Ejercicios clave para la estimulación cognitiva

8 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la trabajadora social Elena García
¿Quieres conocer algunos ejercicios básicos para la estimulación cognitiva? A continuación, te mostramos algunos.

Es mucha y valiosa la información que hemos conocido en los últimos años sobre nuestro cerebro: sabemos que es plástico, que podemos variar su estructura entrenando diferentes habilidades y que contamos con una reserva cognitiva que juega un papel muy importante ante la amenaza de las patologías neurodegenerativas. Así, hoy queremos presentaros algunos ejercicios clave para la estimulación cognitiva.

Para ello, empezaremos por distinguir entre estimulación, rehabilitación y entrenamiento cognitivo.

  • Dentro del cajón de la rehabilitación cognitiva caben todas aquellas actividades destinadas a restaurar las funciones cognitivas dañadas. Este daño puede deberse a diferentes causas: traumatismo, deterioro cognitivo leve, depresión…
  • Para continuar, estimulación cognitiva sería el proceso por el que se llevan a cabo actividades con el fin de retrasar el deterioro cognitivo.
  • En tercer lugar, el entrenamiento cognitivo sería un conjunto de actividades que tienen como objetivo optimizar o mantener el rendimiento cognitivo. Es un buen método para prevenir un futuro deterioro cognitivo y mejorar la reserva cognitiva.

Estas tres formas de trabajar las funciones cognitivas forman parte de un tipo de intervención no farmacológica. Se ha demostrado que, con la aplicación de estas estrategias, el usuario consigue beneficios que se traducen en una mejora de sus capacidades o en un freno en el deterioro de las mismas.

Según Jara (2007), el adulto mayor con algún deterioro cognitivo puede beneficiarse de intervenciones en las que estén presentes estas estrategias, ya que en última instancia siempre van a propiciar una mejora en la calidad de vida.

«Es necesario adaptar la terapia al paciente, y no el paciente a la terapia».

-Louis Théophile Joseph Landouzy-

Persona mayor con gafas

Estimulación cognitiva

En cuanto a lo que hoy nos atañe, estimulación cognitiva, como señalan Villalba y Espert (2014), tiene muchas ventajas. Destaca que no produce efectos secundarios ni interacciones farmacológicas.

Además, facilita el contacto personal con el terapeuta y con otras personas, lo cual interviene positivamente en el comportamiento del paciente, mejorando sus habilidades. También es un tipo de actividad que ayuda a ejercitar habilidades instauradas, enseñando al paciente cómo puede valerse mejor de los recursos con los que cuenta. Por último, es importante mencionar que la estimulación cognitiva puede resultar más económica que otros tratamientos.

Una vez aclarados algunos términos, vamos a presentaros algunos ejercicios fáciles, con resultados muy positivos y que se pueden hacer en casa.

Ejercicios clave para la estimulación cognitiva

El catálogo de ejercicios es amplio y la variedad es grande. Nos encontramos desde los clásicos cuadernos de actividades que nos ayudan a mejorar la atención, la memoria, el cálculo, hasta entrenamientos cerebrales o braintraining a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

Ejercicios clave para la estimulación cognitiva centrada en la memoria

  • Imágenes y fotografías. Con estos elementos podemos trabajar la memoria a corto plazo. Primero, debemos observar la imagen con detenimiento para, pasados unos minutos, intentar recordar detalles que aparecen en la misma.
  • Otro juego tradicional, como es el de emparejar tarjetas tras mezclarlas, nos puede ayudar a trabajar la memoria.
  • Por último, se puede trabajar la memoria recordando palabras leídas por otra persona. Hay muchas listas ya hechas, pero si no nos gustan, podemos elaborar nosotros alguna.

Actividades para la atención

  • Para trabajar la atención en casa, podemos usar la lectura. Ya sea leyendo uno mismo un texto o siendo otra persona la que lo lea en voz alta. Una vez leído, realizaremos preguntas y detallaremos datos concretos que nos permitan ejercitar esta función.
  • También, como hemos hecho con la memoria, podemos trabajar con imágenes. Esta vez, centrándonos en detalles más concretos de las mismas para mejorar la atención.

Mujer mayor leyendo

Tareas para el cálculo

  • Esta habilidad la podemos trabajar de diferentes maneras. Una de ellas, sería ordenar de mayor a menor o viceversa un listado de números dados previamente.
  • Por otro lado, se puede trabajar mediante el cálculo mental. Se debe comenzar con operaciones más sencillas e ir subiendo el nivel poco a poco.
  • De igual manera, como aparece en algunas pruebas de cribado, podemos ejercitar esta función dando un cifra inicial elevada y haciendo que la persona reste un número concreto. Por ejemplo, comenzamos con el número 27, y la persona debe ir restando de 3 en 3.

Actividades para la orientación

En este caso, es importante trabajar la orientación en las tres esferas: tiempo, espacio y círculo social. Para mejorar la orientación, algo que siempre preocupa cuando una persona comienza a mostrar signos de deterioro cognitivo, podemos trabajar con preguntas diarias como:

  • Día de la semana, mes en el que nos encontramos y año.
  • Estación en la que nos encontramos.
  • Momento del día y actividad que debemos realizar en el mismo (mañana-desayuno).
  • Fecha de nacimiento y edad.
  • Lugar en el que estamos (ciudad, pueblo, calle…).
  • Nombre de la persona y del acompañante.

El trabajo que realicemos será más efectivo cuanto más integrado esté este en nuestra vida diaria. Podemos hacer listas para recordar con nombres de reyes, pero siempre será mejor practicar, por ejemplo, con listas de la compra. Existen multitud de ejercicios clave para la estimulación cognitiva que podemos realizar con cosas corrientes.

Por otro lado, los profesionales están para ayudarnos. Podemos leer libros, artículos y experimentar, pero en última instancia serán ellos quienes puedan proporcionarnos la ayuda más valiosa. Nos asesorarán sobre cómo orientar el trabajo, plantear objetivos, elegir los instrumentos o herramientas que mejor se adapten a nuestro caso y cuidaran nuestra motivación, ya que los resultados de este tipo de intervenciones se manifiestan en el medio y largo plazo.

  • Madrigal, L. M. J. (2007). La estimulación cognitiva en personas adultas mayores. Revista cúpula, 4-14.
  • Tortajada, R. E., & Villalba, S. (2014). Estimulación cognitiva: una revisión neuropsicológica. Therapeía: estudios y propuestas en ciencias de la salud, (6), 73-94.
  • Valls-Predet, C., Molinuevo, J L. y Rami, L. (2010). Diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer: fase prodrómica y preclínica. Revista Neurol 51, 471-80.