. La escena del baño es crucial para entender esta decisión, pues es una especie de retrato de la vida de Renton; es una escena desagradable, pero muy compleja. El baño es un reflejo de su vida, de cómo es su relación con la heroína.

Trainspotting pone ante nuestros ojos otra perspectiva de la vida, y nos explica el trasfondo de esta elección. Para estos personajes, el mundo real es sinónimo de esclavitud, de infelicidad; por ello, deciden escapar de esa realidad y sumergirse en un nuevo estado mental; otra forma de vida que surge, precisamente, como reacción al sistema.

“Cuando estás enganchado solo tienes una preocupación: pillar; y cuando te desenganchas, de pronto, tienes que preocuparte de un montón de otras mierdas”.

-Renton, Trainspotting-

Trainspotting y las adicciones

Trainspotting nos acerca a la realidad del drogodependiente, a todo ese “submundo” que no vemos, pero que está ahí. Trainspotting no es una oda a las drogas, sino más bien el retrato de una generación y las repercusiones que tuvo el abuso de sustancias sobre ella. La heroína fue una especie de epidemia a finales del siglo XX, enganchó a infinidad de jóvenes y se cobró innumerables vidas, no solo por su abuso, sino porque propició la propagación de enfermedades como el VIH. Todo esto, unido a las reflexiones filosóficas de los personajes, aparece en Trainspotting.

Trainspotting es el viaje de Renton, el viaje de las adicciones; del éxtasis y la euforia inicial, nos lleva a la miseria y a una caída en picado sin paracaídas. Entre toda esta historia, aparece el personaje de Diane, una joven adolescente con la que Renton mantiene relaciones. Esta chica, pese a su juventud será una especie de conciencia para Renton, ella será la que le aporte un poco de realidad a su vida, le hará ver que el mundo está cambiando, que la música que él escucha ya no está de moda y que hay más caminos además de la droga.

Hombre fumando

El mundo avanza a velocidad vertiginosa, todo cambia, desde los gustos hasta las profesiones. Pero en el mundo en el que viven Renton y sus amigos parece que el tiempo se haya detenido, al vivir ajenos a todo lo externo, no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Todos estos cambios, por supuesto, también se dan en las drogas; a finales del siglo XX, la estrella era la heroína, mientras que, en la actualidad, otras drogas como la cocaína le han ganado el terreno. Esto ya nos lo advierte Diane, pero también lo vemos muy bien reflejado en la secuela, T2: Trainspotting.

Trainspotting también nos acerca al difícil proceso de desintoxicación. Renton se prepara minuciosamente para sobrellevar el “mono” lo mejor posible, se encierra en una habitación y se hace con todo un arsenal de productos “anti-mono”, entre los que destaca el valium. Renton nos dice que lo ha conseguido gracias a su madre que “es también, a su modo casero y socialmente aceptable, una drogadicta”, cuestionando así el uso de ciertos fármacos.

Trainspotting profundiza en la perspectiva del drogodependiente de una forma muy audaz, abarcando absolutamente todo: desde la primera toma de contacto, la adicción en estado puro hasta la desintoxicación, la recaída y una sobredosis casi poética. De una situación desagradable, logra hacer una película fascinante que nos permite comprender una realidad que, muchas veces, nos es ajena.

“Yo elegí no elegir la vida; elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones, ¿quién necesita razones cuando tienes heroína?”.

-Renton, Trainspotting-