Enfermedad de Alzheimer y aplicaciones móviles: ¿cómo se relacionan?

14 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la trabajadora social Elena García
Hay muchos tipos de terapia no farmacológica pero ¿las aplicaciones móviles pueden ser una de ellas?

Las aplicaciones móviles se han convertido en un elemento cotidiano que utilizamos (o intentamos utilizar) para mejorar nuestra calidad de vida. Puesto que estas aplicaciones móviles tienen esta cualidad potencial, su empleo podría destinarse también para llevar a cabo intervenciones en demencias, concretamente para la enfermedad de Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por la presencia de deterioro cognitivo y conductual de inicio insidioso y curso progresivo. Su aparición suele situarse en la edad adulta, principalmente en la vejez. Valls-Pedret, Molinuevo y Rami (2010).

El avance de la enfermedad tiene su correlato en una pérdida de autonomía e independencia de las personas que la padecen. Esto, en consecuencia, suele producir un descenso de la calidad de vida, tanto del paciente como de la familia.

Dado que no existe un tratamiento 100% eficaz para este tipo de demencia, lo más adecuado es poner en marcha un tratamiento combinado de terapia farmacológica y terapia no farmacológica. Dentro la terapia no farmacológica se enmarcan las TIC’s.

Podemos definir las TIC’s aquellos recursos, herramientas y programas que se utilizan para procesar, administrar y compartir la información mediante diversos soportes tecnológicos (ordenadores, teléfonos móviles, tablets…)(Rodríguez, S., 2016).

Este conjunto de recursos, en el que destacamos las aplicaciones móviles, son muy buen complemento para los profesionales que trabajan con personas con Enfermedad de Alzheimer ya que apoyan y ayudan en el desarrollo, seguimiento y obtención de objetivos marcados en los tratamientos.

«La importancia del diagnóstico precoz es fundamental, porque permite definir la causa del trastorno, hacer exámenes y tomar medidas farmacológicas y terapéuticas».

-Archibaldo Donoso-

Persona con manos en la cabeza por demencia frontotemporal

Definición y tipos de aplicaciones móviles

Una aplicación móvil es un programa o software que se puede descargar y al que puede acceder directamente desde su smartphone o desde algún otro dispositivo móvil (Gosalvez, D. y Rodero, D., 2012). Según Delia, Galdamez, Thomas y Pesado (2013), existen tres tipos de aplicaciones:

Aplicaciones web

Diseñadas para ser ejecutadas en el navegador del dispositivo móvil. Estas aplicaciones son desarrolladas utilizando la misma tecnología que la utilizada para crear sitios web.

Lo mejor es que cumplan ciertas propiedades., como que el usuario las pueda utilizar con diferentes clientes o navegadores.

Aplicaciones nativas

Estas se conciben para ejecutarse en una plataforma específica. Es decir, se debe considerar el tipo de dispositivo, el sistema operativo a utilizar y su versión.

Aplicaciones híbridas

Este tipo es una combinación de lo mejor de los dos tipos de aplicaciones anteriores. Por consiguiente, serían la aplicación ideal ya que se adaptan a cualquier dispositivo móvil.

¿En qué áreas podemos usar las aplicaciones móviles?

Según Monteagudo (2012), podemos encontrarlas en distintas áreas:

  • Investigación.
  • Diagnóstico.
  • Tratamiento.
  • Prevención.
  • Atención social y sanitaria.
  • Mejora de la calidad de vida de pacientes y cuidadores.

Persona mayor con teléfono móvil

Utilidad de las aplicaciones móviles en la Enfermedad de Alzheimer

  • Telediagnóstico. Identificación de anomalías, síntomas… Ampliando la posible cobertura de necesidades 24 horas al día los 365 días del año. El uso de las aplicaciones móviles para el telediagnóstico puede suponer también un gran aliado para la detección precoz de la enfermedad de Alzheimer.
  • Telemonitorización. A través del seguimiento de las constantes del usuario a distancia. Esto mejora la atención sanitaria prestada por los profesionales que llevan a cabo la puesta en marcha de tratamientos. La telemonitorización se complementaría con el telediagnóstico.
  • Ayuda al cuidador. A través de las diferentes aplicaciones móviles existentes hoy en día, el cuidador principal, que es la persona que más carga asume, puede obtener información de interés, localizar al enfermo o, incluso, encontrar un grupo de iguales en el que apoyarse.
  • Seguimiento de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Permiten conocer la evolución del enfermo en el desempeño de las mismas. Por lo tanto, permite la evaluación de los resultados obtenidos en las funciones cognitivas examinadas.
  • Gestión de la evolución de los pacientes en las distintas tareas propuestas.
  • Independencia y autonomía a los usuarios. En el mercado hay variedad de aplicaciones que permiten conocer la ubicación de los enfermos, que pueden guiar al usuario o, incluso, que ayudan en el reconocimiento de personas del entorno más cercano.

En definitiva, el uso de las aplicaciones móviles en el campo sociosanitario, más concretamente en la enfermedad de Alzheimer, puede tener unos efectos beneficiosos en los pacientes y en su familia. Además, puede facilitar la puesta en marcha del proceso terapéutico.

  • Aplicaciones para personas con demencia. Apps para cuidadores. Apps para profesionales. Recuperado el 6 de Marzo de 2019 de http://www.crealzheimer.es/crealzheimer_01/recursos/apps/apps_enfermos/index.htm
  • Delia, L., Galdámez, N., Thomas, P., Pesado, P. (2013). Un análisis experimental de tipo de aplicaciones para dispositivos móviles. XVIII Congreso Argentino de Ciencias de la Computación.
  • Gosálvez, D. y Rodero, D. (2012). Dispositivos móviles y apps sociosanitarias. Recuperado de http://www.easp.es/ideo/wp-content/uploads/2012/05/Disp_mov_apps_sociosan.pdf.
  • Monteagudo, J L. (2012). Capacidades y oportunidades de innovación en tic para Alzheimer. Instituto de Salud Carlos III – Ministerio de Economía y Competitividad. Madrid: Unidad de Investigación en Telemedicina.
  • Valls-Predet, C., Molinuevo, J L. y Rami, L. (2010). Diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer: fase prodrómica y preclínica. Revista Neurol 51, 471-80.