El propio punto de vista: El etnocentrismo - La Mente es Maravillosa

El propio punto de vista: El etnocentrismo

Roberto Muelas Lobato 20 Septiembre, 2016 en Psicología 0 compartidos
Mujeres africanas

El etnocentrismo es el punto de vista mediante el cual se analiza el mundo de acuerdo a los parámetros que fija la cultura a la que pertenecemos, ya sea implícita o explícitamente. El etnocentrismo suele implicar que el grupo étnico o cultural propio es superior a los demás grupos y por tanto concluir que la cultura propia es mejor que las demás.

Este punto de vista acredita actuaciones paternalistas de cuidado hacia los demás grupos, ya que al ser inferiores necesitan que nuestro grupo superior les enseñe y atienda sus necesidades. Del etnocentrismo también pueden generarse otras actuaciones menos sutiles, como la exterminación o la esclavitud.

La característica más notable de las personas etnocentristas es que tienden a juzgar a otros grupos comparándolos con su propia cultura o grupo. Concretamente lo hacen en aspectos como la lengua, las costumbres, los comportamientos, la religión o las creencias. Estas categorías son las que normalmente definen las identidades culturales.

Psicología del etnocentrismo

En psicología social el etnocentrismo se entiende como un sesgo cognitivo. Los sesgos cognitivos son errores en el procesamiento de la información recibida, lo cual lleva a interpretaciones distorsionadas e ilógicas.

Los sesgos cognitivos tienen una base evolutiva: cuanta más información se nos presente más difícil se hace su interpretación. Por esto, la evolución ha llevado a que nuestro cerebro no tenga en cuenta parte de la información de la que dispone,

Así, descartando parte de la información, puede tomar una decisión o hacer una interpretación de forma rápida. Es decir, el cerebro toma atajos, que reciben el nombre técnico de heurísticos.

Formas de etnocentrismo

A continuación, te explicamos las diferentes formas de etnocentrismo:

  • Eurocentrismo: esta ideología considera que Europa es el centro de desarrollo de la civilización y considera que la historia universal se forma a través de sus relaciones con las demás culturas.

“La cultura es, en primer lugar, expresión de una nación, de sus preferencias, de sus tabús, de sus modelos”
-Franz Fanon-

En palabras de Ramón Grosfoguel: “Pasamos del «cristianízate o te mato» del siglo XVI al «civilízate o te mato» del siglo XIX, al «desarróllate o te mato» del siglo XX, al «neoliberalízate o te mato» de finales del mismo siglo y al «democratízate o te mato» de comienzos del XXI”.

Conquista América

  • Afrocentrismo: esta otra ideología propone que todos los africanos son un solo grupo por lo que se asume la raza negra de todos y su superioridad frente a los demás grupos. El pensamiento comenzó cuando los negros luchaban por los derechos civiles en Estados Unidos y, en muchos casos, servía como terapia ante los abusos que los afroamericanos sufrían.
  • Sinocentrismo: esta ideología considera a China el centro del mundo. En la época en la que China era la mayor potencia, los sinocentristas creían que China era la única civilización y que los demás eran bárbaros. Un pensamiento similar se daba durante el imperio romano, cuando se consideraba que fuera de su territorio solo existían bárbaros que no estaban civilizados. Este pensamiento ha decaído en la actualidad, aunque por ejemplo en mapas de la época se puede observar como China aparece en el centro de los mismos.

Etnocentrismo en Katmandú

Un ejemplo de etnocentrismo aparece en la película “Katmandú: Un espejo en el cielo” de la directora Icíar Bollaín. En una de las escenas, una profesora española que da clases en Katmandú a niños pobres, tras detectar que una de sus alumnas tenía piojos, decide raparle el pelo al cero delante de los demás alumnos.

Esta situación no es tolerada por los demás profesores. Una de las profesoras nativas le explica que le ha cortado el pelo en lunes y, dado que nació un lunes, no puede cortarse el pelo en ese día de la semana.

Katmandú

Esta respuesta, a la profesora española, le parece poco racional pero, a continuación, la profesora nativa le pregunta que si actuaría de la misma forma si se encontrara con un alumno con piojos en España.

La respuesta que dio se nos hace evidente: “no”.

La profesora nativa, después de destruir todos los argumentos que la profesora española pudiera reportar con una sola pregunta, le vuelve a inquirir. Entonces, ¿por qué lo haces aquí?

La respuesta, esta vez, no llegó.

Roberto Muelas Lobato

Eterno estudiante de psicología social. Desde el laboratorio intento explicar esa realidad a veces tan confusa divagando entre la divulgación y la ciencia.

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