¿Qué es el pensamiento abstracto?

03 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana
¿Qué es el pensamiento abstracto? Descúbrelo a través de un repaso por sus características, funciones, ejemplos y diferencias con el pensamiento concreto.

Seguro que has escuchado a hablar alguna vez del pensamiento abstracto, pero… ¿realmente sabes en qué consiste? Se trata de un tipo de pensamiento que nos permite reflexionar sobre cosas que no están presentes en el espacio y momento actual. También nos permite reflexionar sobre conceptos y principios generales, tanto en nuestra vida cotidiana como en un ámbito más académico o profesional.

¿Presenta alguna ventaja el pensamiento abstracto? Un estudio del 2006, elaborado por la University of Amsterdam, llegó a la conclusión de que las personas se sienten más poderosas cuando se les permite pensar de manera abstracta. Esto podría ser una prueba a favor de la ventaja del pensamiento abstracto frente al pensamiento concreto, que tendría un carácter más restrictivo.

¿Quieres saber más sobre este tipo de pensamiento? ¿En qué se diferencia de su “opuesto”, el pensamiento concreto? ¿Para qué sirve y qué beneficios presenta? ¡Te lo contamos todo aquí!

Hombre con símbolos en la cabeza para representar el pensamiento abstracto

¿Qué es el pensamiento abstracto y para qué sirve?

Según el Psychology Dictionary, el pensamiento abstracto es aquella capacidad de captar lo esencial y las propiedades comunes. Serviría para mantener los diferentes aspectos de una situación en la mente, para prever y planificar el futuro, para pensar simbólicamente y sacar conclusiones. Sería lo opuesto al pensamiento concreto, que en este caso es aquel pensamiento literal basado en el tiempo y el espacio presente.

¿Para qué sirve este tipo de pensamiento? El pensamiento abstracto, como ya hemos visto, nos permite darnos cuenta de las relaciones entre diferentes ideas, creencias o elementos del entorno tanto externo como interno. Además, nos ayuda a: innovar, crear, imaginar, desarrollar nuevas ideas, aprender de vivencias pasadas y reflexionar sobre el futuro.

Este tipo de pensamiento, además, constituye una habilidad cognitiva. Más concretamente, se trata de una de las últimas habilidades cognitivas que adquirimos los seres humanos a nivel evolutivo. Sin más dilación, vamos a conocer más sobre este tipo de pensamiento a través de una síntesis de sus características.

“El pensamiento es la principal facultad del hombre, y el arte de expresar los pensamientos es la primera de las artes”.

-Étienne Bonnot de Condillac-

Características

De forma resumida, podemos enumerar una serie de características del pensamiento abstracto que hacen alusión a su forma, contenido y funciones:

  • Se centra en los elementos que no están presentes (va más allá del entorno actual).
  • Permite imaginar, crear e innovar.
  • Estimula el pensamiento reflexivo y profundo.
  • Nos ayuda a encontrar significados diversos para cada situación.
  • Nos permite pensar de forma abstracta, creando ideas de su misma tipología.
  • Es un pensamiento hipotético-deductivo (nos permite construir hipótesis sin la necesidad de ponerlas a prueba empíricamente).
  • Se trata de un pensamiento flexible, que estimula el debate.

Ejemplos

Para entender mejor este tipo de pensamiento, pensemos en ejemplos concretos, como lo sería una persona que piensa más allá de lo que está justamente enfrente suyo. De forma ilustrada: imagina una persona que está pensando en un libro concreto; usará el pensamiento abstracto cuando piense en múltiples libros, libros que no tienen por qué estar en la misma habitación o delante suyo.

También puede pensar en los libros que le representan, en los libros que ha leído, en los libros que representan “X” temas…; es decir, en el pensamiento abstracto, en cierta manera también se usa la imaginación. Otro ejemplo del pensamiento abstracto sería el que utiliza un artista a la hora de escoger los mejores colores para su cuadro o un músico que escoge la mejor nota para finalizar su sinfonía.

Otros ejemplos: un compositor que acude a sus ideas para crear la letra de una canción, un matemático que analiza los números para sacar alguna conclusión (de igual manera que un físico o un estadístico puede extraer de sus datos relaciones con sentido), etc. También lo usamos nosotros en el día a día, cuando debemos analizar ciertas situaciones que implican pensar en el pasado o el futuro (más allá del presente). En definitiva: encontramos el pensamiento abstracto en múltiples situaciones y escenarios.

¿Cuándo aparece? La hipótesis de Piaget

El epistemólogo y biólogo suizo Jean Piaget (1896-1980) ya hablo, en su época, del pensamiento abstracto. Concretamente, elaboró la hipótesis según la cual el pensamiento abstracto, así como el razonamiento, se desarrollan en la última etapa del desarrollo (la etapa de las operaciones formales). De hecho, Piaget denominó al pensamiento abstracto, pensamiento formal, por pertenecer a dicha etapa evolutiva.

La etapa de las operaciones formales se inicia entre los 11 y los 15 años, y se extiende hasta la edad adulta. En esta etapa son centrales los siguientes elementos:

  • El razonamiento hipotético.
  • El razonamiento abstracto.
  • La resolución sistemática de problemas.
  • El pensamiento abstracto.

Este tipo de pensamiento, según Piaget, tiene mucha relación con la lógica y con la capacidad para resolver problemas. En este sentido, sería una de las características distintivas del ser humano, que nos distingue de otras especies animales.

¿Cómo aplicar el pensamiento abstracto?

¿Podemos aplicar este tipo de pensamiento en nuestra vida cotidiana? ¿En qué ámbitos? Éste puede ser útil para nuestro desarrollo personal, en ámbitos tan abstractos como la espiritualidad.

Por otro lado, dominar el pensamiento abstracto (así como su lenguaje) también puede ser útil en campos como las matemáticas o las ciencias, ya que el razonamiento analítico requiere el uso del pensamiento abstracto. No olvidemos que para poder entender un determinado tema o conocimiento, debemos ser capaces de conectarlo con la vida real, para que nos resulte mucho más cercano y práctico.

Hombre pensando en números e interrogaciones

Diferencias entre pensamiento abstracto y pensamiento concreto

Al inicio del artículo, hemos hecho alusión al pensamiento concreto como un tipo de pensamiento opuesto al abstracto. Pero, ¿En qué se diferencian estos dos tipos de pensamiento? El pensamiento abstracto nos permite procesar, describir y manipular la información mental, mientras que el pensamiento concreto hace lo mismo, pero con objetos del mundo físico.

Por otro lado, el pensamiento abstracto hemos dicho que era hipotético deductivo; esto quiere decir que nos permite realizar hipótesis sin necesidad de ponerlas a prueba de forma empírica. En cambio, a través del pensamiento concreto solo pueden formularse conocimientos a través de la experiencia directa con el fenómeno en cuestión (es decir, éste sería un tipo de pensamiento inductivo).

El pensamiento abstracto va lo de lo general a lo particular (lo cual permite formular leyes y teorías, por ejemplo); en cambio, el concreto va de lo particular a lo general. Finalmente, el pensamiento abstracto permite dar paso a la reflexión y al debate (se trata de un pensamiento flexible), y el pensamiento concreto, por contra, no permite variaciones, ya que se fundamenta en lo tangible y lo evidente.

Como hemos visto, el pensamiento abstracto “se encuentra en todas partes” y presenta notables ventajas a la hora de estimular otros tipos de pensamiento como la reflexión o el razonamiento. Existen múltiples tipos de pensamiento: convergente, divergente, práctico, teórico, literal… ¿Cuál es el mejor? Todos y ninguno; siempre lo será el que mejor se adapte a la tarea que queramos desarrollar, por eso la flexibilidad es otro valor añadido en nuestra cognición.

“El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice”.

-Aristóteles-

  • Espino, O.G. (2004). Pensamiento y razonamiento. Pirámide.
  • Garnham, A. y Oakhill, J. (1996). Manual de Psicología del Pensamiento. Ed. Paidós.
  • Pagés, J. (1998). La formación del pensamiento social, pp. 152-164. En Pijal Benejam y Joan Pagés, Enseñar y aprender ciencias sociales, geografía e historia en la educación secundaria. Barcelona: ICE/Horsori.
  • Piaget, J. (1986). Psicología evolutiva. Madrid: Editorial Paidós.