7 signos de adicción - La Mente es Maravillosa

7 signos de adicción

Carolina López De Luis 24 mayo, 2016 en Psicología 650 compartidos

La adicción consiste en la repetición de una conducta, ya sea el consumo de drogas u otra actividad, de manera excesiva, en la que se está pensando gran parte del día y que se anhela realizar (craving) de manera impulsiva, a pesar de saber que es perjudicial para uno mismo.

Lo que caracteriza a todos los tipos de dependencias, no es la repetición excesiva, aunque es un indicador importante, sino la pérdida de control. La experiencia es buscada con ansia, produciéndose una relación de placer momentáneo/culpa prolongada. Existen diferentes señales que pueden avisarnos de que una persona tiene una adicción.

1. Oscilaciones de humor

Una de las señales que pueden darnos una pista sobre si se trata de una adicción son los cambios bruscos de humor. La persona dependiente pasa de estar eufórico, pudiendo en muchas ocasiones coincidir con el momento en el que está consumiendo, a tener un ánimo depresivo, decaído, incluso con apatía, sin tener ganas de hacer ningún tipo de actividad.

En las ocasiones en las que predomina el ánimo depresivo, suelen buscar estar solos para poder estar en contacto con su adicción y calmar su malestar. A medida que la adicción va avanzando, los periodos de decaimiento y apatía son más habituales y duraderos.

chica adolescente víctima de una adicción

2. Aislamiento

La persona presa de una adicción tiende a alejarse de los demás cuando se agrava la dependencia y la gente de su alrededor comienza a detectar que algo no va bien.

Aquellos que antes eran una buena compañía ahora son un obstáculo para hacer lo que desea en cada momento y un recordatorio de que aquello que está haciendo le está perjudicando.
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Incluso las adicciones que comienzan en un entorno social pueden acabar siendo un hábito que se realiza a solas. Es el caso, por ejemplo, del consumo de alcohol, . Ya sea porque no quieren que le sermoneen, o porque no se sienten cómodos con la presencia de otros, las personas con adicciones se aíslan.

3. Dificultad para conciliar el sueño

Surgen cambios en el sueño, tanto en la cantidad de horas dormidas como en los horarios en los que se duerme. Es muy habitual que la persona adicta comience a acostarse muy tarde y dormir muy pocas horas.

Si se es adicto a alguna sustancia y ese día no se ha consumido, es probable que no se pueda conciliar el sueño hasta hacerlo. Algo que le lleva a buscar una dosis a altas horas de la noche para poder calmar la ansiedad que le está provocando insomnio.

En adicciones como el juego patológico, los horarios de sueño también pueden cambiar. Es común encontrar en la sala de un casino jugadores a altas horas de la madrugada, incluso teniendo obligaciones al día siguiente. Esto va a dificultar el cumplimiento de sus obligaciones.

Hombre con una adicción frente a un espejo

4. Irritabilidad

Independientemente del carácter que se tenga antes de volverse adicto, es probable que la persona esté más irritable de lo que solía estar. El adicto se enfada sin razones aparentes, le molestan cosas o personas que antes no lo hacían y no tolera que se hable del problema que tiene.

Hablar con el adicto sobre la peligrosidad de lo que está haciendo u ofrecerle ayuda se vuelve prácticamente imposible sin que tenga una reacción violenta y de negación.
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5. Falta de concentración y problemas de memoria

Cada vez se hace más difícil atender ya sea en clase o en el trabajo. Casi todos los pensamientos van dirigidos al objeto de la adicción en cuestión y prestar atención a cualquier tarea se hace muy difícil.

Esta falta de concentración impide que se memoricen datos o se recuerden hechos concretos, lo que va a causar serios problemas en el desempeño profesional. Este signo se hace más evidente en las personas que sufren una adicción a sustancias, ya que muchas de estas interfieren en la atención y en la memoria, como el alcohol.

6. Incumplimiento de responsabilidades

Mujer triste que sufre una adicción

Con el tiempo la droga o conducta que se realiza se hace con más asiduidad, en mayores cantidades y durante mayores lapsos de tiempo. En cualquier caso, esto implica prescindir de cumplir con las responsabilidades de uno mismo. Además, este incumplimiento se produce en casi todos lo ámbitos de su vida: profesional, familiar, social…

La persona con adicción progresivamente va abandonando aquellas cosas con las que que anteriormente siempre cumplía, como terminar los informes del trabajo a tiempo, ir a buscar a sus hijos al colegio o aprobar los exámenes de la facultad. De repente, las responsabilidades pasan a un segundo plano, ocupando la adicción la prioridad absoluta.

7. Abandono de las aficiones anteriores a la adicción

Llega un momento en el que no solo el consumo es placentero, sino que se convierte en la única fuente de placer. Las aficiones que pudiera tener antes ya no significan nada en su vida, no son más que un obstáculo que le impide llegar a su objetivo principal: la droga o conducta de la que es esclavo.

Todos los aspectos de su vida que eran importantes van desapareciendo, ¿para qué perder el tiempo en actividades que no me satisfacen igual? De manera inconsciente van eliminando todo aquello que no va dirigido a saciar su necesidad más inmediata.

Carolina López De Luis

Psicóloga, Máster y doctoranda en Neurociencias. Me apasiona estudiar los procesos neurológicos que subyacen a nuestro comportamiento, emociones y salud.

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