¿Qué es el efecto Halo?

¿Qué es el efecto halo?

Gema Sánchez Cuevas 20 diciembre, 2012 en Psicología 175 compartidos
chica con su imagen repetida varias vecces

El efecto halo es uno de los sesgos cognitivos más conocidos de la psicología y que podemos observar con frecuencia en la vida cotidiana. Este término fue acuñado en 1920 por el psicólogo Edward L. Thorndike a partir de sus investigaciones con el ejército, cuando observó que los oficiales atribuían características positivas a sus superiores una vez que habían descubierto una cualidad positiva de ellos. O por el contrario, atribuían características negativas cuando vieron una cualidad negativa.

El efecto halo consiste en la realización de una generalización errónea a partir de una sola característica o cualidad de un objeto o de una persona. Es decir, realizamos un juicio previo a partir del cual generalizamos el resto de características.

El efecto halo en la vida cotidiana

El efecto halo se manifiesta de continuo en nuestra vida. Por ejemplo, si alguien es muy guapo o atractivo le atribuimos otra serie de características positivas sin haber comprobado si las tiene o no, como que es inteligente, seductora o agradable. O, al contrario, si alguien nos parece feo, podemos pensar que será una persona aburrida y poco amigable.

Ejemplo de efecto halo, hombre juzgando por apariencia

Podemos observar el efecto halo cuando sabemos a qué se dedica una persona en su trabajo, categorizándolo según sea médico, carpintero o recepcionista. Incluso en marketing esta técnica es muy usada como estrategia para mejorar la imagen de algunos productos y posicionar mejor una marca en el mercado.

También podemos observar el efecto halo en las entrevistas de trabajo, refiriéndose al sesgo de que un entrevistador al ver un rasgo positivo en el entrevistado, pase por alto los rasgos negativos o los preste menos atención, o viceversa.

Los experimentos de Nisbett y Willson

Nisbett y Willson realizaron posteriormente a Thorndike un experimento en la Universidad de Michigan con dos grupos de estudiantes (118 en total). A cada grupo se le mostró un vídeo de un profesor en clase, el mismo para ambos grupos.

Se diferenciaba en su forma de comportarse, en uno de los vídeos el profesor era cordial y afable, y en el otro se mostraba autoritario e imperativo. Es decir, en un vídeo se mostraba al docente con cualidades positivas y en otro con cualidades negativas. Posteriormente se pidió a cada uno de los grupos que describieran el aspecto físico del profesor. Y aquí, es donde viene lo más curioso de este experimento.

Hombre con dos caras simbolizando efecto halo

Los resultados del experimento

Aquellos estudiantes que vieron la faceta positiva del profesor lo describieron como una persona simpática y atractiva. Mientras, aquellos que observaron la faceta negativa lo calificaron con adjetivos poco favorecedores. Pero fue más allá el asunto, ya que a continuación se les preguntó a los estudiantes si pensaban que la actitud del profesor podía haber influido en su evaluación del aspecto físico, respondiendo todos con un “no” rotundo, y argumentando que sus juicios eran totalmente objetivos.

En resumen, esto refleja la realidad del efecto halo y qué poco sabemos sobre qué es lo que influencia nuestra evaluación de las personas y nuestro entorno. Es así porque aunque creamos que realizamos juicios objetivos, puede que no lo sean tanto, apoyando quizá esa afirmación que tantas veces oímos que la primera impresión es lo que cuenta. Aun así, no siempre sucede este fenómeno, en otras situaciones algunas variables como el contexto o el afecto, también pueden ejercer cierta influencia.

Imagen cortesía de f_antolin

Gema Sánchez Cuevas

Psicóloga, docente, editora y redactora. Mi pasión es la psicología, mi motor la curiosidad y mi arma la escritura. Todos tenemos recursos para el cambio, ¿comenzamos a buscarlos?

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