La etapa de las operaciones concretas del desarrollo de Piaget

La etapa de las operaciones concretas forma parte de la conocida teoría del desarrollo de Piaget que explica la formación del pensamiento lógico en niños.
La etapa de las operaciones concretas del desarrollo de Piaget
Angela C. Tobias

Escrito y verificado por la psicóloga Angela C. Tobias.

Última actualización: 06 diciembre, 2022

La etapa de las operaciones concretas forma parte de la teoría del desarrollo propuesta por Jean Piaget, cuyos descubrimientos han sido fundamentales en el devenir de la psicología positiva. Según la misma, el pensamiento del niño tiene unas características únicas que irán variando en función de la etapa madurativa y la interacción con el ambiente.

En este artículo, te explicamos cómo funciona la lógica de un niño que se encuentra iniciando la etapa de las operaciones concretas, cómo es su visión del mundo y qué problemas es capaz de resolver.

La teoría del desarrollo cognitivo de Piaget

Si se puede decir algo del psicólogo suizo Jean Piaget es que revolucionó por completo las teorías del desarrollo infantil y el concepto de inteligencia que se tenía hasta entonces. Con su teoría del desarrollo, puso en duda que los niños fueran pensadores menos competentes que los adultos o que fueran moldeados a merced del ambiente, como se pensaba hasta los años cuarenta.

De esta forma, Piaget demostró a través de ingeniosos experimentos que las formas de pensamiento infantiles no eran inferiores a las de los adultos, sino totalmente distintas. Con su teoría del desarrollo, describió a los infantes como unos «pequeños científicos» que operan activamente con el ambiente, experimentando y modificando su pensamiento en función de sus hallazgos.

Para Piaget, los niños van construyendo una serie de representaciones mentales del mundo conformes a su etapa madurativa. A medida que van interaccionando con el ambiente, observan las discrepancias entre este mapa mental que poseen y la realidad que perciben. Esto les permite ir modificando esta concepción progresivamente.



Niño

La etapa de las operaciones concretas

Piaget dividió su teoría del desarrollo en cuatro etapas principales: la etapa sensoriomotora, la preoperacional, la etapa de las operaciones concretas y, por último, las operaciones formales. Todos los niños transitan las etapas en el mismo orden hacia un pensamiento que evoluciona en complejidad y abstracción.

Según la teoría piagetiana, la etapa de las operaciones concretas se adquiere entre los siete y los once años de edad. Aunque, el autor reconoce la existencia de una gran variabilidad individual y cultural. Esta tercera etapa de la teoría del desarrollo se considera fundamental al plantearse como el inicio del pensamiento lógico u operativo en el niño.

En la etapa de las operaciones concretas, el niño ha adquirido la suficiente maduración biológica para empezar a operar a través de reglas. Es decir, esta etapa se caracteriza por el desarrollo de un pensamiento lógico que ya no necesita tanto de una manipulación física. Además, le permite una reflexión mucho más flexible, no basada únicamente en las apariencias de los objetos.

Según los experimentos de Piaget, un niño que se encuentra en la etapa de las operaciones concretas podría ordenar una serie de palitos por tamaño mentalmente sin tener la necesidad de manipularlos de forma física.

En este momento los niños se encuentran lo suficientemente maduros como para emplear la lógica y sus reglas para llegar a conclusiones. Sin embargo, aún no son capaces de pensar de forma abstracta o hipotética, por lo que solo pueden aplicarlas a elementos físicos; su raciocinio se ve limitado por lo que pueden oír, tocar y experimentar. Es por esto que la etapa se denomina de las operaciones concretas.

Operaciones fundamentales de la etapa de las operaciones concretas

Según la teoría del desarrollo de Piaget, en la etapa de las operaciones concretas el niño adquirirá varias operaciones fundamentales que se describen a continuación:

  • La seriación es la capacidad que permite comparar elementos y ordenarlos en base en sus diferencias. Esta operación es necesaria para el manejo de los conceptos como los números, el tiempo, las medidas o la orientación. En un ejemplo práctico, un niño que todavía no ha llegado a la etapa de las operaciones concretas tiene un concepto del tiempo en el cual no diferencia entre un minuto y una hora.
  • La clasificación es la habilidad que permite catalogar los objetos según sus características y determinar si pertenecen a un conjunto determinado o a una jerarquía. Así, un niño que no ha llegado a adquirir las habilidades propias de la etapa de las operaciones concretas no entendería la relación jerárquica entre ser humano y mamífero. Es decir, no llegaría a comprender que todos los seres humanos son mamíferos, pero no son los únicos mamíferos entre los seres vivos.
  • La operación que hace referencia a la conservación se refiere a que el objeto puede ser el mismo a pesar de los cambios en su apariencia. Dicho de otra forma, la redistribución de un elemento no afectaría a cualidades como su masa, volumen o longitud. Un posible experimento al respecto podría consistir en mostrar a un niño un vaso de agua y verterlo, sin variar la cantidad, en otro más pequeño. Si preguntáramos a un niño -que no ha iniciado la etapa de las operaciones concretas- si hay la misma cantidad, nos respondería negativamente. Curiosamente, en este aspecto se produce lo que se conoce como desfase horizontal, y es que algunas formas de conservación (como la masa) se entienden antes que otras; por tanto, hay una cierta inconsistencia en el desarrollo.
Niño contando números
  • El descentramiento es la capacidad para considerar varios aspectos de una misma situación. Por ejemplo, ahora pueden tener en cuenta la altura de un vaso y su anchura a la vez; anteriormente, solo eran capaces de centrarse en una de estas cuestiones para dar una respuesta.
  • En la etapa de operaciones concretas, los niños son capaces de hacer relaciones espaciales. Esto le permite interpretar un mapa, ir y venir de la escuela, estimar cuánto tiempo se emplea para ir de un lugar a otro y recordar la ruta y los puntos de referencia que existen en un camino. Por ejemplo, el niño usa un mapa para buscar un objeto oculto y también puede dar a otra persona instrucciones para encontrarlo.
  • Otro desarrollo clave en esta etapa es la capacidad de formar juicios de causalidad. Por ejemplo, el niño sabe que los objetos colocados en cada lado de una balanza afectarán la inclinación de esta.
  • Los niños también adquieren habilidades para resolver problemas aritméticos simples planteados en palabras. También pueden contar mentalmente y de manera ascendente.
  • El desarrollo cognoscitivo durante esta etapa les permite a los niños formar conceptos más complejos de sí mismos y mejorar la comprensión y el control de sus emociones. Antes de entrar en esta etapa, los niños tienen dificultades con los conceptos abstractos y con la conexión de las diferentes dimensiones del yo. Sus autoconceptos se concentran en atributos físicos, posesiones y descripciones globales. Sin embargo, alrededor de los siete u ocho años, los juicios acerca del yo se vuelven más conscientes, realistas, equilibrados y generales a medida que los niños forman sistemas representacionales.
  • La etapa operacional concreta está marcada por la disminución del egocentrismo. En etapas anteriores, los niños tiene problemas para tomar la perspectiva de los demás, en cambio, en la etapa concreta pueden pensar sobre las cosas de la manera en que los demás las ven.
  • Por último, la transitividad es la capacidad para establecer deductivamente la relación que existe entre dos elementos. Por ejemplo, comprender que si un perro es un mamífero y un caniche es un perro, entonces el caniche es un mamífero.

Críticas a Piaget

Los postulados y experimentos de Piaget recibieron varias críticas posteriores que ponían en duda la validez de sus hallazgos. Algunas de las más significativas fueron las siguientes:

  • Rose y Blank (1974) demostraron que la forma de preguntar a los niños sobre la conservación podía alterar su respuesta. Si se les hace la misma pregunta dos veces (antes y después de la transformación) pueden cambiar su respuesta por entender que, si se les vuelve a preguntar, es porque la primera vez han fallado. Al preguntarles solo una vez muchos más niños de menor edad ofrecían respuestas correctas.
  • McGarrigle y Donaldson (1974) comprobaron que, si los niños veían a los adultos realizar la alteración (por ejemplo, moviendo una serie de dulces), daban por hecho que este había sido un cambio significativo y respondían que el número ya no era el mismo. En cambio, cuando esta alteración se produce de manera accidental (un travieso oso de peluche descoloca los dulces) son capaces de saber que sigue habiendo el mismo número de ellos.
  • Dasen (1994) puso de relieve que el desarrollo cognitivo no es puramente dependiente de la maduración, sino que el contexto cultural tiene una gran relevancia. Por ejemplo, vio que los niños aborígenes del desierto australiano adquirían la capacidad de conservación más tarde que los niños suizos; sin embargo, su conciencia espacial (que les era mucho más útil en su contexto) se desarrollaba antes.

La etapa de las operaciones concretas: «el niño práctico»

A pesar de las críticas, es innegable que la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget construyó las bases de la psicología evolutiva actual. Por primera vez, se propuso una visión del pensamiento particular y único del niño. Además, se describieron los procesos de maduración biológica y la relación con el ambiente que subyace al desarrollo de los procesos mentales.

La etapa de las operaciones concretas supone la tercera etapa de las fases descritas por las teorías piagetianas. En esta etapa fundamental, el niño adquirirá nociones lógicas y gozará de un pensamiento más flexible. Las operaciones principales que se adquieren en esta etapa de las operaciones concretas son la seriación, la conservación y la clasificación. Estas tres habilidades le permitirán resolver problemas de forma más sistemática.

La etapa de las operaciones concretas se suele describir como el nacimiento de «el niño práctico», ya que este ha superado las anteriores etapas relacionadas con el aprendizaje a través de la actividad y la intuición. Se convierte en un niño práctico que deja de aprender por ensayo o error, adquiriendo una lógica propia de un pequeño científico.



Actividades para la etapa operativa concreta

A continuación, hay una lista de actividades divertidas que se pueden realizar junto con el niño para fortalecer las habilidades de esta etapa.

  • El vaso de leche: toma un pequeño cartón de leche y viértelo en un vaso alto y angosto. Luego, haz lo mismo, pero en un vaso corto. Pregúntale al niño qué vaso contiene más.
  • Construir torres: las piezas de lego también pueden enseñar conservación. Construye una gran torre y luego deja que el niño la divida. Ahora pregúntale: «¿Había más piezas en la torre construida o en la torre destruida?»
  • La fiesta sorpresa: pídele al niño que piense una fiesta sorpresa para la abuela. Tendrá que pensar en las comidas favoritas de ella e incluso qué tipo de regalo querría la abuela. Lo que se busca con esta actividad es salga de su propio círculo egocéntrico.
  • Contar historias: toma la historia favorita del niño y escríbela. Luego corta la historia en párrafos. Juntos, pueden poner la historia en secuencia.
  • Matemáticas en la cocina: hornea galletas (u otro producto) con chispas de chocolate y usa las tazas medidoras para que el niño tenga un buen sentido de las fracciones. Habla sobre qué ingrediente representa la mayor cantidad y haz que él o ella las enumere en orden.

Para terminar, es posible que, aunque el niño haya entrado en la etapa de operaciones concretas, siga teniendo problemas con los conceptos abstractos. Esto puede ser normal, siempre y cuando el niño no tengas problemas en su desarrollo. Cada niño crece a su propio tiempo y alcanza estos y otros hitos a su propio ritmo. Tu tarea es estar allí acompañándolo y animándolo.

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  • Dasen, P. (1994). Culture and cognitive development from a Piagetian perspective. In W .J. Lonner & R.S. Malpass (Eds.), Psychology and culture. Allyn and Bacon.
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