Enfermedades raras visuales: lo que veas, no siempre lo creas

Enfermedades raras visuales: Lo que veas, no siempre lo creas

Alex Bayorti 8 Noviembre, 2012 en Curiosidades 0 compartidos

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha rendido pleitesía a la mirada. El mismo ojo de Dios de la cultura judeocristiana o la mirada de Osiris así lo atestiguan. De hecho, una de las discapacidades más temidas por muchos hasta bien entrado el siglo XX era justamente la invidencia por esa oscuridad que parecía cernirse sobre quién lo padecía así como por la marginación social y laboral que sufrían.

Pero, ¿Qué ocurriría si nuestras retinas estuvieran perfectamente y fuera nuestro cerebro el que decidiera “engañarnos” como si de una psicosis como la esquizofrenia paranoide fuera? ¿Y si, de repente, viéramos el mundo más pequeño, solo la mitad del mundo, el mundo estático o simplemente no fuéramos capaces de recordar las caras de nuestra familia o amigos?

Cuáles son las enfermedades raras visuales más sorprendentes:

Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

La micropsia alude a esta popular novela del matemático y filósofo involuntario Lewi Carroll, quien describía en uno de sus populares cuentos que la niña podía hacerse más pequeña a placer. A pesar del fascinante marco mítico que envuelve a esta enfermedad es un duro trastorno en la percepción visual que afecta principalmente a personas con migrañas y niños sanos, o aquellos que ya están marcados por alguna psicosis grave. A grandes rasgos, el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas consiste en que el sujeto ve los objetos, animales o personas del entorno mucho más pequeños de lo que son. ¿Imaginas tu vida creyendo que el Doberman del vecino es un chihuahua? Esta enfermedad es anárquica en cuanto a la aparición y, mientras que algunos objetos se ven tal y como son, otros quedan “empequeñecidos” por obra y gracia de la mente de la persona afectada.

Negligencia hemisférica

De todas las cosas que hay que mirar y observar en esta vida, normalmente se nos suelen escapar una ingente cantidad de las mismas debido a cuestiones diversas. ¿Qué ocurriría si además de la limitación ya establecida, se nos quitara la mitad de la realidad sensible que percibimos con la vista? Esto es exactamente lo que siente una persona que padece la enfermedad de negligencia hemisférica, hasta el punto de que el afectado realizará todo tipo de acciones como escribir o comer en base a la realidad que él percibe, es decir, la mitad del papel o la mitad del plato. La causa de esto es el fallo en los nervios visuales de un solo hemisferio.

Ceguera al movimiento

Imagínate por un momento que vas a ver las hermosas cataratas del Niágara y cuando llegas la cascada está congelada, como si se hubiera detenido en el tiempo. Esto es, en un caso extremo, la ceguera al movimiento, y aunque este no es el ejemplo que mejor retrata el calvario por el que pasan sus afectados, solamente hay que imaginarse otras situaciones más cotidianas como servir café o ver una película. En estos casos, la persona que tiene la enfermedad de ceguera al movimiento verá una cascada inmóvil de café así como un fotograma de muchos.

Síndrome de Capgras

Una mañana Sara se despierta en su cama y ve junto a ella a una persona que no reconoce; que conoce, pero que no es capaz de relacionarla con su compañero sentimental. Asustada, zarandea al individuo, quién se despierta diciendo: “Cariño, soy yo, tu marido”. Su respuesta no se hace esperar: ¿Cómo qué mi marido? Eso es mentira, tú no eres nada mío. Mentiroso. Impostor. Quiero ver a mi marido, ¿Qué has hecho con él? Esta pequeña muestra pone de manifiesto lo que es el Síndrome de Capgras en el que el individuo sufre un caso de desconexión del centro visual con la memoria afectiva.

Alex Bayorti

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