Jean Piaget: el investigador que nos enseñó todo sobre los niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 29 julio, 2016
Pedro González Núñez · 29 julio, 2016

Hace muchos años, en un pueblo suizo llamado Neuchatel, nació un niño que sería llamado Jean Piaget. Aunque aún era bebé y apenas sabía llorar, ya tenía un brillo en los ojos que auguraba un talento capaz de imaginar frases tan ingeniosas como aquella que decía que “la inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer”.

Corría el año 1900 cuando este hijo de Arthur Piaget, prestigioso profesor de literatura medieval en la Universidad de Neuchatel comenzó a desarrollar una gran curiosidad por el mundo natural y la biología. El joven Jean Piaget, a los 11 años, ya estudiaba con acierto a las especies más singulares que caían en sus manos. Un gorrión albino y un tratado de malacología fueron algunos de sus primeros trabajos, que dejaron sorprendidos a sus profesores.

Jean Piaget

El joven Jean Piaget

Pero el tiempo pasaba y Jean Piaget se fue convirtiendo poco a poco en un joven apuesto, capaz de enfrentar los más oscuros secretos del alma humana. Tal era su afán de conocimiento, que tan solo 22 años ya era licenciado y doctorado en biología por la Universidad de Neuchatel, la misma en la que su padre era un prestigioso profesor.

Aun siendo muy joven, se trasladó a París para trabajar en los más prestigiosos gabinetes de psicología de la época. Corría entonces el año 1919 y su afán de conocimiento y estudio no parecía conocer límites.

En los años siguiente, el joven Jean Piaget se interesó por el psicoanálisis y estudió a los grandes de la época, como Carl Jung o Sigmund Freud, a quien conocería personalmente unos años después en un congreso en Berlín.

Pronto entró a trabajar en una escuela infantil en París, donde conoció a grandes educadores de su tiempo, como el caso de Hans Lipp, Eugen Leuler, Théodore Simon o Alfred Binet. Estos dos últimos habían creado un examen conocido como Test de Inteligencia de Binet-Simon.

“Cuando le enseñas a un niño algo, le quitas para siempre su oportunidad de descubrirlo por sí mismo”

-Jean Piaget-

Jean Piaget y su pasión por los niños

Pronto descubrió Piaget en aquel célebre test que los jóvenes daban siempre respuestas erróneas en ciertas preguntas, lo que le llevó cuestionarse aquella singular regularidad. ¿Qué sucedía para que niño tras niño fallase siempre en el mismo lado? ¿Había algún tipo de patrón?

Ahí fue cuando un todavía muy joven Jean Piaget comenzó a formular sus primeras teorías sobre el proceso cognitivo y el pensamiento de los niños. Ya se vislumbraba la brillantez de aquel joven. De esta manera llegó a su vida Valentine Chatenay, mujer con la que se casaría en 1923 y con quien tuvo tres hijos, Lucienne, Laurent y Jacqueline. Sus tres amores con los que experimentaría sus teorías y en quienes se fijó para hacer sus primeros estudios.

“Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos cambia lo que vemos”

-Jean Piaget-

Las teorías de Jean Piaget

Jean Piaget encontraría en su amada familia el principal vínculo con el mundo teórico. Observando a sus queridos niños, comenzó a escarbar en la psicología infantil y en todo cuanto sucedía en el desarrollo de un pequeño. Pronto desarrolló teorías como la inteligencia sensoriomotriz, que se basaba en la acción, demostrando que la lógica comienza a tener presencia en los niños mucho antes de ser capaces incluso de hablar y comunicarse.

Madre cogiendo a su hijo en brazos mientras miran una flor

En una primera etapa, antes de los dos años, un niño ya ha regulado sus afecciones elementales y ha fijado su afectividad hacia el exterior, es decir, hacia su familia y las personas que le son queridas en su entorno.

Poco después, Piaget descubrió, a medida que sus niños crecían, que llega un momento en el que el niño comienza a establecer relaciones sociales y patrones de relación. Es cuando la inteligencia intuitiva y los sentimientos individuales y espontáneos se muestran en esa fase que va de los 2 a los 7 años del pequeño.

A medida que los pequeños Lucienne, Laurent y Jacqueline se hacían más mayores, su padre descubrió que comenzaban a realizar operaciones intelectuales concretas, siendo capaces de mostrar sentimientos sociales y morales. Sus pequeños eran ya chicos capaces de cooperar y pensar con lógica a los 12 años.

Finalmente, Jean Piaget descubrió en sus hijos que eran capaces de llevar a cabo operaciones intelectuales abstractas. Su personalidad se formaba, convirtiéndose en hombrecitos y mujercitas con una fuerte inserción intelectual y afectiva en la sociedad adulta.

Pero Jean Piaget no se cansó nunca de estudiar y enseñarnos hitos evolutivos pautados en el desarrollo de los niños. Por ello recibió numerosos reconocimientos y publicó varios libros. Hasta que en 1980, falleció con 84 años dejando un maravilloso legado que hoy nos ayuda a comprender mejor a nuestros hijos. ¡Muchas gracias, maestro!