Los episodios maníacos o la euforia inadecuada

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 19 diciembre, 2017
Gema Diez · 14 enero, 2014

Los episodios maníacos se definen por presentar un estado de ánimo anormal, elevado e irritable que al menos debe de durar una semana.

Además, estos episodios deben de ir acompañados de al menos tres de los siguientes síntomas: la autoestima y grandiosidad, disminución de la necesidad de sueño, presión del habla, fuga de ideas, distracción, aumento de la participación en actividades dirigidas a un fin o agitación psicomotora e implicación excesiva en actividades placenteras, con un alto grado para producir graves consecuencias.

La alteración es grave y llega a provocar un deterioro notable en el funcionamiento social o laboral, con la presencia de síntomas psicóticos. Los episodios maníacos nunca son debidos a los efectos fisiológicos directos de abuso de drogas, terapias o medicamentos, ni tampoco debido a enfermedades, como puede ser un tumor cerebral.

Características de los episodios maníacos

Conoce las principales características que se pueden ver en personas que sufren de episodios maníacos. Entre los síntomas se pueden destacar los siguientes:

Euforia

El estado de ánimo se mantiene elevado, eufórico, y no suele ser alegre. Además, las personas que conocen bien al afectado, pueden ver claramente un estado de  ánimo excesivo con un entusiasmo indiscriminado que no cesa, en las relaciones interpersonales, sexuales o laborales.

Hombre saltando por episodios maníacos

Irritabilidad

En individuos con episodios maníacos, la alteración del estado de ánimo predominante puede ser la irritabilidad, sobre todo cuando se ven frustrados los deseos de la persona, y más concretamente una alternancia entre la euforia y la irritabilidad.

Autoestima exagerada

Está presente una autoestima, que va desde la autoconfianza a una grandiosidad marcada, pudiendo alcanzar proporciones delirantes. Además, estas personas  pueden dar consejos sobre cuestiones sobre las que no tienen un conocimiento y son comunes los delirios de grandeza, como tener una relación especial con Dios o con alguna figura pública destacada.

Locuacidad excesiva

Hombre hablando sin parar en episodios maníacos

El discurso de un maníaco es fuerte, rápido y difícil de interrumpir. Pueden hablar durante horas y horas, y se caracteriza por bromear, y hacer juegos de palabras o realizar sonidos en lugar de elegir palabras; otras veces destacan las quejas y los comentarios hostiles o furiosos.

Incoherencias

Los  pensamientos discurren rápidamente, con evidente fuga de ideas y un acelerado y continuo habla, con cambios bruscos de un tema a otro, pudiendo tornarse el habla a incoherente y desorganizado.

Es evidente la distracción, dada la incapacidad de detectar  los estímulos externos, que consideran en muchas ocasiones irrelevantes. Además, existe una disminución de la capacidad para diferenciar  los pensamientos más relevantes o irrelevantes.

Actividad excesiva

Existe un aumento de la actividad, que implica una planificación y una participación excesivas en múltiples actividades. También hay un aumento del deseo sexual y de las fantasías. Además, la persona que sufre de episodios maníacos puede embarcarse simultáneamente en varios proyectos empresariales sin tener en cuenta los riesgos que conllevan.

Hombre corriendo por un acantilado

Demasiada interacción

También aumenta considerablemente la sociabilidad con amigos, conocidos o incluso con extraños a cualquier hora del día, sin tener en cuenta que puede resultar intrusivo y dominante. Son personas inquietas y con agitación psicomotora, pudiendo llevar varias conversaciones a la vez.

Trastornos asociados a los episodios maníacos

Además de todo lo anterior, hay que saber que la persona que sufre estos episodios maníacos, por lo general, no lo reconoce y se resiste a cualquier tratamiento. Pueden decidir cambiar de aspecto, viajar lejos o realizar un sinfín de actividades a veces sin demasiado sentido. En algunos casos, incluso, pueden resultar agresivos.

Sin embargo, cuando esos episodios maníacos pasan puede que quienes los hayan sufrido sientan vergüenza o pena por ello. Incluso pueden aparecer ciertos síntomas depresivos, que pueden ser muy breves o durar días. Síntomas que pueden haberse mostrado ya durante el episodio maníaco.

Imagen cortesía de J.Seijo Photography/flickr