El crecimiento personal y el entorno

Cristina Pérez · 3 junio, 2013
A menudo, nuestro entorno es quien coloca un cerco capaz de frenar nuestro crecimiento personal. Ser capaces de ir más allá y de vencer resistencias propias y ajenas es clave de bienestar y felicidad.

El ser humano está destinado al crecimiento personal, siempre y cuando se den las condiciones idóneas para ello. No obstante, si hay algo que todos sabemos es que en nosotros habitan un exceso de miedos, ellos quienes frenan los cambios, y por tanto, nuestra evolución. Aspirar a nuestros sueños y facilitar nuestro avance debería ser una prioridad.

Hay personas que se quedan en muy a menudo en territorio seguro, en esa zona de confort que ya conocen.  Estar en esos rincones confiere cierta tranquilidad y hasta bienestar determinados momentos. Ahora bien, a medida que pase el tiempo y la vida discurra aparecerán las frustraciones. Y sobre todo esa sensación, la de que tenían que haber arriesgado más para obtener cosas que desearían y no poseen en el presente.

Estamos obligados por tanto a transformar nuestras vidas de vez en cuando. Porque actualizarnos es como oxigenarnos, como darnos espacio vital, semillas de oportunidades y bocanadas de felicidad. De lo contrario, si nos limitamos a quedarnos quietos seremos como esa agua encharcada que poco a poco se va volviendo turbia e insalubre. Promover el movimiento y el crecimiento personal es clave de salud y bienestar.

“Cualquier largo viaje empieza con un pequeño paso”.

-Lao Tse-Manos con una planta expresando crecimiento personal

El cambio, el crecimiento personal y el entorno

Las personas que nos rodean están acostumbradas a tratar siempre con un modelo fijo, una forma de ser que encaja con ellos, pero cuando alguien está evolucionando y sufre cambios, encontrará críticas y desaprobaciones a su alrededor, porque los cambios cuestan de aceptar.

Muchos no se dan cuenta de que el ser humano es así. Cuando somos pequeños, se ve a simple vista el crecimiento físico, todos ven normal que un niño vaya teniendo diferentes necesidades conforme va cumpliendo años.

Ahora bien, llegada una edad donde los cambios físicos no son tan visibles, el cuerpo deja de crecer, pero la mente sigue evolucionando, en unas personas más que en otras, dependiendo de las ambiciones, motivación, deseos, personalidad, nivel de comodidad, economía, etc…

Los expertos han intentado durante décadas mostrar esto mismo: la necesidad intrínseca del ser humano por avanzar, por evolucionar. De hecho, estudios como el llevado a cabo por la Universidad de Texas, nos revelan que ya es posible medir esta capacidad gracias a una serie de instrumentos psicométricos.

Mujer con alar representando el crecimiento personal

Sea como sea, hay algo que queda en evidencia: no somos una piedra inamovible, el ser humano se va moldeando a lo largo de la vida y evolucionar significa dejar atrás algunas cosas que ya no encajan. Quién no ha escuchado alguna vez críticas como: “¿Qué te está pasando? Antes no eras así”, con la intención de devolver a la persona a su estado anterior.

Reproches y críticas no deberían verse como negativas, porque es signo de que hay cambios, y al cambiar, hay cosas que ya no encajan.

Un ejemplo familiar

Una adolescente acostumbrada a vivir con unos padres sobreprotectores, críticos y negativos. Mientras ella no cambie y siga siendo dependiente de ellos, todo seguirá bien.

Ahora bien, cuando esa chica crezca y evolucione, se dará cuenta de que el modelo de sus padres no es el correcto, y no permitirá que el ambiente tóxico de su familia la detenga en su desarrollo. Llegará a una edad donde sentirá la necesidad de independencia, de decidir sobre su forma pensar, vivir y de hacer las cosas.

Cuando sus padres vean que ya no está en sus manos, que no es dominable y tiene un pensamiento propio diferente al suyo, entonces empezarán los problemas y reproches del tipo “¿qué te pasa? Antes no eras así, estás dando muchos problemas”.

Si la persona que está evolucionando accede a los reproches creyéndose culpable, dejará de crecer y se pondrá en manos de otros que manejarán su vida. Pero si se mantiene independiente sin dejar que sus padres le influyan, podrá dar un cambio en su vida.

“Si no cambiamos, no crecemos. Si no crecemos, realmente no estamos viviendo.”

-Gail Sheehy-

Ejemplo matrimonial

Hay infinidad de casos de mujeres casadas que se han entregado por completo a la familia, olvidándose de ellas mismas, quedándose sin vida propia.

El marido está tan acostumbrado a eso, que si un día su mujer empieza a sentir otras necesidades y a querer tener sus espacios propios aparte de la familia, sufrirá reproches y críticas que intentarán estancarla. Reproches como: “¿Qué te está pasando?, eras una mujer ejemplar y quiero que vuelvas a ser la de antes” o “tus amigas te están lavando la cabeza”, “estás dejando a tu familia de lado”, etc…

Los tres pilares del crecimiento personal

John Whitmore fue durante mucho tiempo el padre del proceso del cambio, del crecimiento personal y sobre todo del coaching. Dentro de sus premisas estaba la necesidad de “desaprender” de dejar a un lado parte de esos modelos que habitan en nuestros entornos y que hemos interiorizado, para crear algo nuevo. Para romper moldes y poder avanzar en plenitud.

Los tres pilares de ese movimiento que puede acercarnos a ese modelo de bienestar, son los siguientes.

  • Conciencia, la que nos facilitan los propios sentidos, valores, experiencias y emociones.
  • Autocreencia, el valor de creer en nosotros mismos y en el cambio.
  • Responsabilidad para promover ese avance personal.

¿Cómo podemos enfrentarnos a los reproches?

Los reproches y críticas que podemos recibir cuando estamos evolucionando no son más que miedos por parte de la otra persona. Miedo a perder la estabilidad que tenían antes. Quieren mantener a toda costa esa rutina que tenían con la persona querida y esos cambios que ven en el otro les aterrorizan.

Lo más importante es no meterse en discusiones ni peleas. Debemos comprender que el otro siente miedo de perder algo que hasta ahora le gustaba cómo funcionaba. Si respondemos enfadados y entramos en discusiones acaloradas, no conseguiremos nada positivo.

Lo mejor es mantenerse en calma y explicar de una manera segura y madura las nuevas necesidades que tenemos ahora. Hacer ver que con los años las personas cambiamos y ahora tenemos otros deseos. Digan lo que digan, hay que seguir hacia adelante con lo que queremos, sin que nada nos estanque.

Para que el entorno tome en serio los cambios, hay que dar una opinión madura desde la calma, para que vean el cambio racional que estamos haciendo.

No se trata de convencer, ni de enfadarse, simplemente de informar de lo que deseamos y lo que vamos a hacer porque somos seres libres para decidir sobre nuestra vida.

Los cambios no se demuestran con las palabras, sino con los hechos y actos. Es como si cambiar estuviera penado por la sociedad. Así es el ser humano, flexible y moldeable. Debemos escucharnos y reflexionar si estamos yendo en la dirección correcta, en esa que nos llena y nos motiva.

Hombre siguiendo el camino de su crecimiento personal

Una paradoja sobre el crecimiento personal

Hagamos una comparación para entender el crecimiento personal. Imagina que metes a un tigre cachorro en una jaula pequeña. Conforme vaya creciendo tendrá otras necesidades. Si no lo cambias de jaula, llegará un momento en el que no podrá seguir creciendo. La jaula se queda pequeña, necesitará otro lugar donde desarrollarse. El lugar en el que antes encajaba, ahora ya no.

A las personas nos pasa igual. Cambiamos y lo que antes nos valía, ahora ya no. Puede pasar en muchas facetas de la vida. En lo amistoso, con personas que antes nos llenaban y nos lo pasábamos muy bien. Puede llegar un momento en el que alguien cambie y desee otro perfil de amistades.

Estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Hull, en el Reino Unido, nos recuerdan que el crecimiento personal es una necesidad básica en el ser humano. No tiene que ver con el desarrollo personal, sino que el crecimiento es algo más amplio y que abarca toda nuestra persona y nuestros sentidos. Es un impulso natural por avanzar.

También ocurre en la pareja. Alguien se puede emparejar en una etapa de su vida, pero al cambiar, su pareja ya no encaja con sus nuevos valores y forma de ver la vida. Igual en el ámbito familiar. Alguien que estaba encantado de vivir con su familia y que llegue un momento en el que ya no esté a gusto. Puede pasar en muchísimos ámbitos de la vida.

Lo importante es que, estés donde estés, sepas escuchar de verdad tus deseos y necesidades.

Lucha por llegar al lugar donde deseas, por tu crecimiento personal. Escoge un entorno donde se puedan desarrollar tus virtudes y felicidad.

A menudo, nuestro entorno es quien coloca un cerco capaz de frenar nuestro crecimiento personal. Ser capaces de ir más allá y de vencer resistencias propias y ajenas es clave de bienestar y felicidad.