La sociedad es la suma de todas nuestras relaciones

La sociedad es la suma de todas nuestras relaciones

Rafa Aragón 21 mayo, 2016 en Psicología 384 compartidos
Manos de personas formando un círculo

La sociedad es una extensión de nosotros mismos, no estamos aislados de ella, ni podemos estarlo, ya que forma parte de lo que somos. Es habitual quejarnos de la sociedad cuando esta no es deseada, muchas acciones las justificamos así, -echando la culpa- a lo que sucede en nuestro entorno, como si fuera algo independiente a nosotros mismos.

¿Olvidas el hecho de que tanto tú como yo hemos creado la sociedad? Ser indiferentes a este hecho supone obviar que tenemos nuestra parte de responsabilidad; ya que construimos nuestro mundo en relación a este entorno de relaciones. El mundo es un reflejo de lo que nosotros somos y nuestros problemas también son los problemas del mundo.

El conflicto en la sociedad y en uno mismo

Los conflictos sociales no escapan de lo que nosotros somos, de nuestro mundo interno. Tanto es así que tenemos la capacidad de generar orden o confusión dependiendo de cómo vivamos. Si cada uno de nosotros dedicara un tiempo a generar orden en su vida, y se ocupara de cultivar su propia paz interna, estos conflictos sociales podrían ser resueltos.

Dos personas sin identidad

Encontrar una salida del conflicto supone poder observarlo y comprenderlo, no tan solo verbalizarlo. Contactar con los hechos directamente de lo que ocurre en nosotros y a nuestro alrededor. Sin dejar de ser indiferentes a lo que le ocurre a nuestro vecino, porque es algo que influye también en nosotros mismos.

Tal y como está constituida la sociedad actualmente supone un conflicto constante, ya que muchas de las relaciones que la tejen están basadas en la competitividad, en la avaricia y la envidia. De ese modo es imposible acabar con los conflictos, ya que no estamos cooperando, sino que rivalizamos y nos autodestruimos.

¿Cómo podemos armonizar en sociedad?

La solución al conflicto social no pasa simplemente por rebelarse contra el sistema o el orden establecido; es algo mucho más profundo. Esta solución pasa como se ha dicho anteriormente por un orden de sí mismo. Convertirnos en componentes activos de esta estructura social.

Ser un componente activo significa hacer el esfuerzo de no promover verdades absolutas, ni de creerse las que están impuestas. Se trata de pensar y reflexionar por sí mismo, pudiendo salir así de la rutina establecida a modo de bucle.

Mujer sumergida en el agua

La rutina establecida es muerte, es conformarse y adaptarse a las cosas por comodidad, desde la ignorancia. Un ser inteligente se rebelará contra todo esto, ya no solo verbalizándolo, sino actuando y cogiendo las riendas de su vida. Esto significa hacerse cargo de sí mismo y emprender la búsqueda hacia lo que ama y le hace feliz, para no caer en la destrucción monótona de la envidia, la posesión y la avaricia.

“La educación, para la mayoría, significa intentar que el niño se parezca al adulto típico de su sociedad. Pero para mí, significa hacer creadores, tienes que hacer inventores, innovadores, y no conformistas.

El segundo objetivo de la educación es formar mentes que puede ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. El gran peligro de hoy son los lemas, opiniones colectivas, las tendencias ya hechas de pensamiento. Tenemos que ser capaces de oponernos de forma individual, para criticar, para distinguir entre lo que está bien y lo de lo que no”

-Jean Piaget-

¿Es posible crear una sociedad más sana?

Para construir una sociedad sana, tendríamos que entender e incorporar el tipo de vínculos que promueven la felicidad y el amor. Valores como el respeto, la tolerancia, comprensión y amabilidad; que puedan ser los pilares básicos en nuestro modo de relacionarnos.

Relación sana con la naturaleza

Es imprescindible que aprendamos a cuestionar cualquier experiencia, ya sea propia o ajena. Poner en duda lo que percibimos a través de nuestros sentidos nos dará idea de la falibilidad de los mismos. Por otro lado, poner en duda la información que nos llegue por otras fuentes hará que en nuestro cajón de certezas se cuelen menos mentiras.

No confundas los hechos con los juicios de valor. Separarlos en ocasiones es complicado ya que muchos hechos parecen conectados de manera indivisible a algunas opiniones o sentimientos. Sin embargo, haciéndolo enriqueceremos nuestra visión del mundo.

Un paso importante es entender que no se trata de perseguir lo positivo, sino más bien de la negación: del rechazo de aquello que no está acorde con nuestra naturaleza, que nos esclaviza y nos hace sufrir, como la creación de falsas necesidades y la vinculación desde la rivalidad y lo superficial.

Rafa Aragón

Psicólogo y sexólogo, apasionado por el mundo de la psicología, me entusiasma la divulgación y compartir todo lo que voy aprendiendo. Mediante la escritura intento plasmar mis inquietudes, transmitir y generar emociones

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