Habilidades para el debate

Sonia Budner · 17 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 17 diciembre, 2018
La importancia de saber argumentar una idea o de refutar un argumento es fundamental hoy en día, donde todos, en mayor o menor medida, tenemos las vías para expresar ideas y opiniones.

En un momento histórico donde parece obligado tener una opinión sobre cualquier tema resulta muy interesante observar los debates. Estos aparecen como un elemento natural de la relación social: los vemos habitualmente en distintos contextos como las redes sociales, la televisión u otros medios. De ahí que sea importante tener ciertas habilidades para el debate: nunca sabemos cuándo podemos vernos envueltos en uno.

Por otro lado, la capacidad de debatir es un tipo de habilidad que se practica a menudo, pero sobre la que se reflexiona poco. Así, si rompemos con la tradición, nos daremos cuenta de que habilidades para el debate se pueden desarrollar. El ámbito educativo ha relegado este tipo de formación a estudios concretos, porque, aunque muchas veces se habla de las habilidades para el debate como habilidades transversales, lo cierto es que muchas veces, al no estar específicamente en el plan de ninguna asignatura, terminan siendo habilidades ausentes.

Además, el pensamiento crítico y las técnicas de argumentación y refutación son herramientas imprescindibles para defender un argumento o una idea. Las redes sociales son un campo perfecto para el desarrollo de estas habilidades. Así, cuando analizamos las disputas que se realizan en ellas, es fácil identificar diferentes carencias en la comunicación. La más común, y triste a la vez, suele ser el poco respeto por aquellos que no comparten las ideas defendidas.

Mano sujetando el cartel con la palabra debate

El pensamiento crítico y la capacidad de análisis

El pensamiento crítico es una de las habilidades para el debate. Implica ser capaces de pensar de forma reflexiva, diferenciando argumentos sólidos de meros espejismos. Siendo críticos apreciaremos que en muchas ocasiones se forman opiniones basadas en la mera repetición de argumentos creados por campañas destinadas precisamente a crear una corriente de opinión determinada.

El pensamiento crítico va en el otro sentido. Está basado en el pensamiento lógico y en el análisis crítico de ideas o dogmas para no llegar a conclusiones precipitadas. Se huye de los análisis sesgados, los eufemismos y los argumentos que se basan en suposiciones.

Como ya hemos apuntado, la buena noticia es que el pensamiento crítico se puede entrenar. Se comienza por elegir de manera consciente la fuente de información. Por otro lado, es importante separar la información del medio del que la hemos obtenido. Es verdad que el medio puede inspirar o no confianza, pero eso no nos exime de analizar de manera crítica una información que vamos a dar como argumento en un debate.

La argumentación

Exponer un argumento, o una serie de argumentos, consiste en aportar información y razones para defender una opinión. En especial cuando un asunto se preste a debate o a discusión. Partimos de la base del pensamiento crítico con el que se ha analizado y reflexionado sobre la idea a defender. La argumentación dispone de varios elementos:

  • Aunque parezca obvio, el objeto de la argumentación es un elemento a considerar. Se debe saber sobre qué se debate, si es la situación económica o política o cualquier otro tema. Y se debe tener conocimientos sobre el tema, no solo opinión.
  • La tesis, o la idea principal que se pretende defender. Es la idea, o ideas, sobre las que girará la argumentación. Conviene tener el concepto claro y exponerlo correctamente.
  • El cuerpo: Es el desarrollo de las ideas o posiciones que se pretenden defender. Es aquí donde se reflexiona sobre el objeto a discutir desde todos los ángulos posibles. Lo componen dos elementos: la argumentación y la refutación de los argumentos contrarios.
  • La conclusión: Puede ser de afirmación, cuando sus argumentos resultan como explicativos del objeto de debate. O puede ser de carácter sugerido, cuando no se ha llegado a conclusiones definitivas y se sugieren investigaciones o futuros desarrollos sobre el tema. Por otro lado, es importante saber cerrar un debate cuando este ya ha agotado su recorrido o las posturas están muy enrocadas.

La refutación

La refutación parte de la base de encontrar la inconsistencia en el argumento contrario. Por ejemplo, todos hemos caído alguna vez en la tentación de generalizar a partir de experiencias personales, llegando a conclusiones erróneas.

Además de las posibles lagunas, hay que tener en cuenta que para cada argumento existe un contra argumento, la idea que lo refute. A esta hay que aplicarle los mismos parámetros de lógica y pensamiento crítico que la argumentación inicial; de otra forma la inconsistencia estará servida.

Por eso una de las habilidades para el debate es la de manejar con inteligencia las contra argumentaciones. Es decir, en determinado momento nos puede interesar, cuando alguien ha cometido el error de sobregeneralizar, trasladar la idea a un contexto más amplio. Por ejemplo, si se discute sobre una ley económica que sí parece funcionar para un país, quizás sea bueno ver cómo funciona en la economía de otros países o incluso a otros niveles.

“A esa persona cabría preguntarle si no ha considerado que el mundo es mucho más vasto que su punto de vista, y que su percepción sobre un hecho no es necesariamente la de todos en el planeta”.

-Susan Sontag-

manos de dos personas hablando representando la importancia de expresarte bien

Algunas técnicas a para desarrollar habilidades para el debate

Adquirir habilidades para el debate es una fortaleza que nos servirá en innumerables ocasiones y en muchos ámbitos diferentes de nuestra vida. Requiere de inteligencia para el análisis y de recursos que hayan sido bien entrenados. Algunos recursos que nos pueden ayudar son sencillos, como el uso de argumentos racionales basados en ideas ya admitidas por la sociedad y que, en general, relacionan causa y efecto o se basan en analogías.

La capacidad de debatir es un arte que puede ser adquirido y entrenado. Es una habilidad social con un retorno muy alto: agradecida, dando buenos frutos, si queremos invertir en ella. En este sentido, existen cursos de formación y entrenamiento en habilidades para el debate donde adquirir todas las técnicas y recursos para ello.