Las mentiras hacen daño, ¿cómo nos afectan?

Las mentiras hacen daño y provocan dolor tanto en nosotros como en los demás. ¿Qué hay detrás de ellas y que consecuencias tienen?
Las mentiras hacen daño, ¿cómo nos afectan?
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 11 agosto, 2022

Vivimos en una sociedad donde el doble-mensaje está latente en cada circunstancia. Lo que todos no sabemos es el poder que tiene la mentira sobre nuestro cuerpo, el “cargo” que nos deja. Un cargo que luego nos traerá consecuencias que se verán reflejadas en nuestra personalidad y el trato con la gente. Las mentiras hacen daño, aunque a priori no seamos conscientes de ello.

Es sabido que para mentir se necesita una buena memoria, además de tener una buena capacidad para la interpretación. Además, mentir no solo afecta a los demás sino que, a la larga, también nos afecta a nosotros mismos.

Profundicemos en ello. 

¿Por qué mentimos?

Hombre diciendo mentiras a chica

Uno mismo es consciente cuando miente a otra persona, pero el secreto está en saber el grado y el tipo de mentira para saber cuánto nos puede afectar a nuestra mente.

La mayoría de las personas busca en la mentira un “escape” de la realidad. Crear una fantasía, una “realidad paralela” donde nos encontramos en perfecto estado y haciendo lo que realmente nos gusta. Pero lo que damos a entender a los demás es la “cruda mentira”, cuyos efectos en el otro dependerán de la intención, la frecuencia y el tamaño de la misma.

Ahora bien, la mentira deriva de factores como el estrés, la angustia, el dolor y la baja autoestima. El estrés y angustia se ven reflejados cuando una mentira tiene que ser sostenida por largos lapsos de tiempo. Como consecuencia, nos trae alteración, inquietud, la sensación de ser “perseguidos”, alertas de todo… La grave consecuencia es perder la moral y aumentar nuestro estado interno de angustia.

Por ello, como solución es conveniente decir siempre la verdad aunque duela. Como muchos psicólogos aseguran, lo ideal es saber tratar, conversar la situación con total libertad, respeto y buena comunicación.

Mentira y autoestima

Asimismo, la mentira deriva de la baja autoestima. Así, en las personas acostumbradas a mentir predominan las inseguridades, la vulnerabilidad y el temor a fracasar y no mostrarse como realmente son.

Por tanto, se puede revertir esta mala costumbre forjando un autoestima más sólido. En este caso, afrontar los temores y aceptar que la equivocación es parte de la vida ayudará a que la persona afronte las situaciones desde la verdad

Aunque se conozca la mentira en diferentes formas y circunstancias, siempre seremos víctimas o autores de algo relacionado con ella. Sin embargo, debemos ser conscientes de que la mentira afecta la forma de relacionarnos con los demás y no da lugar a estar en paz con nuestra mente; lo que a su vez deriva en enfermedades y en cambios psicológicos que nos perjudican a nosotros y a los que nos rodean.

Las mentiras hacen daño: pérdida de confianza

Mujer triste por las mentiras

Una de las consecuencias más evidentes de que las mentiras hacen daño es la pérdida de confianza que causa en la otra persona. Cuando descubrimos que alguien nos miente, nuestra inclinación a partir de ese instante es a desconfiar de cada cosa que nos diga. Una desconfianza que aumenta si las mentiras son varias, pues llegamos a un punto en el que somos incapaces de distinguir entre la verdad y la mentira.

“Una gota de mentira puede contaminar un mar de confianza”.

-Refrán popular-

Es por ello, que la mentira causa un inmenso dolor en los demás, pero sobre todo, en quien miente. La razón es sencilla, a largo plazo se verá solo. Al perder la confianza de aquellos que le rodean, corre el peligro de acabar llevando una vida solitaria. Por tanto, la mentira no es una buena compañera por muy dura que sea la realidad.

En suma, las mentiras producen mucho daño a aquellos que han depositado la confianza en nosotros. Pues no sólo nos sentimos engañados, sino traicionados.

Cuando sintamos el impulso de mentir, lo primero de todo es pensar en que las mentiras hacen daño aunque en un primer momento no sepamos verlo. Si nuestra vida se basa en la sinceridad, no tendremos necesitad de jugar un doble papel con los demás.



  • Lemos S. Simulación, engaño y mentira. Papeles del Psicólogo. 2005; 26(92): 57-58.